La terrible historia de Stephan Bibrowski, el hombre que acabó convertido en una “atracción de circo”

Bibrowski fue exhibido públicamente como una “rareza humana”.

Laura Cuesta

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A comienzos del siglo XX, Stephan Bibrowski se convirtió en una de las figuras más conocidas de los llamados “espectáculos de rarezas”. Bajo el nombre artístico de “Lionel, el hombre con cara de león”, el chico fue exhibido delante de miles de personas en ciudades tanto de Europa como de Estados Unidos. ¿La razón? Que tenía todo el cuerpo lleno de pelo.

La terrible historia de Bibrowski empezó cuando era solo un niño. Se dice que, mientras su madre estaba embarazada, presenció cómo un león atacaba violentamente a su marido. La impresión del episodio había sido tan fuerte que, según contó la mujer después, habría influido en el aspecto del niño, que nació cubierto de pelo. Hoy sabemos que el chico probablemente padecía hipertricosis, una enfermedad que provoca el crecimiento de vello en cualquier zona del cuerpo.

El pequeño Stephan tenía apenas cuatro años cuando su madre, que toda su vida lo consideró una abominación, decidió entregarlo al empresario alemán Joseph Sedlmayer, quien comenzó a presentarlo en este tipo de espectáculos. De origen polaco, el chico empezó a trabajar en Europa, pero su carrera lo llevó posteriormente a Estados Unidos.

Con cuatro años, sus padres lo entregaron a Sedlmayer, un empresario del espectáculo.

Al otro lado del charco, actuó en el Barnum & Bailey Circus, una de las compañías de entretenimiento y circo más famosas e importantes de Estados Unidos, y se convirtió en protagonista de uno de sus grandes espectáculos en Coney Island, Nueva York. Allí, como en otros escenarios, su cuerpo se presentaba como una auténtica rareza humana.

Pero el show que hacía iba más allá de enseñar su cuerpo. Durante su espectáculo, Stephan hacía acrobacias y conversaba con el público en varios idiomas, según recogen algunas fuentes. La idea era mostrar esa dualidad entre su aspecto físico, marcado por el estigma social, y sus capacidades; las diferencias del chico al que presentaban como “mitad hombre, mitad león”.

El final de su historia

Tras cinco años trabajando en Estados Unidos, Bibrowski regresó a Europa, concretamente a Alemania, donde participó en la Feria de Octubre de Múnich. Las crónicas de la época señalan que unas 200.000 personas visitaron la exhibición de “Lionel, el hombre león”, lo que revela el éxito que tenía el joven en sus apariciones en público.

En 1932, cuando apenas tenía 41 años, Stephan Bibrowski falleció de un ataque al corazón en Berlín. Para entonces, la época dorada de los espectáculos de rarezas comenzaba a desaparecer y, con ella, un modelo de entretenimiento que había convertido las diferencias físicas de las personas en un reclamo con el que hacer caja.

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