“Una muerte lenta”: el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte
Abdallah al-Hessi se mudó con su madre, enferma de cáncer, a Rafah cuatro meses después de que Israel iniciara su devastadora ofensiva contra la franja de Gaza, con la esperanza de que esto facilitara sus desplazamientos una vez que ella obtuviera la autorización médica para salir de la Franja a recibir tratamiento.
En mayo de 2024, las fuerzas israelíes tomaron y cerraron completamente el paso fronterizo de Rafah. Por esas fechas, a Abdallah, que había acompañado a su madre para cuidarla, le diagnosticaron cáncer. Hoy en día, ambos están “muriendo lentamente”, ya que las autoridades israelíes siguen negándoles el permiso para viajar fuera de la Franja para recibir tratamiento.
“Me diagnosticaron cáncer de mama unos cuatro meses después de que la ocupación israelí iniciara su guerra. Los médicos me aconsejaron que me trasladara de la ciudad de Gaza a Rafah para poder viajar más fácilmente a través del paso fronterizo de Rafah una vez que recibiéramos la autorización médica”, dijo la madre de Abdallah, residente de la ciudad de Gaza.
“Pero mientras esperábamos la derivación, las fuerzas israelíes invadieron Rafah y cerraron la frontera. Entonces nos vimos obligados a huir a otra parte de la Franja. Durante ese periodo, mi hijo Abdallah empezó a sufrir cada vez más dolores de estómago, pero debido a la falta de equipamiento médico adecuado, los médicos no pudieron diagnosticar su enfermedad al principio”, añadió. Unas semanas más tarde, a Abdallah le diagnosticaron un linfoma y pasó a ser él quien necesitaba cuidados, ya que su estado se deterioró y su madre, también enferma de cáncer, se vio obligada a cuidar de él.
“Ahora apenas puedo caminar y moverme, han pasado unos 20 meses desde que paso la mayor parte de mi vida en esta cama sin ningún tipo de tratamiento adecuado”, dijo Abdallah. “Me vi obligado a abandonar mi hogar en la ciudad de Gaza junto con mi madre para acompañarla en lo que pensábamos que sería un viaje para recibir tratamiento médico. Pero resultó ser un viaje de espera. Estamos esperando impotentes mientras nuestra salud empeora”.
Los médicos informaron a Abdallah y a su madre que no existe posibilidad de tratamiento en Gaza, debido a la escasez del 70 % de los medicamentos contra el cáncer y los analgésicos, ya que las autoridades israelíes continúan restringiendo la entrada de suministros médicos en Gaza.
El Dr. Muhammad Abunada, director médico del Centro Oncológico de Gaza, explicó que la pequeña cantidad de medicamentos que aún quedan en stock ofrece pocos beneficios reales. “El tratamiento del cáncer suele requerir la administración conjunta de múltiples fármacos, pero los pacientes a menudo solo pueden acceder a una parte del régimen prescrito, ya que no se dispone de medicamentos clave”, afirmó el Dr. Abunada. “En muchos casos, nos vemos obligados a tratar a los pacientes con protocolos incompletos. Sin el tratamiento completo, el tratamiento se vuelve ineficaz y el estado de los pacientes se deteriora inevitablemente”.
El Dr. Abunada señaló que la tasa de mortalidad entre los pacientes con cáncer ha aumentado drásticamente desde el inicio de la guerra en Gaza, duplicándose o incluso triplicándose en algunos casos. “Anteriormente, el centro atendía a un paciente que fallecía cada día. Ahora, fallecen entre dos y tres pacientes al día”, explicó. “Este aumento se debe principalmente a la falta de medicamentos y tratamientos disponibles. Mientras tanto, miles de personas necesitan urgentemente una evacuación médica para recibir la atención adecuada en el extranjero”.
Miles de personas esperan un tratamiento retrasado
Abdallah y su madre son dos de los 11.000 pacientes con cáncer que hay en Gaza. Alrededor de 3.500 de ellos tienen derivaciones médicas para recibir tratamiento fuera del territorio, pero las autoridades israelíes no les han permitido viajar. Entre los afectados se encuentra una mujer palestina de 61 años que lleva 27 meses esperando sin recibir los medicamentos mensuales esenciales para el cáncer, lo que ha provocado que su estado empeore sin control.
“No he visto ninguna mejora para los pacientes con cáncer aquí desde el alto el fuego”, explica Najat Sayed, paciente con cáncer de mama. Su tratamiento estaba programado fuera de Gaza para el 7 de octubre de 2023, el mismo día en que comenzó la guerra. “No pude viajar para recibir mi medicación y mi inyección, y he estado esperando desde entonces”, dice. “Siento cómo la enfermedad avanza cada día en mi cuerpo. Durante mi última visita, el médico me advirtió de que podría haber llegado a los pulmones. Sin embargo, me siento impotente, ya que los hospitales de la Franja no pueden realizar ni siquiera las pruebas básicas para detectar mi cáncer”.
Tras dos años de bombardeos israelíes incesantes, gran parte de la infraestructura civil y del sistema sanitario ha quedado destruida. Muchos esperaban que el alto el fuego de octubre ofreciera un respiro y un camino gradual hacia la recuperación, pero con los pasos fronterizos restringidos y la ayuda limitada, la vida de los residentes ha pasado de la violencia inmediata a la privación prolongada y la “muerte lenta”.