Cinco dulces imprescindibles que se comen en las Fallas de Valencia: de los buñuelos de calabaza a la coca de llanda

Los buñuelos de calabaza, crujientes por fuera y esponjosos por dentro

Andrea Blez

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Valencia se encuentra en sus semanas de fiesta, música y pólvora con la celebración de las Fallas, que se encaminan a sus días grandes desde este 15 hasta el 19 de marzo, con la Plantà de sus monumentos, donde destacan los de sección especial, la gran mayoría de ellos en el centro de la ciudad.

Las Fallas de Valencia, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en noviembre de 2016, son una de las fiestas con destacado valor artístico, social y colectiva, con acontecimientos como la Mascletà, que reúne cada día a las 14 horas hasta el 19 de marzo al público en la Plaza del Ayuntamiento, así como la Cremà, la noche en la que se queman los monumentos y se finaliza la celebración.

Los buñuelos de calabaza: el dulce que reina en las Fallas

Pero como cualquier fiesta, la gastronomía tradicional tiene un elemento central, y en las Fallas de Valencia muchas de las recetas toman las calles, las carpas y casals, con los buñuelos de calabaza, que se convierten en los favoritos, siendo también un dulce típico de cuaresma y Semana Santa.

Estas bolas fritas toman la calabaza como su ingrediente principal para darle un toque diferente, y se suelen degustar acompañados de chocolate. El origen de la receta se situaría en los mercaderes portugueses que lo trajeron a Europa siguiendo lo que desayunaban en algunos lugares de Asia o en los moriscos, que entre los siglos VIII y XV popularizaron la mezcla de harina, agua y levadura frita que se popularizó en cuaresma por ser un período en el que se evitaba la carne y se querían dulces energéticos y económicos.

Se considera que los buñuelos se asociaron con las Fallas desde que se convirtieron en un obsequio para los que asistían o visitaban los monumentos, a los que luego se les añadió la calabaza que se cultivaba en huertas cercanas. Se usa pulpa de calabaza asada o hervida, a la que luego se le añade la mezcla de harina, levadura y aceite, que luego se espolvorean con azúcar. Algunos de los mejores lugares para degustarlos, por su tradición y receta son Horchatería Santa Catalina y Horchatería Fabian en el centro, y Casa Piloto y Churrería el Contraste en barrios como Ruzafa o Rascanya.

Coca de Llanda: el bizcocho tradicional valenciano

La simplicidad de la receta de este bizcocho lo hacen un valor seguro, que proporciona material para las meriendas durante Fallas, precisamente por lo fácil de su elaboración. Es un bizcocho al que se le añade ralladura de limón y leche, y cuyo nombre deriva del molde de lata, la llanda, donde se hornea, y que también se caracteriza por una cobertura ligeramente crujiente de azúcar. Se considera que nació en la posguerra.

Rosquillas de anís y pastissets de boniato con cazalla

Menos conocidos, pero también tradicional de las meriendas y desayunos de Fallas son las rosquillas de anís o los pasteles de boniato. Las roquillas, debido a que uno de sus ingredientes principales es el anís, también se les conoce como ‘borrachets’.

Los pastissets de boniato son también uno de los dulces habituales y tradicionales de la gastronomía valenciana, que son degustados en otros momentos del año, y que son como pequeñas empanadillas que se elaboran con una pasta dulce de boniato con canela. Se puede consumir acompañado de café o cazalla. Este es un licor fuerte, un aguardiente anisado seco, transparente y de alta graduación alcohólica, y también es tradicional en Fallas como en la despertà, una mascletà por la mañana.

Además de los mencionados, la cantidad de puestos callejeros alrededor de la ciudad hacen que los churros con chocolate sean uno de los dulces más consumidos durante las Fallas de Valencia, en las que debido a altas temperaturas en los últimos años también se cambia a algo más fresco como es la horchata con fartons.

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