Del castigo de un rey al símbolo de la fiesta valenciana: el curioso origen de la Mascletà
Cuando hablamos de fiesta valenciana, hay elementos que nos vienen enseguida a la mente, como son la pólvora y la música, así como el color y los trajes regionales, que difieren en las diferentes provincias de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, tanto en Alicante, Castellón y Valencia se disfruta en todas sus fiestas mayores del espectáculo llamado Mascletà.
Si se tuviera que explicar en qué consiste una Mascletà en la actualidad, consiste en fuegos artificiales que se disparan durante el día y en el que su principal atractivo es el ruido y el olor, que generan durante aproximadamente 6 o 7 minutos una experiencia sensorial.
El origen de la actual Mascletà valenciana
El origen del espectáculo que se disfruta actualmente, y que es protagonista cada día del 1 al 19 de marzo a las 14 horas en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, viene de esa antigua tradición en el Mediterráneo de coronar las fiestas con pólvora, que se extendió por parte de los árabes procedente de Asia a través de griegos y romanos.
La Mascletà actual, sin embargo, dista de lo que era en el pasado, en un espectáculo en el que los espectadores eran también participantes, por lo que en la actualidad es llamado más “pirotecnia” por muchos de los que en su día corrieron tras la traca en lo que se llamaba “Mascletà de Trams de Tro”.
La forma actual nació en la década de 1940, cuando el 11 de marzo de 1945 a las 13 horas, Antonio Caballer, de Moncada disparó la considerada primera Mascletà de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia durante las Fallas en la que se trasladaba la tradición de localidades como la propia Moncada, Godella, Paterna o Burjassot. Lo que actualmente se conoce como “correfocs” o “traca correguda”, en la que personas corren bajo una hilera de “trams de tro”, acompañando al fuego, formaba parte de la Mascletà en sus orígenes.
Del primer Borbón a la Mascletà: la historia de esta tradición
Lo curioso es que para buscar las raíces de los hechos que dieron lugar a la Mascletà, uno de los epicentros de cada fiesta valenciana, nos tenemos que remontar a un hecho relevante de la historia como es la Guerra de Sucesión, en la que la victoria del bando de Felipe V, el primer Borbón, llevó un castigo a Valencia, que había apoyado al austríaco.
A partir de 1714, la antigua fábrica de armas del Reino de Valencia se desarmó y entonces vendió “bombardas” y otros instrumentos de guerra a herreros de poblaciones cercanas para que las fundieran, zonas que eran lugares de canteras, como es el caso de las anteriormente mencionadas Godella, Bétera, Paterna o Burjassot. Algunos de estos artefactos se salvaron de ser fundidos al pasar a los “traquers”, que convertían las “bombardas” en lo que se conoce como “canterella” o “cantarella” debido al sonido que hacen al dispararse.
Y de aquí procede también el nombre de Mascletà, pues cuando la “canterella” se carga en salva es disparado por hombres y se llama “mascle” y cuando se carga en aleluyas y es disparado por mujeres recibe la denominación de “femella”. De hecho, es que, efectivamente, este espectáculo se daba a la puerta de una iglesia, iniciándose o terminando en ella, y se caminaba a lo largo de las calles cercanas.
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