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Un año de Espadas en Sevilla: de una ciudad más "social" a la parálisis que ve la oposición

Dos percepciones del primer año de gobierno socialista en la capital hispalense: una positiva, de cambio de rumbo como suscribe el Gobierno local, y otra negativa, de freno para Sevilla como acusa la oposición en bloque

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Un año al frente de la ciudad. Tiempo suficiente para conocer el peso del Ayuntamiento hispalense y la dificultad de arrastrar un Gobierno en minoría. Con la oposición en pleno -PP, Participa Sevilla, Ciudadanos e IU- recordando a cada envite lo complicado de la travesía, Juan Espadas transita como alcalde de Sevilla en busca del modelo de ciudad "social" que promulga el PSOE. Dicen sus rivales políticos que nada más lejos de la realidad. Que la parálisis institucional es sinónimo del primer cuarto de legislatura. "Nuestro pliego de cláusulas sociales abriría telediarios si se hubieran aprobado en Madrid o Barcelona", defendía Espadas en una entrevista para eldiario.es/andalucia.

Dirigir los designios de Sevilla era una aspiración personal del dirigente socialista que comenzó a fraguarse la misma noche de la cita electoral del 24M. Ante un PP que perdía su mayoría absolutísima del anterior mandato y la irrupción de nuevas fuerzas, la puerta de la Alcaldía sevillana quedó abierta de par en par. Y Espada entró, sin pensarlo dos veces, para convertirse en el alcalde del PSOE con más peso en España. Todo, después del viraje que dejó ayuntamientos 'del cambio' en otras grandes capitales, caso de Manuela Carmena en Madrid, Ada Colau en Barcelona, Joan Ribó en Valencia o José María González en Cádiz.

Para la investidura, Juan Espadas contó con el apoyo del socio tradicional del PSOE en pasados mandatos: IU. Y también de la formación emergente y afín a Podemos en la capital de Andalucía: Participa. Pero el respaldo para que el dirigente socialista tomara el bastón de mando no significó, en cambio, carta blanca. Ni mucho menos. El Gobierno minoritario brega con la dificultad municipal propia de los tiempos y las crisis actuales, amenizadas con una oposición que mira con lupa cada paso. Tanto, que la fragmentación del plenario y el deterioro de las relaciones con Participa facilitó la pérdida de este socio de cara a la aprobación del primer presupuesto del equipo de Espadas. Cuadró la ingeniería plenaria ganando a Ciudadanos y manteniendo a IU, con el PP de nuevo contrario a unas cuentas que tachó de "sectarias".

Sevilla, una "foto en sepia"

El debate del estado de la ciudad mostró dos escenarios bien distintos. Dos percepciones, una positiva, de cambio de rumbo como suscribe el Gobierno local. Y otra negativa, de freno para Sevilla como acusa la oposición en bloque. Con el matiz de Ciudadanos. Para el partido naranja, el PSOE navega bien si va al "centro" que ellos, dicen, representan y es "el futuro del país". Así llegará la "nueva Sevilla", advierten, aunque crítica el bajo nivel que en su opinión alcanzan las inversiones en los barrios.

Espadas defendió en pleno un año que resume en más políticas sociales y apuestas decididas como el nuevo plan de obras en barrios o en colegios públicos. Estabilidad municipal y refuerzo de la apuesta por la ciudadanía. El acoso del resto de partidos lo achaca, sobre todo, a que estos han empezado la "campaña electoral". Y en el trabajo diario, precisa, bloquean al Gobierno."No trabajan para que lleguemos a acuerdos" mientras el PSOE, afirma, plantea diálogo y consenso al resto de fuerzas representadas en el plenario.

Estas "mesas" de negociación fueron muy criticadas por la oposición durante el debate. Una cosa es informar y otra participar, entienden. IU afea por esto lo que percibe como un listado creciente de promesas incumplidas, propósitos que se acumulan desde la campaña electoral. "Menos autobombo y más valentía", recomendaba el portavoz de la federación de izquierdas, Daniel González Rojas. Dice que Espadas comete dos errores: persistir en "políticas del PP" y "no provocar el cambio" en la ciudad.

El PP firma parte de ese análisis y acusa a Espadas de "vivir de la inercia" que traen "100 proyectos ya iniciados" en la pasada legislatura. Esto permite, dicen, que el Gobierno socialista camine "a pesar de haber paralizado muchos de ellos simplemente por pertenecer al Gobierno anterior". "Su Gobierno no ha hecho nada que no le hubiéramos hecho nosotros, salvo subir los impuestos y crear mesas y comisiones", apuntaba el ex alcalde Juan Ignacio Zoido.

Espadas "gobierna para el Ibex35", según la portavoz de Participa Sevilla, Susana Serrano. Con sus decisiones deja de lado a los sevillanos e incumple, señala la formación emergente, el acuerdo firmado entre ambos partidos. El "cambio" en Sevilla no llega, analizan, pero si en un equipo socialista que gira "a la derecha".

"Sevilla ha sido durante cuatro años una foto en sepia", decía Juan Espadas a este medio. Aludía al pasado mandato de Zoido. "El PP es muy antiguo y se cree que con 'bodas, bautizos y comuniones' se puede gobernar una ciudad", escenificaba. Y refería, por cierto, sobre las nuevas elecciones, los partidos que propiciaron su investidura como alcalde sevillano el pasado 13 de junio: "yo no concibo el cambio desde la radicalidad de partidos de izquierda como Podemos e IU que, claramente, son el nuevo comunismo del siglo XXI".

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