eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

José Miguel Rojo Martínez

José Miguel Rojo Martínez (Ricote, 1997) es estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Murcia. 

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 0

La Televisión Pública que la Región de Murcia merece

Sacar un 0% de audiencia (share) en Nochevieja no me preocuparía, aún a pesar de que muchas otras autonómicas que competían contra los mismos gigantes nacionales tuvieran datos sensiblemente mejores. Podríamos debatir si esos datos de audiencia o los de rating correlacionan con la identidad regional, débil y maltrecha tras 20 años de rechazo de lo murciano; llevaría su tiempo. Lo que está claro es que la calidad no se mide por un audímetro, ni mucho menos. Días de Cine en La 2, un programa de culto, apenas alcanza el 2% en la mayoría de sus emisiones. Lo que nos debe preocupar de La 7, la que se supone que debe ser nuestra casa, no es el rendimiento comercial que tiene, sino el servicio público que da.

Una televisión pública autonómica es necesaria, desde la austeridad y el pluralismo, pero es necesaria (no siempre lo pensó así el PP que en 2012 finiquitó a la antigua 7). Necesaria porque en la Región hay un tejido creativo y de profesionales periodísticos que tiene mucho que decir al resto del país y a sus propios conciudadanos. Y necesaria, principalmente, porque la información veraz mejora la democracia, y la democracia de calidad crea gobiernos más eficientes. Ahora bien, hay serias dudas de que La 7 esté cumpliendo de forma satisfactoria el servicio público que tiene encomendado. Esto no tiene nada que ver con los profesionales que ponen, estoy seguro, su mejor empeño día tras día, a pesar de la progresiva precarización de sus condiciones laborales. El modelo de gestión indirecta es barato, pero tiene altísimos costes sociales. La falta de independencia que supone el contrato con Secuoya (lo privado escapa a las lógicas de imparcialidad de lo público) dificulta que esta televisión esté al servicio de construir ciudadanía. Tampoco es culpa de Secuoya, a fin de cuentas es una empresa privada, pero en el mundo de lo colectivo no todo se mide en dinero –afortunadamente–. Los servicios públicos deben seguir adecuaciones diferentes a la simple rentabilidad económica, así que de poco sirve que sea la TV autonómica más barata de España, máxime cuando ese logro se puede mantener con una revisión crítica del modelo.

Seguir leyendo »

Carta de Rajoy a los murcianos

Queridas amigas, queridos amigos:

 

Seguir leyendo »

El agua ahoga al PP

Seguir leyendo »

¿Quién lidera el cambio?

El pasado jueves se dieron cita en las aulas de Ciencia Política de la Universidad de Murcia los principales líderes del espacio progresista regional, Óscar Urralburu, Secretario General y Portavoz parlamentario de Podemos y Diego Conesa, Secretario General del PSRM-PSOE. Ambos cuentan con la legitimidad, frente a López Miras, de haber sido elegidos  recientemente en procesos de primarias, pero sus actitudes políticas son tan distintas que nos planten el reto de decidir quién queremos que lidere “el cambio”.

Óscar Urralburu es ya un viejo conocido de la política regional y eso que solo lleva 2 años y medio en ella. Sus enfrentamientos parlamentarios con el Partido Popular le han valido para ser calificado por algunas voces como el líder tácito de la oposición, toda vez que el diluido González Tovar y el sumiso Miguel Sánchez han sido incapaces de plantar cara. En este tiempo, Urralburu se ha esforzado por demostrar que Podemos venía a transformar de verdad el orden de las cosas en la Región de Murcia, aunque con demasiada frecuencia ha tenido que prestar atención a las idas y venidas de su partido en Madrid, frente a las que ha solido responder con una medida sensatez, atributo típico de los murcianos. El último quebradero de cabeza de Urralburu ha sido Cataluña, un tema en el que se ha distinguido de todo el espectro nacional morado por su claridad. No se cansa de repetir que ellos no son independentista, ni de lejos, y además le señaló (literalmente) la puerta de salida al sector anticapitalista del partido que reconoció la legitimidad de la República catalana. Estos años de batalla en las instituciones –y en la calle, como se apresuraría a decir él– le han permitido conocer bien el funcionamiento institucional de la CARM y a muchos colectivos estratégicos frente a los que el futurible Gobierno del cambio tendrá que plantear respuestas.

Seguir leyendo »

No les representan

En la Región de Murcia, 7 de los 45 municipios tienen menos de 5.000 habitantes, son los llamados “pequeños municipios”, unos asentamientos poblacionales con especiales necesidades que sufren con demasiada frecuencia la invisibilización política debido a su escaso peso electoral. La cifra se eleva hasta 8 si también consideramos a Librilla, un pueblo en pleno Valle del Guadalentín que supera por poco la barrera de los cinco mil. De los 45 diputados y diputadas regionales ni uno solo proviene de estos pequeños enclaves. Lo anterior se nota a la hora de presentar iniciativas parlamentarias. Si introducimos el nombre de alguno de estos 7 municipios en el buscador de iniciativas las posibilidades de encontrar resultados son bajas y disminuyen conforme menos población se tiene.

Respecto a los grupos de edad, los menores de 30 años no pisan la moqueta. La parlamentaria más joven es Inmaculada González del Partido Popular (1984) y ello a pesar de que la Región de Murcia es el territorio con más población joven de toda España. La media de edad de los miembros de la Asamblea Regional se sitúa en los 46,5 años y es que vivimos de pleno el gobierno legislativo de unos baby boomers que se parecen más entre ellos de lo que piensan. De entre las comisiones especiales y las permanentes legislativas ni una sola incluye en su título el área pública de juventud.

Seguir leyendo »

Región de Murcia yerma

Cuando los trabajadores de Bazán quemaron la Asamblea en 1992 se abrió una doble vía de cambio político: o la radicalización obrera de la izquierda murciana, todavía en el poder, o dejarse llevar por el atractivo efecto 2000 que prometía el Partido Popular ya con Valcárcel a la cabeza.

Un PSOE fratricida, incapaz de materializar la reconversión económica que ansiaban los murcianos, nos dejó en manos del neoliberalismo depredador. Las etapas de cambio en el tejido económico se han saldado en los últimos tiempos, y curiosamente, con resultados proclives al capitalismo económico, a pesar de tener en sus orígenes exitosas revueltas de trabajadores que se ampliaban a toda la sociedad. Posiblemente, el fallo de estas situaciones, entendidas como momentos críticos para el sistema, es que no terminan proponiendo una alternativa consistente. Al cierre de la industria conservera y pesada le sucedió rápidamente una propuesta de agricultura intensiva y recalificación del suelo que permitía en un escenario no inferior a la década dibujar a la Región de Murcia como tierra fértil.

Seguir leyendo »

Por un regionalismo de izquierdas

Ser murciano está de moda. Seguramente es una de esas modas que uno preferiría no protagonizar, pero que nos puede ayudar a identificar un espacio de discusión política nuevo. La invisibilización tradicional de nuestra región en Madrid, junto a la ampliamente denunciada falta de independencia y personalidad  de nuestros políticos, se unen a una especie de transmisión del hecho diferencial murciano que antes parecía no existir.

Entre chiste y chiste de “El Mundo Today” tenemos la oportunidad de articular un bloque popular políticamente útil para la transformación social y económica que necesita nuestra tierra. Como habrán podido leer miles de veces, vivimos en el tiempo de los relatos pequeños, donde el Estado-nación ha dejado de ser un sujeto político articulador de sentidos compartidos. Frente a los grandes Estados, parecen impulsarse comunidades de ciudadanía más pequeñas que corren el riesgo, hay que decirlo, de rozar el totalitarismo cultural, pero que se constituyen en una oportunidad única de democratización y activación de la participación ciudadana en los procesos de decisión.

Seguir leyendo »

Cuando dimos el pelotazo (en el Valle del Ricote)

Seguir leyendo »

El plan B

La gestión de José Ballesta como Alcalde se ha caracterizado, sin duda, por un especial esfuerzo comunicativo. Esta imagen presidenciable que se viene labrando desde la Glorieta puede encontrar su momento de materialización ahora que buena parte del Partido Popular reconoce el inolvidable error de haber puesto en manos de un asediado Pedro Antonio Sánchez la organización.

A nadie se le escapa que Fernando López Miras es un político contingente, que podría existir o no y que daría absolutamente lo mismo. El Presidente es incapaz de ligar su mandato a ningún relato y se conforma con gobernar entre crisis de gestión. Por primera vez en 20 años, las luchas de poder en la Región de Murcia tienen como escenario de combate a la derecha, con permiso del PSRM. La obsesión por entregarle las riendas a PAS costara lo que costara está generando un conflicto de calado en el partido del gobierno y, hasta el momento, ninguno de los obsesionados ha asumido responsabilidad alguna.

Seguir leyendo »

Agua para votos

¿Por qué la gente vota a un determinado partido y no a otro? Este interrogante cobra fuerza, especialmente, en el caso del partido ganador en unas determinadas elecciones. En la Región de Murcia, tras más de 22 años seguidos de gobiernos del Partido Popular, resulta más que pertinente evaluar las claves del éxito.

El alto apoyo electoral al Partido Popular de la Región de Murcia nos permite pensar en la conformación de un verdadero movimiento regional de identificación partidista, cuyos factores explicativos no pueden ser ni única ni principalmente sociodemográficos o ideológicos.

Seguir leyendo »