eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Manuel Monereo

Manuel Monereo, Jaén, 1950, es diputado de Unidos Podemos por Córdoba. Fue miembro del Partido Comunista de España, del Partido Comunista de los Pueblos de España, de Izquierda Unida y, en la actualidad, de Unidos Podemos.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 61

Carlo Formenti, la variante populista

No se trata de un fantasma, es algo más material, más molecular, más consistente: la emergencia de una izquierda soberanista. Entendámonos, una izquierda que pretende reconciliar de nuevo emancipación social, soberanía popular y reconstrucción de un Estado democrático avanzado. Lo de volver a reconciliar tiene que ver con invertir la ruta que durante más de treinta años ha opuesto estos valores a la izquierda realmente existente considerándolos como reliquias de un pasado que no volverá o, aún peor, obstáculos que hay que superar para enfrentarse a los retos de esta modernidad tardía.

Lo vivimos cada día, a veces, como aquí y ahora en España, dramáticamente. Primero, se toma nota con gran alarma del renacimiento de viejos y nuevos nacionalismos y de la tendencia en diversos Estados a la fragmentación y a la ruptura territorial; segundo, se defiende vehementemente la globalización y su específico modo de concretarse en nuestro continente, es decir, la Unión Europea entendida siempre como algo irreversible e inevitable a la que solo cabe modular, atemperar o democratizar; tercero, se propone profundizar en la integración supranacional y en la progresiva pérdida de soberanía de los Estados en la perspectiva de un lejano momento donde se iría, más o menos, a unos Estados Unidos de Europa. Como se puede entender, la clave de este argumentario es que estos tres supuestos no se relacionen entre sí.

Seguir leyendo »

Catalunya: la astucia y la represión no resolverán el problema de España

Las crisis desvelan la realidad o, al menos, la hacen más compleja, más polisémica. A estas alturas sabemos dos cosas; mejor dicho, se van a clarificar dos cosas que antes se ignoraba o se querían ignorar. Ahora ya no es posible. La primera es evidente: que la nación o la nacionalidad española existe; y la segunda, que el movimiento independentista movilizado, audaz, fuerte, sigue siendo minoritario en Catalunya.

No me gustaría entrar mucho en debates filológicos. Hay una identidad fuerte, heterogénea, difusa de gente que se considera española. Lo hace de un modo laico, no excluyente y sabiéndose parte de una pluralidad de seres humanos. Lo que quiero decir es que el nacionalismo español es minoritario. Tanto es así, que para buscar la hegemonía tiene que camuflarse en el nacional-constitucionalismo e incorporar irremediablemente al PSOE. Es cierto que puede haber muchos ciudadanos españoles que sean nacionalistas sin saberlo; pero, en todo caso, minoritarios. Lo digo de una manera directa para evitar equívocos: la identidad española, en sus diversos grados y motivaciones, no significa la presencia mayoritaria de un nacionalismo excluyente y autoritario.

Seguir leyendo »

¿Puede Andalucía cambiar España?

Empecemos con algo de ficción política. Imaginemos una presidenta andaluza, alineada claramente con los intereses de su pueblo, comprometida con las mayorías sociales y defensora de un federalismo democrático, plurinacional y solidario, ¿qué tendría que hacer en un contexto como este? Lo primero, constatar que el modelo autonómico está agotado y que toda la Constitución Española tiene problemas muy serios de legitimidad. Lo segundo es que, desde hace años, los aspectos más progresivos de la Constitución están siendo desvirtuados y que se está imponiendo una “Constitución material” claramente neoliberal cuyo ejemplo más claro y evidente es la Reforma exprés del artículo 135. En tercer lugar, tomaría nota de que la “crisis catalana” afecta a todo el Estado y que Andalucía debería jugar un papel positivo para encontrar una salida federal, solidaria y socialmente avanzada. Es más, podría haber jugado un papel de mediación, de síntesis desde el federalismo que Andalucía representa y defiende.

Se trata, como se verá, de una pura y simple  política ficción. Nuestra presidenta ha sido maestra en enfrentar  andaluces contra catalanes, alinearse sin complejos detrás del Gobierno de Mariano Rajoy y pactar rebajas de impuestos con la nueva derecha que representa Ciudadanos. Susana Díaz personifica una deriva populista desde un regionalismo de oposición. Lo diría así: malo para Andalucía y malo para España. Hay que repetirlo hasta que se convierta en sentido común: el pueblo andaluz, mayoritariamente, conquistó su autonomía y con ello cambió el mapa político de España. Andalucía construyó su autonomía, no frente a Catalunya, Madrid o Euskadi sino en favor de un proyecto propio que coincidía con los intereses y aspiraciones de las mayorías sociales del Estado. El federalismo andaluz ha estado ligado siempre a la emancipación social, al respeto de las identidades nacionales, a la alianza entre los pueblos; por eso ha sido de izquierdas y solidario. Es una vieja herencia que sigue viva en el imaginario social y que periódicamente emerge. No queremos separar sino unir; no queremos privilegios, reivindicamos la justicia y estamos convencidos que nuestro bien como Comunidad ayuda y promueve la cooperación y el apoyo mutuo.

Seguir leyendo »