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¿Votar con los niños en el colegio? Sindicatos de maestros piden suspender las clases el 21D

USTEC y CCOO creen que "por razones de seguridad" hay que evitar que haya alumnos en las escuelas que sean colegio electoral el 21D

Las familias temen otra jornada en la que les será complicada la conciliación con los hijos y piden alternativas

Las elecciones del 21D serán dos días antes de las vacaciones de Navidad, unas fechas muy ajetreadas en unos colegios llenos de actividades festivas

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Escuela Mar Bella (Foto: Edu Bayer)

Escuela Mar Bella de Barcelona Edu Bayer

¿Qué harán el próximo  21 de diciembre las escuelas e institutos catalanes que habitualmente son colegio electoral? Los sindicatos de profesores alertan que sería imprudente mantener la actividad escolar en una día en que cualquier persona puede entrar en el centro, mientras las familias ya intuyen un día laborable en que deberán hacer lo imposible para conciliar con los niños.

Los sindicatos de profesores piden que el 21 de diciembre, que cae en jueves, un día antes del inicio de las vacaciones de Navidad (el viernes 22), sea considerado como mínimo día no lectivo. El secretario general de Educación de CCOO, Manel Pulido, considera que "no puede haber centros educativos donde la gente entre y salga perturbando las actividades lectivas". Este sindicato considera incluso que se debería considerar una jornada "inhábil" para los colegios, es decir, que tampoco los docentes fueran a trabajar para evitar diferencias entre unos centros y otros. 

El sindicato USTEC·STEs alega los mismos motivos de "seguridad", aunque prefiere ceñirse a la petición de que el 21D sea un día no lectivo en los colegios catalanes.   Su portavoz, Ramon Font, argumenta que se podría dar una situación "caótica" en las escuelas si, habiendo alumnos, muchos docentes hacen uso de las cuatro horas libres para ir a votar (margen del que disponen todos los trabajadores cuando los comicios se celebran un día laborable).   Esto, afirma, les conllevaría problemas de organización para asumir con menos profesores el mismo número de alumnos.

Ni el departamento de Enseñanza de la Generalitat ni el Ministerio de Educación han desvelado todavía sus planes para una jornada que a día de hoy sigue constando como lectiva. Si finalmente fuera no lectiva, las clases quedarían anuladas, pero los docentes seguirían teniendo que acudir al colegio a trabajar, como ocurre a principios de septiembre o a finales de junio, cuando el curso ya ha finalizado.

En España no se celebraban unas elecciones en jornada laborable desde 1989, pero en otros países es mucho más frecuente.   En el Reino Unido se realizan entre semana. En algunos municipios, se acuerda que todos los colegios cierren, pero en otros lo dejan a decisión del centro, que suele cerrar si es demasiado pequeño para garantizar espacios separados. También es cierto que los profesores tienen más margen para ir a votar porque los colegios electorales abren de 7 a 22 h.

Un mínimo de 175 jornadas lectivas por curso

A la espera de que se decidan cuáles serán los colegios electorales –decisión que depende en primera instancia de los municipios y que valida la Junta Electoral–, lo que parece que no traería problemas a los colegios es la eliminación de una jornada lectiva. Mientras que el mínimo de días de clase al año que fija el Ministerio son 175, en Catalunya se hacen 176, con lo que restarle una jornada al calendario escolar no conllevaría tener que recuperarlo más adelante. 

Los que también tienen algo que decir sobre el 21D son las familias, teniendo en cuenta que hay posibilidades de que deban hacerse cargo de los hijos si su colegio acaba siendo punto de votación.   "Será un problema para muchos si no tenemos donde dejar a los niños", se lamenta Montse Conejo, presidenta de FaPaC, la principal federación de AMPA en Catalunya.   Así, defiende que se ubiquen los puntos de votación en otros equipamientos públicos y que, si no se puede, "se den alternativas" a los padres y madres que no puedan quedarse con los hijos en casa.

Y a todo ello, hay otro inconveniente que difícilmente se podrá solucionar. Unos comicios dos días antes de vacaciones obligarán a muchas escuelas a reprogramar las actividades que tienen previstas para unas fechas en que el calendario suele estar muy apretado. Evaluaciones, entrega de notas, representaciones teatrales y musicales, ensayos previos... Quienes conocen el funcionamiento de una escuela saben que las jornadas previas a Navidad están organizadas al milímetro, algo que traerá de cabeza a los docentes. 

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