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CATALUNYA

Movimiento Ciudadano o ciudadanos en movimiento

El nuevo partido a nivel de toda España no es un movimiento cívico, no es una marea, es un partido que tendrá que enseñar su verdadera ideología tarde o temprano

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Rivera asegura que Movimiento Ciudadano tiene el equipo para "curar" a España

En las redes sociales, que siempre gustan de buscar las tres patas al gato, se ha jugado mucho estos días con el nombre del nuevo partido de Albert Rivera, Movimiento Ciudadano, no por ciudadano, sino por movimiento. El juego con los nombres siempre es un recurso fácil para descalificar, pero a veces deberíamos ser rigurosos. Me remito a los inicios de Ciutadans, el partido catalán que entró en el Parlament de Catalunya en 2006, al desnudo pero no desnudos.

En 2005, cuando sus ideólogos estaban gestando el nuevo partido, partieron de una premisa: buscaban un movimiento ciudadano contrario al nacionalismo en Cataluña. Porque consideraban, como así publicó Félix Ovejero en un artículo en El Periódico, que “el nacionalismo vincula la pertenencia a la comunidad política a una determinada identidad cultural. Nada más reaccionario [...] La ciudadanía no admite grados, no hay quienes sean más catalanes que otros". La identidad es reflejo de un sentimiento, no es por lo tanto un termómetro para medir, por tanto, comparar identidad con los grados, no deja de ser descabellado; teniendo en cuenta que el primer manifiesto de este partido se le llamó de los “intelectuales”. Unos intelectuales que en su mayoría procedían de la concepción de las izquierdas de Cataluña, en todas sus variantes y siglas.

Sin embargo, durante mucho tiempo se les criticó y todavía se hace, por su impronta derechista. ¿Albert Rivera tiene una ideología clara? Seguramente no, él mismo dijo en su momento que picoteó de varios partidos antes de ser nombrado líder de esta formación. Justo en ese momento se dijo de él: “se representa a sí mismo”. Si esto es cierto, estaríamos hablando de un partido personalista, con muchos “padres” alrededor.

La aventura en Cataluña les ha ido bien durante estos años y ahora se sienten con fuerzas de conquistar España, bajo el nombre de Movimiento Ciudadano. ¿Por qué cambiar el nombre? ¿No estarán creando una confusión? O quizás intentan reforzar su eslogan inicial que no era otro: sólo nos importan las personas.

Los movimientos cívicos, muy estudiados en sociología, se basan como su nombre indica en revueltas ciudadanas que persiguen una idea, sea la que sea. Justamente esta idea es la unión de todas las personas, no una ideología concreta. Parece que Albert Rivera quiera trasladar este concepto sociológico a su formación política, pero existen grandes diferencias. El nuevo partido a nivel de toda España no es un movimiento cívico, no es una marea, es un partido que tendrá que enseñar su verdadera ideología tarde o temprano, a no ser que también pretendan conseguir el voto de los que no se sienten españoles, desde el punto de vista identidario, haciendo el paralelismo con uno de los objetivos que han perseguido en Cataluña.

¿Cuántos en España no se sienten españoles y sólo personas y ciudadanos? Entonces, tendríamos que preguntar: ¿Se sentirán ciudadanos de algún sitio o no? No cabe duda que el sentimiento identidario es tan fuerte en Cataluña como en el resto de España, sólo cabe investigar las campañas de Marca España y las continuas alusiones que se hacen desde los partidos del PP y PSOE, con relación a la unidad. Si pretenden dar una visión de cambio, de oxígeno democrático, de no casarse con nadie, de renovación, quizás tendrían que haberse llamado Ciudadanos en movimiento, lo cual resaltaría que son los ciudadanos su prioridad. Y además, al estar en movimiento, denota que no se trata de un partido cerrado, sino todo lo contrario. Albert Rivera sabrá. Ya que parece que se representa a sí mismo.

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