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ENTREVISTA | Toni Soler

"Sin este pollo era imposible que España negociase con Catalunya"

A Toni Soler, periodista e historiador, le gusta hablar claro: considera que existe un chantaje emocional por parte de sectores contrarios a la independencia

"Hay una serie de gente en Catalunya que está esperando a ver si el soberanismo tiene éxito para apuntarse o ver si fracasa para decir yo ya lo dije"

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Toni Soler

El periodista e historiador Toni Soler, en Barcelona ©SANDRA LÁZARO

El periodista e historiador Toni Soler (Figueres, 1965) es independentista desde los 15 años. Los amigos le daban palmaditas en la espalda porque entonces ser independentista era una cosa freak, como él mismo reconoce.

Con el tiempo se convirtió en uno de los productores de radio y televisión más reconocidos en Catalunya, pero sin renunciar nunca a sus ideas. Esta semana ha regresado a la pantalla de TV-3 con el programa Està passant, y el éxito de audiencias demuestra que hay espacio para el humor más allá de la bronca política.

¿Con la que está cayendo cuesta mantener el humor?

A mí no porque para mí el humor forma parte de la vida, como lo es la desgracia o la felicidad. Siempre encuentro humor en las cosas, sean o no más importantes o más graves. Para mí es un hecho natural.

Usted no ha escondido nunca que es independentista. A raíz de la película Macià contra Companys, explicó que, si hay una ocasión, hay que aprovecharla. ¿Se incluye en los que con la vista puesta en el 1 de octubre defienden que es ahora o nunca?

Yo soy bastante de los de ahora o nunca, porque creo que la historia de los países está llena de oportunidades perdidas. Pero estoy rodeado de personas impregnadas de una especie de optimismo histórico, que son de los que dicen que si no pasa ahora, acabará pasando en algún momento de una manera inevitable.

Hay una serie de factores que se han alineado y que dentro de cinco años pueden desalinearse. En todo caso, hacen bien todos aquellos independentistas que creen que este momento hay que aprovecharlo. Esto no equivale a precipitarse o hacer las cosas mal, pero sería un error pensar que la independencia caerá como una fruta madura. Habrá que luchar mucho.

Durante estos meses previos, usted criticó que no se podía estar proclamando la independencia durante un año. Pero, ¿se puede proclamar en el actual clima de tensión política?

Sí, sí se puede por una sencilla razón. La tensión política no ha surgido de la noche a la mañana. Es una tensión provocada y no puede utilizarse como coartada. Si hay una mayoría que ha votado a favor del referéndum y el resto se ponen tensos, lo que tienen que hacer es destensarse. No me gustan los chantajes emocionales y hay una parte de Catalunya que está haciendo un chantaje emocional. Son los que dicen que si hay independencia nos fracturaremos, nos enfadaremos, no lo aceptaremos, las familias ya no comeremos juntas... No quiero ceder ante este tipo de chantajes y, además, lo encuentro un poco desleal.

De todos modos, la sensación es que ha habido mucha improvisación.

Segurísimo. Primero, porque Catalunya es inexperta políticamente en términos históricos. Ahora nos parece que toda la vida hemos tenido autonomía, pero Catalunya es un país que en toda la era contemporánea, la de la constitución de los grandes estados, estuvo out. En términos históricos, Catalunya es imberbe. Y la segunda razón que explica la improvisación es porque el tipo de proceso que está haciendo Catalunya, un proceso sin acuerdo ni guerra, es inédito.

Como fundador y articulista del diario Ara, también ha vivido las tensiones que está provocando todo este proceso. Ha escrito que discrepa de la decisión de no publicar el anuncio de la Generalitat para llamar a la participación en el referéndum. ¿No es incoherente defender el referéndum sí o sí y a la vez achantarse cuando te toca mojarte?

Este es mi punto de vista y es lo que defendí en el consejo editorial del diario. Lo hice de la manera más cordial posible, porque hay gente en el Ara que se juega mucho más que yo, que no me juego ni dinero ni inhabilitaciones. Más que una incoherencia, creo que lo que hace es enviar el mensaje de que no se acaba de creer el nuevo marco legal que se aprobó en el Parlament.

Entiende que haya gente que diga que si Catalunya está dentro de España la única legalidad que existe es la española, empezando por la Constitución.

Lo entiendo y entiendo muchas otras cosas. Pero no podemos enzarzarnos en un debate legalista. Se dirime una cuestión política y el éxito de la aventura no depende de cuestiones procedimentales o judiciales, sino que depende de la determinación de la mayoría que ha decidido que quiere hacer un referéndum. Una buena parte de la estrategia independentista pasa por socializar y compartir las posibles responsabilidades. Es lo que han hecho los alcaldes de una manera verdaderamente heroica y que estoy seguro que ha sorprendido al Estado.

Dejó Twitter a raíz de la polémica provocada por un artículo en el que criticaba lo que calificó de pseudosoberanismo. ¿Existe aún ese pseudosoberanismo o tal como está el patio ya ha desaparecido?

No, hay una serie de gente en Catalunya que está esperando a ver si el soberanismo tiene éxito para apuntarse o ver si fracasa para decir yo ya lo dije. A mí, estas actitudes no me gustan. Prefiero la transparencia de los soberanistas o la del PP y Ciudadanos, que están en contra pase lo que pase.

Pero comprenderá que haya gente que no lo vea claro. Y eso no significa que sean menos demócratas.

Sí, clarísimo. La abstención o el voto en blanco en el referéndum me parece una opción totalmente respetable. Lo que no me parece respetable es el boicot o la amenaza judicial, que me parecen antidemocráticos.

Ha vuelto a Twitter y de manera activa. ¿No cree que las redes son una vida paralela, con mucha bronca y tensión, pero a menudo alejada de la vida real?

Seguro. Pero he llegado a la conclusión que tienen más cosas buenas que malas. Antes cuando estabas enfadado te tenías que conformar con escribir una carta al director a La Vanguardia o a El Periódico. El cambio es alucinante. Todo el mundo opina y afloran centenares de capullos. Hay que saber gestionarlo y hubo un momento que tuve un ataque de pánico. Después decidí bloquear a todo aquel que me parecía impertinente. Si no los tuviese bloqueados, podría salir cada día explicando todo lo que me dicen. Puedes hacerlo y salir como un mártir, pero es más fácil apartarte de la gente tóxica y discutir con la gente decente de este país.

Usted es también historiador. El conseller Jordi Turull decía esta semana que Catalunya puede escribir uno de sus capítulos más brillantes. ¿Coincide con esa tesis?

Es muy difícil saberlo. Habrá que hacer balance cuando haya pasado. Históricamente la relevancia del momento está garantizada. Tengo muchas ganas de que un buen historiador acumule datos y nos explique qué ha pasado aquí. Porque el momento de más independentismo es el momento en el que el porcentaje de catalanes de origen y catalanohablantes es el más bajo de la historia.

Para acabar, la pregunta que se hace todo el mundo. ¿Qué pasará?

Creo que en cualquiera de los escenarios habrá una negociación bilateral Catalunya-España. Espero que el referéndum sea una demostración de fuerza lo suficientemente evidente para que sea fructífera y favorable a los intereses. Los que ahora piden diálogo se darán cuenta que sin este pollo era imposible que España negociase. Estoy convencido de que en esto no me equivoco. Otra cosa es el desenlace, porque dependerá de la correlación de fuerzas. Habrá un cambio en el estatus de Catalunya pero no sé decir si será la independencia en mayúsculas.

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