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Vender kilos de uva o litros de vino: estrategias de adaptación al cambio climático

Es mejor que tus vides sepan pasar sed, conozcan su clima bien y den vinos auténticos

La poda en invierno y la poda en verde pueden ayudar a generar la relación adecuada de hoja y fruto para proteger la uva

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Viñedo / Fundación Global Nature

Fundación Global Nature participa en el proyecto  LIFE AgriAdapt con el objetivo analizar la vulnerabilidad de las explotaciones agrícolas ante el cambio climático y promover soluciones sostenibles de adaptación. También trabaja en la Iniciativa Europea para el Fomento de la Biodiversidad en Viñedos. Ambos proyectos permiten aportar nuevas ideas para enfocar el futuro de un sector de por sí muy competitivo y que, con las tendencias climáticas a medio plazo, afronta un futuro incierto. Al menos bajo ciertos enfoques actuales.

Si te dedicas a la viticultura puede que esto te interese, al menos si pretendes que tu negocio pase a manos de generaciones futuras. Que el clima está cambiando es algo que poco a poco vamos asumiendo gracias al esfuerzo de muchos científicos y divulgadores. En qué medida está cambiando y qué consecuencias va a tener son preguntas más complicadas de responder. Y para ser sinceros no tenemos la respuesta a tu problema, pero al menos podemos darle algunas ideas de por dónde va la cosa. 

El análisis de los datos climáticos de los últimos 30 años nos dice que las heladas primaverales tardías y las heladas extremas invernales no han sido las causantes de la caída de rendimientos. Tampoco parece que vayan a ser determinantes cuando se estudian las proyecciones climáticas de los próximos 30 años. Esto quizás no nos suene a nada nuevo, porque la sensación que tenemos todos, y lo que los climatólogos nos demuestran con datos muy sólidos, es que la tendencia del clima es al calentamiento. 

En cambio, las altas temperaturas extremas y la falta de precipitaciones son de manera sistemática los factores que mejor explican los años nefastos. Ambos parámetros actúan de manera sinérgica, potenciando sus efectos negativos. Es decir, las olas de calor tienen un efecto determinante sobre la producción y calidad de las bayas, al igual que lo tiene la falta de precipitaciones. Pero cuando ambos factores confluyen, especialmente en el momento de recarga hídrica de la planta -durante el invierno y el inicio de la primavera- la planta no recibe la cantidad de agua requerida para afrontar la 'evapotranspiración' y la situación se vuelve crítica. Por si fuera poco, las granizadas estivales y otoñales son otro de los factores que aderezan en esta tormenta fatídica para el viñedo. Y en este caso las proyecciones nos dicen que serán más frecuentes y menos predecibles.

Vides / Fundación Global Nature

Al menos los vitivinicultores con bodega propia saben que cosechar menos (algo menos, mejor dicho) no siempre es malo, siempre que la calidad de la uva siga siendo buena. Y he aquí una primera pista: quien venda kilos de uva se enfrenta a un futuro más complicado que el que venda litros de vino. Para explorar esto, los científicos han desarrollado indicadores agroclimáticos específicos para el vino. Con ellos estiman la variación en la coloración del vino, los niveles de azúcares, las características organolépticas y las necesidades hídricas específicas de las vides, pero ni siquiera cuando utilizamos estos indicadores más precisos, los resultados son más esperanzadores.

La temperatura y la falta de agua no solo afectan a los rendimientos sino que generan un desajuste entre la maduración de la uva (de sus azúcares) y de sus compuestos aromáticos, dando como mínimo caldos diferentes, o en una versión menos optimista vinos muy subidos de grado y/o desequilibrados. A estas alturas estarás pensando que el agua será su mejor aliado, o que incluso te permitirá zafarte de esta situación, pero lo cierto es que los datos de los últimos 30 años demuestran que los años malos son igualmente malos tanto para las viñas irrigadas como para las de secano.

Y, sobre todo, y a riesgo de levantar otra liebre, ¿estás seguro de que dispondrás de agua para regar tus viñas en unos años? Esto nos lleva a la segunda pista: es mejor que tus vides sepan pasar sed, conozcan su clima bien y den vinos auténticos. Digamos que, si la idea es competir a kilos con variedades mejorantes con el mercado centroeuropeo, las probabilidades de fracasar parecen elevadas, porque lo más seguro es que no pueda ser competitivo. 

Viñedo / Fundación Global Nature

Asumamos ahora que tienes un viñedo con vides viejas y autóctonas, adaptadas al terruño y que pueden vivir sin agua o con riegos de apoyo puntuales. Asumamos también que has decidido elaborar tus propios vinos para transformar los menguados rendimientos en litros de calidad. ¿Seguirás siendo igual de vulnerable?

Pues disculpa el pesimismo, pero la respuesta probablemente es sí. Pero si nos permites, te intentaremos animar diciendo que al menos estás en la mejor posición para seguir con tu negocio en el futuro. A partir de aquí, y en este tipo de escenario, es cuando podemos seguir explorando esa fina línea de la vulnerabilidad y la competitividad. Te hemos dicho que no tenemos las claves a su problema, pero sabemos que hay medidas que pueden ser determinantes. Por ejemplo, las experiencias existentes demuestran que la poda en invierno y la poda en verde pueden ayudar a generar la relación adecuada de hoja y fruto para proteger las uvas.

También hay diferentes técnicas para reducir la temperatura y exposición de los racimos. Otro frente de trabajo será sin duda el suelo, ya que los mejor conservados (por tanto, con mejor estructura, ricos en materia orgánica y vivos desde el punto de vista biológico), son más resistentes a cambios térmicos e hídricos. Si vas a plantar en breve, es importante que elijas la orientación adecuada de las hileras para evitar una excesiva exposición de las plantas durante la tarde, y si puedes, empieza a rediseñar tus parcelas para introducir setos y estructuras similares de vegetación natural. Te ayudarán a evitar las olas de calor y a mantener a raya a las plagas sin hacer un gasto recurrente que vaya en contra de tu contabilidad.

Posiblemente haya una docena larga de medidas que puedan contribuir a luchar contra el cambio climático en el viñedo, y son las que vamos a estudiar con detalle en los próximos años. Lejos de ser una receta fija, tendrán que adaptarse en cada parcela y en cada zona. Y como decíamos, no seremos nosotros quien te digamos que esto será una garantía, pero desde Fundación Global Nature estaremos encantados de compartirlas contigo para poder seguir disfrutando de sus caldos. 

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