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Alfredo Alcaín expone en Madrid sus pinturas al borde del precipicio

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Alfredo Alcaín expone en Madrid sus pinturas al borde del precipicio

Alfredo Alcaín expone en Madrid sus pinturas al borde del precipicio

"Ahí sigo, bordeando el precipicio", dice el pintor Alfredo Alcaín (Madrid, 1936), que expone en la madrileña Galería Fernández-Braso sus óleos de los últimos tres años, líneas y manchas a todo color con las que crea un "geometrismo caprichoso, juguetón" y con los que reivindica la pintura.

"Ahora parece que pintar está casi mal visto; te consideras y te sientes un poco un resistente. Siempre digo que soy del siglo XV, porque pinto igual que los hermanos Van Eyck: con óleo -todavía no me he pasado al acrílico-, sobre tela o madera y con pinceles finitos, igual que en el siglo XV", explica a EFE Alfredo Alcaín.

Si "el impulso lúdico es el fundamento del impulso artístico", como aseguraba el pensador y dramaturgo alemán Schiller, esta exposición de Alcaín, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2003, lo confirma: una treintena de cuadros, óleos de tamaño grande la mayoría y cuatro "gouaches" pequeños sobre tela vaquera, laberintos de líneas y color.

También reconoce que los tres últimos años, con la crisis, han sido "horrorosos". "¿Cómo puede suceder algo como lo que le ha pasado a Mariscal, que dice que está arruinado? La mayoría de los artistas estamos tirando de los ahorros y aguantando. Parece como si el poco mercado que había hubiera desaparecido".

Lo que no cree el artista que vaya a desaparecer es la pintura. "Siempre se habla de que muere la pintura y de que vuelve la pintura. Pienso que no va desaparecer nunca, me parece consustancial al hombre, que siempre se ha expresado haciendo unas rayitas, desde Altamira hasta ahora. Aunque nunca se sabe... ".

¿Hacia dónde cree que camina? "No sé muy bien, debo de estar en el precipicio todavía", dice al reconocer ese sentimiento que le acompaña cuando se enfrenta a la tela desde que, próximo al cambio de siglo, dejó la figuración e inició una estética de líneas y manchas.

"No me defino como abstracto -explica-, mi obra es no figurativa, se acerca a lo geométrico, porque son líneas. Pero lo geométrico suele ser muy riguroso y muy serio, y no soy nada riguroso, sino un poco más juguetón. Se trata de una geometría caprichosa, no sé cómo se puede calificar: iría más hacía la propia pintura'".

Cumple ya Alcaín sesenta años en la pintura, desde el realismo de las fachadas y escaparates de comercios populares que le adscribieron a finales de los sesenta al "pop art", junto con Gordillo, Orcajo y otros artistas, con los que formó un grupo que nunca tuvo nombre.

"Nunca he estado muy de acuerdo con esa adscripción, creo que el pop es hablar de la sociedad de consumo, y aquí, en esos años 60, no había sociedad de consumo. Lo que yo hacía era lo contrario, se refería a algo que estaba muriendo ya, las tiendecitas, las tascas, las mercerías que iban casi desapareciendo. A lo mejor la forma de hacerlo, las manchas planas de colores llamativos, entraba un poco en el pop. Después he hecho cosas que sí estaban más cerca del pop".

"¿Cómo he llegado hasta aquí? No lo sé muy bien, pero todo tiene una continuidad, se van enlazando unas cosas con otras. Siempre se está un poco en un momento de cambio. Hay veces que te estabilizas y te parece que te estás repitiendo, pero afortunadamente sale algo que enlaza y sigues caminando, sin forzar ni pretender nunca que hay que cambiar", reflexiona.

Así, en el último año el artista ha notado un cambio, una mayor complicación: "Voy enmarañando cada vez más; esta serie de los triangulitos es cada vez es más complicada, y hago espirales que luego voy rompiendo. Hay un poco de juego ahí para mí mismo". Concha Tejedor.

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