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Gregory Porter, voz y talento para una gran clausura del Jazzaldia

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Gregory Porter, voz y talento para una gran clausura del Jazzaldia

Gregory Porter, voz y talento para una gran clausura del Jazzaldia

El cantante Gregory Porter se ha apuntado hoy una de las clausuras más sobresalientes del Festival de Jazz de San Sebastián. La exquisita sutileza del pianista Abdullah Ibrahim y la eficacia del directo de Brian Ferry han redondeado la última jornada del 52 Jazzaldia.

Porter ha actuado tres veces en el festival, la primera en 2013 en las terrazas del Kursaal cuando era casi un desconocido y aún no había obtenido su primer Grammy, que le llegó al año siguiente por "Liquid Spirit". La segunda fue en 2015, en el Escenario Verde de la playa, un año antes de lograr el segundo Grammy con el también magnífico "Take Me to the Alley".

La de este martes ha sido, por tanto, la tercera visita y el vocalista ha subido al escalón más alto, al del emblemático espacio de la Plaza de la Trinidad, donde seguro que podrá repetir las veces que quiera si sigue haciéndolo como hoy.

Él mismo decía esta mañana que el acceso a este escenario es "una metáfora" de su carrera. Y obviamente, de su madurez artística, del talentazo tremendo que tiene creando canciones y de una maravillosa y elegantísima voz.

Como viene haciendo en esta gira, ha comenzado su actuación con "Holding On", de su último álbum, del que ha interpretado temas como "Don't Lose Your Sream", "Consequence of Love" y "Don't Be a Fool", además del que da nombre al disco.

"On My Way to Harlem" ha sido su única incursión al disco "Be Good", de 2012. Y "I Love For Sentimental Reason", solo con el acompañamiento del piano, su recordatorio de que va a grabar un disco dedicado íntegramente a Nat King Cole.

De "Liquid Spirit" han sonado, entre otras, "No Love Dying", "Musical Genocide" y "Free", con la que se ha despedido y sus músicos han ido dejando uno a uno el escenario, antes del regreso para el adiós definitivo.

Si ha estado inmenso durante todo el concierto, con "When Love Was King" se ha superado. Pura sensibilidad y pura emoción.

Antes de que el soul inundará la Trini durante más de hora y media, el público recibía al pianista surafricano Abdullah Ibrahim, en su quinta ocasión en el Heineken Jazzaldia, esta vez con un invitado, el reconocidísimo trompetista y compositor Terence Blanchard, que solo había pasado por el festival en la edición de 1996 y que en esta ocasión se ha situado en segundo plano a las órdenes del maestro.

Y con ellos Noah Jackson (bajo, cello) Will Terrill (batería) Cleave Guyton Jr. (saxo alto, flauta, clarinete, piccolo) Lance Bryant (saxo tenor) Andrae Murchison (trombón, trompeta) Marshall McDonald (saxo barítono).

La finura, la sutileza de este músico octogenario es marca de la casa. Hoy ha vuelto por esos caminos, solo y acompañado. Y también ha dejado a sus músicos explayarse, como en la larga cabalgada dirigida por el bajista Noah Jackson en la que han ido relevándose todo ellos durante la primera parte del concierto.

Si ayer con los metales de los Lucky Chopos llegó el jaleo, hoy ha sido el día de los diálogos reposados. Muy bellos, pero Ibrahim había puesto el listón pero que muy alto en sus memorables actuaciones de 2009 y 2011 y esta noche no lo ha podido rebasar.

Brian Ferry, por su parte, se ha presentado con un show con todos sus engranajes a punto, que ha funcionado como un reloj.

Muy buenos músicos y su presencia de eterno hombre elegante para repasar algunos de sus temas más recientes y, sobre todo, de Roxy Music.

Puede que el británico, ya con 71 años, siga viviendo de las rentas de su antiguo grupo, pero es que las administra muy bien, con unos directos impecables.

La prueba, el llenazo y entusiasmo de esta tarde en el auditorio del Kursaal, con un público al que le apetece seguir escuchando temas como "Avalon", "More than this" y "Slave to love".

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