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El Museo Carlos de Amberes se suma a la oferta madrileña de pintura flamenca

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El Museo Carlos de Amberes se suma a la oferta madrileña de pintura flamenca

El Museo Carlos de Amberes se suma a la oferta madrileña de pintura flamenca

El nuevo "Museo Carlos de Amberes Madrid. Maestros Flamencos y Holandeses" nace con la intención de contar al público dos siglos de historia común europea y de sumarse a la gran oferta de pintura flamenca que se puede encontrar en Madrid.

El Rey Felipe VI inaugurará mañana el nuevo museo, que inicia su andadura con vocación de continuidad y en el que se han reunido, alrededor de "El Martirio de San Andrés" de Rubens, pieza propiedad de la Fundación Carlos de Amberes, obras de los mejores artistas flamencos y holandeses de los siglos XVI y XVII.

Rubens, Van Dyck, Jordaens, Jan Brueghel, Cornelis de Vos, Bernard van Orley, Michaelina Wautier o David Teniers, firman algunas de las obras, que proceden en su mayoría del Real Museo de Bellas Artes de Amberes, que permanecerá cerrado hasta el año 2017 por obras de remodelación.

Este hecho "ha sido fundamental" en la puesta en marcha del nuevo museo, comentó durante la presentación Miguel Ángel Aguilar, presidente de la Fundación Carlos de Amberes.

Además de los prestamos del Museo de Amberes, se cuenta con los del Museo del Prado y Patrimonio Nacional, así como la Biblioteca Nacional y la Fundación Custodia que han cedido obra gráfica para la pequeña exposición temporal dedicada a grabados de desnudos femeninos y masculinos de Rembrandt.

El nuevo museo "en la bombonera que es el maravilloso edificio donde se encuentra" es "un ejemplo perfecto de lo que puede ser una colaboración interinstitucional", en opinión de José Luis Díez, director de Colecciones Reales de Patrimonio Nacional.

Esta institución ha cedido el tapiz "Los funerales del rey Turno, muerto por Eneas" que es el único que se conserva de los nueve que integraron la Historia de Eneas de Felipe II y que está atribuido a Jan van Roome.

"Se trata de una pieza fantástica, de enorme calidad, perteneciente a una de las colecciones más representativas de Patrimonio Nacional, como es la de tapicería", y que se ha podido contemplar en muy pocas ocasiones, comentó Díez.

Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado quiso subrayar el apoyo de la pinacoteca a este proyecto con el préstamo de diez obras durante un año renovable.

El nuevo museo "es una ocasión más de poder contemplar más cuadros importantes en Madrid. Hay que celebrar que a partir de ahora vamos a poder ver mayor número de obras de arte".

El criterio de selección de Fernando Checa, patrono de la Fundación y director científico del museo, no ha sido sólo exhibir piezas de los grandes maestros flamencos, "sino mostrar al público la gran calidad de retratos, obras mitológicas, iconografía religiosa, bodegones, paisajes, escenas de género, y representaciones de animales, que dieron vida a esta escuela.

El "pequeño pero muy selecto museo de pintura flamenca" nace con la vocación de ser un museo "y no una exposición. Los prestamos a largo plazo permitirán darle esa permanencia", según Checa, para quien el criterio del proyecto se basa "en resaltar la pintura flamenca, la que más relación histórica ha tenido con España".

En su opinión, Madrid es la capital de la pintura y el arte flamenco en Europa a través de las colecciones del Museo del Prado, el Museo Thyssen y Patrimonio Nacional "que forman un conjunto imbatible y el hecho de que en este pequeño espacio se puedan ver más obras, nos llena de satisfacción".

El recorrido del museo se inicia con la sala dedicada al paisaje y el retrato "con algunas obras que mezclan ambos géneros". En este espacio figuran pinturas de Bernard van Orley, Rubens, Jan Brueghel el Viejo, Cornelis de Vos, Anton Van Dyck o Michaelina Wautier, una de las pocas pintoras flamencas, de la que se muestran dos obras.

Presidida por "El martirio de San Andrés" y con el tapiz de Patrimonio Nacional al frente, en la Sala de la Capilla se exhiben los cuadros de mayor formato dedicados a la pintura religiosa, como "La educación de la Virgen" de Rubens, y la pintura mitológica, representada, entre otros, por "El sueño de Venus" de Jacob Jordaens.

El tercer espacio está formado por pinturas de formatos más pequeños "en alusión a la pintura de gabinete y a los géneros" como paisajes de pequeño formato, bodegones, escenas de mercado con presencia de autores como David Teniers, Joos Van Craesbeeck, Frans Snyders o Jan Fyt.

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