eldiario.es

Menú

Cultura & tecnología

Esto no es un cómic de Magritte

- PUBLICIDAD -
Esto no es un cómic de Magritte

Esto no es un cómic de Magritte

Renne Magritte, en cuyos cuadros las cosas pasan al revés y llueven señores con bombín, generó un millar de lienzos con trampantojos líricos que, además de consagrarle como un maestro de la pintura surrealista, funcionan razonablemente bien como remedio contra la mundanal rutina.

Pero su muerte, de la que en 2017 se cumplen cincuenta años, dejó sin resolver el misterio de una doble vida que cultivó con esmero: la de artista nostálgico que pinta manzanas o huevos para burlarse del orden establecido y la de hombre anodino de clase media que viste de traje y corbata, sale poco y dedica su tiempo a trabajar.

"Magritte era paradójico. Un joven anarquista e inconformista que en su madurez sigue siendo rebelde en sus ideas, pero no en su vida" y "se fabrica un personaje", explica a Efe Vincent Zabus.

Habla el guionista de un cómic que acaba de publicar en Bélgica la editorial Le Lombard, con una tirada de 15.000 ejemplares y un título que invita a dejarse atrapar por las contradicciones: "Magritte. Esto no es una biografía".

Hace referencia a uno de sus lienzos más conocidos, en el que plasmó una fidedigna reproducción de una pipa de tabaco junto a la leyenda "Esto no es una pipa" (Ceci n'est pas une pipe).

Y efectivamente, la historieta de Zabus, que ilustra Thomas Campi, no es una biografía. Al menos en sentido estricto, porque no traza un relato lineal desde su nacimiento en Lessines 1898 hasta su muerte en Bruselas en 1967, sino que invita al lector a sumergirse en el enigma de Magritte a través de 64 páginas de viñetas con final abierto.

"No era coherente acabar con una conclusión porque la respuesta está en la pintura", argumenta el guionista de un cómic que aparece mientras el Centro Pompidou de París dedica una inmensa exposición monográfica titulada "La traición de las imágenes".

Magritte era la contradicción, la metáfora, la metonimia y el oxímoron visual. Era el anarquista de traje gris que pintaba el cielo en cristales rotos y el beso de dos amantes que no se tocan; el vecino anónimo al que no le gustaba viajar y que odiaba los coches: tuvo uno, un Lancia rojo, y lo vendió a los cinco días. Prefería el tranvía.

"Los cuadros siguen siendo modernos. Todavía hoy son eficaces y ha influido mucho en los grafistas contemporáneos", abunda Zabus.

El lector acompaña en una inesperada aventura a un belga que compra un bombín y al ponérselo queda atrapado en el universo de Magritte hasta que logre resolver su misterio. Charles, así se llama el protagonista, tendrá que descubrir los aspectos íntimos de un artista que cuidaba con celo su privacidad.

"Era interesante disponer de un personaje cándido (...) que no sabe en lo que se embarca" para "intentar descubrir la obra y la vida" de Magritte, a quienes les resulten ajenas, y para que "puedan explorar aspectos que no conocían" quienes estén familiarizados con su carrera.

Por ejemplo, que la madre de Magritte se arrojó desde un puente al río Sambre cuando este tenía 14 años. Cuando encontraron el cuerpo días después, el camisón le cubría el rostro. Magritte hablaba poco de su pasado, pero muchos creen que ese trágico episodio tuvo una importancia crucial el su obra.

"No se sabe si lo vio o se lo contaron, pero lo sabía. Cuando pierdes a tu mamá a los 14 años, sobre todo con un suicidio, deja huella. Magritte casi siempre esconde el rostro de sus personajes, sea con una rosa, una manzana, un espejo o un velo", comenta Zabus.

El cómic revive su desdichada infancia, sus inicios académicos, su fase bohemia o su breve etapa parisina en la que mantuvo relación con los surrealistas que lideraba André Breton.

La obra también indaga sobre sus años como publicista o su éxito tardío pero rotundo, preludio de un reconocimiento que hoy se traduce en muestras en los mejores museos del mundo y ventas millonarias.

Se han adjudicado cuadros suyos por 11,5 millones de dólares, 8 millones de libras o 5 millones de euros, según se celebrase en Nueva York, Londres o París la subasta de un artista que defendía que "lo familiar puede ofrecer la oportunidad de descubrir una poesía que no es familiar".

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha