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La nueva batalla del Marjal de Pego

Una auditoría cifra en más de 351.000 euros los gastos sin justificar de la anterior directiva de la Comunidad de Regantes de las Tierras Arrozales y los propietarios exigen la elaboración de un censo que permita identificar con claridad quiénes son los dueños de las tierras y qué superficie tiene cada uno, para que todos tengan derecho a voto

Muchos veían en el presidente dimitido, José Sastre, un hombre de paja del condenado exalcalde Carlos Pascual. Su mujer, Maite Ferrándiz era, además, la secretaria de la comunidad.

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El Marjal de Pego-Oliva, en una imagen desde la Muntanyeta Verda

El Marjal de Pego-Oliva, en una imagen desde la Muntanyeta Verda Sergi García

De las 1.250 hectáreas del parque natural de la Marjal de Pego-Oliva, más de 300 son gestionadas por la Comunidad de Regantes de las Tierras Arrozales, sobre la que han aflorado enormes dudas. Un informe de auditoría encargado por la gestora que se ha hecho cargo de la entidad tras la dimisión de la anterior directiva concluye la existencia de algo más de 351.000 euros de gastos sin justificar, reflejo del descontrol contable durante el periodo en que fue presidida por José Sastre, en quienes muchos veían un hombre de paja del exalcalde Carlos Pascual. Su mujer, Maite Ferrándiz, era además la secretaria de la comunidad.

El caso es que la necesidad de poner orden en esta comunidad de regantes es algo en lo que parecen coincidir ahora la inmensa mayoría de sus miembros. La crisis abierta se antoja a la vez, por tanto, como una oportunidad para regenerar la entidad. En estos momentos surge también la voz de una agrupación de dueños de parcelas, la Comunidad de Propietarios ‘Amics de les Terrres Marjal Pego-Oliva’, que exige medidas de control para normalizar el funcionamiento de la entidad y denuncia el caos y el oscurantismo existentes durante la gestión de la última directiva.

Los propietarios de ‘Amics de les Terres Marjal Pego-Oliva’, que reúnen unas 200 hanegadas, inciden en la necesidad, ya apuntada en la última asamblea por la nueva gestora, que tiene como presidente honorífico al alcalde Enrique Moll, de llevar a cabo un censo de propietarios. Para poder conocer exactamente quién tiene tierras y quién no para hacer valer sus derechos. Y es que los propietarios reales “somos los que realmente estamos pagando los impuestos de nuestras tierras y, en muchos casos no estamos informados de lo que se hace en ellas”, dicen.

Los grupos arroceros organizados en la Comunidad de Regantes cultivan las tierras de muchos propietarios, que las pusieron en su día a su disposición. En muchos casos ni siquiera media contrato. Y los mismos dueños desconocen incluso a veces quién va a trabajarlas.

Algunos propietarios cobran mal, y otros ni siquiera cobran”

Algunos propietarios cobran mal, otros no cobran porque nadie les dice nada del alquiler de las tierras”, señalan fuentes de la comunidad de propietarios. En total, de las alrededor de 4.000 hanegadas que se cultivan, solo la mitad están plenamente identificadas. Las otras 2.000, principalmente distribuidas en pequeñas parcelas, “están perdidas”, y aunque se cultiven por los grupos arroceros, desde la Comunidad de Regantes “no les dicen nada a los propietarios”. O sea, que no les pagan.

En la última asamblea, celebrada el domingo de la semana pasada, se planteó ya la necesidad de hacer un censo de propietarios. La cuestión tuvo que aplazarse, no obstante, al ser impugnado el punto, precisamente “porque no se había convocado a todo el mundo”. La convocatoria se realizó exclusivamente, como sucede desde hace años, mediante una inserción en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de Alicante.

Del mismo modo, el censo facilitaría también la posibilidad de las compra-ventas de parcelas, ya que estarían identificadas las tierras e incluso se ha planteado llevar un registro de quienes están interesados en comprar o vender.

El desenlace: elecciones

La Comunidad de Regantes de las Tierras Arrozales del Marjal de Pego-Oliva se encuentra, por tanto, en situación de tránsito. El cometido final de la actual gestora, como en toda dirección provisional, es ordenar el proceso para entregar al final el testigo a una nueva dirección. Unas elecciones, por tanto, son el final de ese camino para escoger la nueva junta que tome las riendas de la entidad.

De ahí que sea crucial el asunto del censo de propietarios, para que todos los que tienen tierras puedan participar de esa decisión trascendental que servirá para guiar el nuevo rumbo de la comunidad de regantes y pasar la página de dos décadas de tiempos convulsos en el Marjal.

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