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DESALAMBRE

Proactiva Open Arms acusa a la guardia libia de disparar al aire para alejar su barco de rescate

"Los guardacostas libios financiados por Italia y la UE nos han amenazado de una forma muy agresiva, llegando a dispararnos por encima de nuestras cabezas, al aire", relata Oscar Camps, fundador de la ONG

La ONG española asegura también que Italia le ha negado la entrada a un puerto de la isla para desembarcar a tres personas rescatadas en el Mediterráneo

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Embarcación de Proactiva Open Arms con los cadáveres que han recuperado del mar este 23 de marzo de 2017. | Twitter: @campsoscar

Embarcación de Proactiva Open Arms con los cadáveres que han recuperado del mar este 23 de marzo de 2017. | Twitter: @campsoscar

Proactiva Open Arms ha denunciado que uno de sus barcos de salvamento de migrantes y refugiados sufrió este lunes las amenazas de la Guardia costera libia, que llegó a disparar al aire para conseguir que la embarcación se alejara hacia Italia. Según ha asegurado la ONG española, los hechos tuvieron lugar a las 8:30 de la mañana en aguas internacionales.

"Esta mañana los guardacostas libios financiados por Italia y la UE nos han amenazado de una forma muy agresiva, llegando a dispararnos por encima de nuestras cabezas, al aire. Ese barco estaba a 13 millas, fuera de las aguas libias (...) Ha sido un acto deplorable", relató este lunes el fundador de Proactiva Open Arms, Oscar Camps, en una entrevista telefónica a Efe.

La ONG también ha denunciado que Italia le ha negado la entrada a un puerto de la isla de Lampedusa, al sur del país, para desembarcar a tres personas que había rescatado durante la noche en el Mediterráneo.  "Italia nos ha negado la entrada a Lampedusa", ha asegurado Camps. 

Camps ha explicado que la Guardia Costera italiana indicó a la ONG que procediera al rescate de una embarcación que navegaba a la deriva en el Mediterráneo, la cual fue localizada a "100 millas de las costas de Libia", y luego "Italia, sorprendentemente", le "negó la entrada para dejar a estas personas en Lampedusa". 

Añade que tampoco Malta ofreció una solución y critica que ambos países se remiten el uno al otro, algo que continúa sucediendo según ha informado el responsable de la ONG española en su perfil de Twitter, donde puntualiza que llevan 44 horas a la espera de recibir autorización.

"Uno nos manda al otro. Esta una muestra más de la descoordinación de Europa (...) Estamos en aguas internacionales a la espera de que nos autoricen entrar en Sicilia", subrayó a EFE.  Esta descoordinación fue revelada el  pasado mayo por el semanario italiano  L'Espresso que difundió las conversaciones telefónicas entre ambos países y una embarcación en peligro en octubre de 2013. En aquel naufragio murieron 268 personas.

En opinión de Camps, la Unión Europea (UE) lleva a cabo una campaña contra las ONG en el Mediterráneo "utilizando acusaciones no probadas o investigando a las que no se han querido adherir al código de conducta". 

Camps se refiere así al código de conducta que ha aprobado Italia y secundado la UE con el objetivo de controlar las operaciones de rescate en el Mediterráneo que, según las ONG, ya se rigen por la legislación internacional. Entre otras cosas, el texto prohíbe a las organizaciones humanitarias acceder a aguas territoriales de Libia, hacerse detectar por radares o emitir señales lumínicas que delaten su posición a los traficantes de personas. 

Además, les exige transparencia en sus fuentes de financiación y que permitan el acceso de oficiales armados a sus barcos. La ONG española decidió adherirse al documento junto a Save The Children.

"Todos dicen lo mismo, que sospechan de nuestras actividades, que hacemos tráfico (de seres humanos), que entramos en aguas libias. Acusaciones que no son verdad porque evidentemente todas las ONG que están en el Mediterráneo trabajan coordinadas por la Guardia Costera italiana", aclara.

El pasado jueves, un tribunal  italiano  confiscó la nave 'Iuventa' de la organización  alemana Jugend Rettet, una de las ONG que no firmaron el código de conducta. El fiscal les  acusa de "favorecer  la inmigración clandestina", unas acusaciones que la ONG niega. "Toda la tripulación está en libertad. Ni la organización como tal ni personas que pertenecen a ella están en la mira de la fiscalía", precisó el pasado sábado el portavoz de la organización, Julian Phalke, en declaraciones al diario alemán Bild.

Un barco de Médicos Sin Fronteras (MSF), que tampoco secundó el código de conducta impuesto por el país europeo, trasladó este domingo a 127 inmigrantes y refugiados que había socorrido en el mar a dos embarcaciones de la Guardia Costera italiana para que estas pudieran llevarlos a Lampedusa. 

Los medios italianos aseguraron que Italia había prohibido el acceso de MSF a la isla, pero la ONG ha rechazado estas informaciones y ha asegurado que el traslado de los rescatados a los barcos de los guardacostas italianos "se llevó a cabo sin ninguna incidencia" y el motivo fue que "el puerto de Lampedusa tiene poca profundidad para que el (barco de esa organización) 'Prudence' pueda atracar".

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