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El 11% de las personas pobres lo son pese a tener un trabajo

Desde 2009, la pobreza ha crecido en más de un millón de personas en España y afecta ya al 27% de la población, según el último informe de la organización EAPN

Las personas que sufren privación material severa han crecido un 28% y las que viven en hogares con baja incidencia de empleo se han duplicado

El documento subraya que el crecimiento económico no es suficiente para que la pobreza se reduzca

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Casi 1,3 millones de madrileños viven en riesgo de pobreza, denuncia CCOO

La pobreza ha aumentado desde 2009. / Efe

Más allá de los datos macroeconómicos que auguran que España crecerá en los próximos años, la realidad se abre paso: 12.866.431 de personas viven en riesgo de pobreza, es decir, el 27,3% de la población. La cifra no ha permanecido ajena a la crisis: desde 2009, la tasa de pobreza ha crecido en 2,6 puntos, esto es, 1.320.0216 personas más han caído en la exclusión.

Un dato muestra, además, que tener trabajo no garantiza una vida digna: el 11,7% de las personas pobres en España tienen un trabajo, como señala el informe 'El estado de la pobreza' elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN). "Ha habido un aumento muy importante de la desigualdad", diagnostica su presidente, Carlos Susías.

Tal nivel de pobreza se mide con el indicador Arope, que tiene en cuenta tres variables. Una de ellas es la tasa de pobreza relativa, que ha bajado a niveles de 2009, al 20,4%. Este descenso no responde, sin embargo, a una disminución de la pobreza, sino a una bajada generalizada del nivel medio de ingresos, con los que se calculan cuál es el umbral de la pobreza. "Muchos han dejado de ser pobres estadísticamente sin haber aumentado su nivel de renta. Ahora, para ser considerado pobre, tienes que ser más pobre que antes", explica Susías.

Lo que sí ha aumentado es la pobreza aguda: las personas que sufren privación material severa son ahora el 6,2% de la población, cuando en 2009 representaban el 4,5%; es decir, han crecido un 38%. Un incremento aún mayor es el que ha experimentado el grupo de personas que no pueden alimentarse con carne, pescado o pollo al menos una vez cada dos días. Ahora representan el 3,5% de la población. Hace seis años eran el 2,1%.

El tercer componente del Arope también ha crecido. Se trata de los hogares donde hay baja intensidad en el empleo, es decir, con alta incidencia de paro o de trabajos y jornadas con sueldos escasos. Este indicador se ha doblado con creces desde 2009: entonces el 7,6% de la población (2.775.603 de personas) vivía en hogares con baja intensidad en el empleo, una cifra que ahora asciende al 15,7% (5.694.683). El informe relaciona esta incidencia con el aumento del paro y la jornada a tiempo parcial. 

Estos datos suponen, además, que el objetivo marcado por la estrategia Europa 20/20 se aleja: la meta era conseguir una reducción de la pobreza de 1,4 millones de personas en diez años. Con los datos actuales, España tendría que sacar de la exclusión a 2,7 millones de personas en seis años para cumplir con este compromiso.

El crecimiento no es suficiente

La afirmación que sostiene que la mejor política social es el crecimiento está en entredicho. El informe de EAPN subraya que el crecimiento o la reducción del PIB no implican necesariamente variaciones de la tasa de pobreza en un sentido u otro. Por ejemplo, Navarra, una de las comunidades más ricas de España, ha registrado un aumento de su tasa de pobreza Arope superior a la media nacional, de 4,1 puntos entre 2009 y 2013. Es, no obstante, el territorio con menos exclusión social.

"No se puede afirmar que el crecimiento del PIB hará que la pobreza se reduzca. Hay cierta relación, pero no es una relación directa, hacen falta otras medidas, como políticas redistributivas", dice el autor del informe, el sociólogo Juan Carlos Llano Ortiz. El presidente de EAPN insiste también en que hay políticas clave que sirven para redistribuir la riqueza, como las prestaciones universales por hijo a cargo.

En ese sentido, son los hogares donde hay niños dependientes los que registran las tasas de pobreza y los índices de privación material severa más altos. El 47,6% de los hogares donde hay un solo adulto y uno o más niños están en exclusión social y el 11,9% sufren privación severa. Les siguen en incidencia los hogares con dos adultos y uno o más niños y otro tipo de hogares con menores dependientes.

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