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“La democracia portuguesa ha dado todos los honores a Humberto Delgado”

Frederico Delgado

Mercedes Barrado Timón

El antropólogo e historiador Frederico Delgado Rosa (Lisboa, 1969) ni siquiera había nacido cuando un comando de la policía política del régimen salazarista asesinó en Badajoz a su abuelo, el general Humberto Delgado, junto a su secretaria Arajaryr Campos. Corría el año 1965 y la PIDE les atrajo con engaños hasta la capital pacense para asesinarlos en las cercanías de Olivenza y luego ocultar sus cadáveres en Villanueva del Fresno. Humberto Delgado había tenido que exiliarse tras convertirse en el símbolo de la oposición a la dictadura de Salazar.

La policía española investigó el asesinato, pero el caso sólo fue juzgado en Portugal tras la Revolución de los Claveles. Para entonces, los miembros del comando ejecutor estaban desperdigados fuera del país y quienes fueron encausados sólo recibieron penas por delitos menores.

En el año 2008, Frederico Delgado Rosa, profesor en la Universidad Nueva de Lisboa, publicó la primera biografía del llamado “general sin miedo” para denunciar que la justicia militar de su país impidió el esclarecimiento de los hechos y la condena de los autores intelectuales del asesinato.

Este testigo privilegiado de una figura capital para la democracia portuguesa ha asistido en Badajoz a un congreso conmemorativo de los 50 años de la muerte de Humberto Delgado.

-Nació después de la muerte de su abuelo…

-Nací después. Humberto Delgado no conoció a ninguno de sus nietos porque marchó al exilio y conoció a los nietos solo por las fotografías que le enviaban sus hijas y su hijo. Esas fotos eran interceptadas por la PIDE, la policía política de Salazar.

-¿No le llegaban?

-Algunas llegaban, otras no y otras eran copiadas. Todavía hay copias de las fotos de estos niños en los archivos de la policía política.

-El asesinato de su abuelo ha debido influirle mucho a lo largo de toda su vida…

-Absolutamente.

-…hasta el punto de convertirle probablemente en el mejor biógrafo que pudo tener su abuelo.

-El mejor no sé (sonríe). En realidad es la primera biografía. Hay muchos libros sobre Humberto Delgado pero mi libro es realmente la primera biografía, que fue publicada en 2008. Fue un proceso muy largo el que se desarrolló hasta que adopté la decisión de escribir ese libro. Crecí en un ambiente que consideraba a mi abuelo un héroe pero, cuando yo era muy niño, no sabía exactamente cuál era el significado de ese heroísmo. Recuerdo que, en la escuela, mis compañeros me preguntaban por qué los adultos hablaban tanto de mi abuelo. Yo no lo sabía y les decía que era porque había sido piloto aviador. Solo más tarde comprendí las cosas y, por un lado, fue un orgullo muy grande y, por otro, un peso incalculable. Solo la madurez me hizo adoptar esta decisión y fueron siete años enteramente dedicados a mi abuelo, a escribir su vida y conocerlo.

Descubrimientos

-Como científico, como biógrafo, debió constituir una dificultad adicional haber vivido como nieto de Humberto Delgado.

-Sí, pero yo no confundí las cosas. Para mí fue verdaderamente un trabajo de historiador, científico, riguroso, porque no podía permitirme que, siendo nieto, me acusasen de hacer un trabajo hagiográfico y de enaltecimiento. Humberto Delgado no necesita de eso, es una figura que se mantiene por sí misma. Lo que me interesaba era hacer un trabajo puramente riguroso e histórico, pero nunca imaginé que descubriría las cosas que descubrí, sobre todo en relación a su asesinato y su muerte. Eso fue un shock.

-La conferencia que ha pronunciado en Badajoz se titula “No se hizo justicia. El caso Delgado en Portugal”. ¿A qué se refiere exactamente, a que no todos los implicados fueron detenidos y juzgados, a las condenas, a que no se investigaron los autores intelectuales del asesinato?

-Por un lado está cómo se desvirtuó la realidad del crimen, todo lo que había podido ser verificado por la justicia española en 1965 . El general Franco estaba furioso con Salazar porque el cadáver de Delgado estaba en España y él no tenía nada que ver con eso. Entonces dio órdenes para que la justicia trabajara hasta el máximo en la búsqueda de la verdad y hubo forenses y peritos judiciales españoles que así lo hicieron. Tras la Revolución de los Claveles en Portugal, cuando se abrió el proceso en la justicia portuguesa, todo lo que vino de España fue rechazado sin argumentos porque era una verdad inconveniente. La documentación española mostraba que Humberto Delgado había sido asesinado con brutales golpes que provocaron contusiones en su cráneo. ¿Por qué esto era inconveniente? Porque eso impedía que los jueces encontrasen un chivo expiatorio. Aquellos jueces portugueses de la democracia encontraron su chivo expiatorio y el autor material fue considerado también el único autor moral del crimen. Dijeron que disparó contra Delgado un disparo que le entró por la mandíbula y salió luego del cráneo. Todo eso era considerado imposible según la documentación forense española. Para ellos, solo la tesis del disparo permitía decir que fue un impulso homicida de ese personaje, Casimiro Monteiro y que los otros no tenían nada que ver, que estaban allí solo para raptar al general y no para matarlo. Cuando ellos exoneran al jefe de la brigada, que se llamaba Rosa Casaco (Antonio), estaban exonerando también a sus superiores jerárquicos. Y con eso llegaban hasta Salazar, porque el director de la PIDE rendía cuentas directamente a Salazar y al ministro del Interior. Se puede hacer una lectura política de todo lo que pasó en la justicia portuguesa. Hubo un colectivo de jueces que pretendía preservar la figura de Salazar y lo hicieron desvirtuando la realidad material del crimen.

-Fue un juicio militar.

-Sí, porque hubo una ley después del 25 de Abril según la cual todos los elementos de la PIDE debían ser juzgados por la justicia militar.

España

-¿Hubiese sido diferente si España hubiese concedido la extradición de Antonio Rosa Casaco en los años 90, cuando se descubrió que vivía aquí?

-No sé si hubiera sido diferente. Rosa Casaco estaba huído en Madrid y envió a la justicia portuguesa una declaración con su versión de los acontecimientos y es una versión que está muy próxima a la versión final de la sentencia. La diferencia es que Rosa Casaco decía que Casimiro Monteiro mató al general y que AgostinhoTienza disparó contra Arajaryr Campos. Eso no fue considerado válido y concentraron todo sobre Casimiro Monteiro, que es muy probable que sea el único autor material del crimen, pero no el autor moral.

-¿Queda mucho por descubrir por los historiadores de todo lo que fue la parte más oscura de la dictadura salazarista?

-Ciertamente que sí, porque cuando los archivos de la PIDE fueron abiertos Después de la Revolución se creó una comisión de extinción de la PIDE y en Portugal es un secreto a voces que muchos documentos desaparecieron mientras existió esa comisión y aún se ignora dónde están porque se trataba de un archivo inmenso.

-¿Hay en Portugal algún movimiento de recuperación de la memoria de aquellos años similar a la Memoria Histórica de España?

-Hay un movimiento cívico llamado ‘No borren la memoria’. Existen sí, pero con diferencia del caso español.

50 años

-¿Cree su familia que Portugal ha conmemorado bien este cincuentenario del asesinato de Humberto Delgado?

-Absolutamente. No hay que olvidar que sus restos mortales están en el Panteón Nacional y que ha sido elevado a la categoría póstuma de mariscal de la fuerza aérea. Y hoy mismo (por el pasado jueves) se está discutiendo la atribución de su nombre al aeropuerto internacional de Lisboa.

-La película ‘Operación otoño’ (2012) que se ha proyectado en este congreso en Badajoz y de la que es guionista ¿ha servido para divulgar este caso que constituyó un auténtico trauma social para Portugal?

-La película es importante para el seguimiento de libro, que fue una gran acusación contra la Justicia. La democracia portuguesa ha dado todos los honores a Humberto Delgado. Y cuando mi libro salió en 2008, el presidente de la Asamblea de la República dijo que el juicio del tribunal de Santa Clara era la mayor mancha caída sobre la democracia portuguesa.

-¿Existen aún cosas por determinar en el asesinato?

-No creo que, de nuevo, pudiera hacerse justicia en la Justicia. Ahora se ha convertido en una cuestión de conciencia colectiva para que las personas se den cuenta de que hay genealogías invisibles entre la dictadura y la democracia, que hubo personas altamente situadas en la Justicia portuguesa que deliberadamente distorsionaron y fabricaron una mentira, una broma.

Futuro

-¿Cómo ve en estos momentos a Portugal, que se debate como España en medio de la crisis económica, con casos de corrupción y problemas paralelos, como los ocurridos en Hacienda? Si bien en Portugal se dimite antes que en España y parece ser esa una cosa que nos diferencia.

-Estoy convencido de que la crisis se va a superar tanto en España como en Portugal porque hemos tenido otras crisis en otros momentos históricos muy graves y siempre se superan. Yo soy optimista por naturaleza y creo que ocurrirá así. Pero en este proceso es muy importante no reducir todo a las cuestiones económicas y financieras y es preciso darse cuenta de que el progreso y el futuro de un país se construyen sobre su historia. Sin historia y sin respeto por la memoria de los hombres que han dado la vida por la libertad y la democracia no podemos ir a ningún lado.

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