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EXTREMADURA

Opinión

Por un plan especial de empleo y por una política industrial

“Aquellas familias explotadoras han tenido la habilidad de “distraer”  y “centrar” a nuestros gobernantes regionales en las peleas partidistas relacionadas con el mantenimiento de las prebendas derivadas de la conservación de sus escaños y sus puestos institucionales”

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Recogida de papas en el campo de Gran Canaria.

No tenemos que culpar a nadie de nuestras postergaciones en todo tipo de aspectos económicos ni de nuestros desequilibrios territoriales respecto a otras comunidades o nacionalidades de España. El atraso económico que los extremeños sufrimos ha sido y es la consecuencia de muchos años de explotación y abandono de nuestro territorio por parte de unas clases dominantes afincadas todavía en las estructuras del Estado. Aquellas familias explotadoras han tenido la habilidad de “distraer”  y “centrar” a nuestros gobernantes regionales en las peleas partidistas relacionadas con el mantenimiento de las prebendas derivadas de la conservación de sus escaños y sus puestos institucionales. En síntesis,  ha habido una subordinación de nuestros dirigentes políticos a los intereses de aquellas élites   antes a que a la resolución de los problemas de nuestra tierra.

La decadencia económica de nuestra región se acrecienta y se hace cada día más plausible como muy bien nos delatan los resultados estadísticos del desempleo en el mes de septiembre.

Los políticos al frente de la Junta de Extremadura deben considerar los graves problemas que padecen sectores importantes de la población extremeña que en muchos casos difícilmente disponen de los medios necesarios para vivir en condiciones dignas, agobiados por los gastos de la alimentación, el agua, la luz, el gas y los materiales escolares.

En estos días es muy visible la angustia económica de ciertos sectores de la población que sufren de manera directa  los efectos de una tremenda sequía que ha reducido hasta el 50 % las producciones de uva y aceituna, ocasionando una disminución de los ingresos de los agricultores  y unas pérdidas muy importantes de jornales.  Hasta la fecha hay una falta de respuestas de la Administración Regional.  Las reclamaciones de diferentes organizaciones agrarias, especialmente desde La Unión de Extremadura, se han hecho notar en estas fechas, pidiendo que se tomen medidas que combatan este incremento de  las contrariedades que sufren estos sectores sociales.

Desde la ODP-AS también estamos exigiendo con nuestros modestos medios que se tomen medidas para compensar las pérdidas ocasionadas a los agricultores y que se ponga en marcha un plan especial de empleo que permita a los jornaleros agrícolas recuperar parte de los ingresos perdidos a consecuencia de éste fenómeno natural que habrá que tener cada vez más presente en nuestras vidas. Esto es una prioridad a la que la Junta de Extremadura debe responder. En este orden de cosas, en días pasados presentamos una moción en el Ayuntamiento de Villafranca de los Barros para que desde el pleno municipal se instara a la Junta de Extremadura a poner en marcha un plan especial de empleo. La respuesta fue negativa,  ni el PP ni el PSOE aceptaron la propuesta.

Sin duda, en estos momentos, estos partidos políticos están más preocupados por otras cuestiones de más calado que los problemas que tienen los agricultores y jornaleros extremeños;  también, comienza a ser evidente, en la medida en que nos acercamos al tiempo electoral, que nuestros dirigentes locales, provinciales y regionales aumentan la frecuencia de sus apariciones públicas y  declaraciones en los medios de comunicación, se esfuerzan para la difusión de todos los frutos y beneficios conseguidos gracias a su presencia al frente de las Instituciones.

En días pasados hemos podido ver el desfile de numerosos cargos políticos e institucionales de la localidad, la provincia y de la Junta con motivo de  la inauguración de una nueva actividad empresarial en Villafranca de los Barros. Allí estaban todos, el presidente de la Junta, el de la Diputación Provincial, el alcalde del pueblo y concejales, el presidente de Avante, etc. todos alrededor del empresario que ha invertido y ha creado la industria; todos  queriendo participar del ágape para ser considerados como personas influyentes en lo realizado. En nuestra localidad, estamos acostumbrados a estos desfiles sin necesidad de inauguraciones o eventos de carácter productivo; es muy frecuente “presenciar y escuchar” mítines políticos  de nuestros mandatarios institucionales con un contenido tan rancio y tan añejo que en ocasiones no tienen nada que envidiar al blanco y negro del Nodo.

Algunas consideraciones respecto a la política regional:

Sin duda es muy positivo que en Extremadura tengamos grandes empresarios que establezcan potentes empresas creadoras de puestos de trabajo de calidad, estamos muy necesitados de este tipo de industriales. No obstante, no podemos supeditar nuestro crecimiento económico a la intervención de Individualidades o mecenas inversores que por casualidad o por la llamada providencial de un político importante aparecen en nuestro territorio; no podemos estar pendientes de que de vez en cuando, venga alguien de dentro o de fuera de Extremadura que materialice una gran empresa o una gran industria.  Necesitamos una política institucional y sistemática que esté orientada a la inversión en nuestros extensos polígonos industriales. Por lo general, la instalación de actividades económicas,  es un proceso muy lento, incapaz de absorber la suficiente mano de obra para evitar la emigración a otras comunidades o países.  Las actividades económicas que se establecen en los polígonos industriales lo hacen lentamente en el transcurso de los años.

Lógicamente, en otro momento nos centraremos en ello, se necesita una banca pública regional, algo imprescindible si se quiere acometer un desarrollo económico regional con apoyo sistemático a los pequeños y medianos empresarios de la Región, que hay muchos y muy capaces.

Para terminar, otra cuestión que hace necesaria que nuestras administraciones pongan en marcha una política sistemática de inversiones públicas. No hay nada de racional como estamos viendo en la actualidad que  nuestros ayuntamientos  tengan que realizar rápidamente una reordenación urbanística, fiscal y/o territorial renunciando a ingresos municipales o realizando gastos importantes con el fin de conseguir que una empresa considere atractivo nuestro territorio para su instalación. No hay nada de racional que con la situación económica en la que se encuentran  las arcas municipales se renuncie a la tributación fiscal para lograr que una empresa de renombre se instale en una localidad. Por eso es necesario otro tipo de política de la Junta de Extremadura.

 

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