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EXTREMADURA

Los robos de aceitunas, un problema crónico que causa hasta 1.000 euros en pérdidas al agricultor y daña los olivos

Agricultores y organizaciones agrarias reclaman a la Delegación del Gobierno que refuerce la vigilancia, mientras particulares organizan rondas nocturnas en sus fincas

Apuntan a que más allá de la mercancía, el problema reside en que los ladrones “parten todas las guías, destrozan el olivo, y lo dejan inservible para la siguiente temporada”

También lanzan una llamada de atención a los centros de compra, que adquieren la mercancía a sabiendas de que es robada en muchos casos

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Olivares extremeños / Foto: Anabel Vizcaíno

Olivares extremeños / Foto: Anabel Vizcaíno

Siempre han existido los robos. El problema es que este año son más abundantes porque la aceituna se cotiza a un precio superior. También porque los olivos están más cargados, y resulta más fácil recoger los frutos a toda prisa.

Los casos se han multiplicado, y en Alange (Badajoz) por ejemplo no hay ni un solo productor que a día de hoy no haya sufrido un robo.

Francisco Javier Trinidad ha sido uno ellos. Esta misma semana descargaron de sus olivos en torno a 2.000 kilos. Sabe que fue pasada la media noche porque hasta esa hora estuvo haciendo guardias junto a otros agricultores para vigilar sus fincas. Este hombre no conoce a ningún propietario de la zona no haya sufrido robos esta temporada, lo que les obliga a hacer rondas nocturnas.

Si años atrás lo normal era que cargaran unos sacos, esta temporada pueden perder entre 1.500 y 3.000 kilos. Las pérdidas se sitúan en torno a los 1.000 euros por productor. “Se suma que al descargar parten todas las guías, destrozan el olivo, y lo dejan inservible para la siguiente temporada”. A ello se une un “daño sentimental, de impotencia ante esta situación”.

¿Cómo actúan?

Normalmente actúan en cuadrillas, que de una sola sentada pueden saquear decenas de olivos. Insisten en que la vigilancia de las fuerzas de seguridad debe acentuarse en temporadas como esta. Aunque también es complicado vigilar un término municipal de unos 77 kilómetros cuadrados como el de Alange, con una extensión similar a la de Almendralejo.

El alcalde de Alange, el socialista Juan Pulido, señala que en el caso de su localidad la situación se ha vuelto “escandalosa”. “En unos días llevamos entre 10 y 15 robos, los agricultores están que echan humo, y con razón”.

Una llamada de atención  para los centros de compra

Los robos no parecen algo exclusivo de esta localidad, sino que se extienden en mitad de la temporada cualquier comarca. Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura advierte que “estamos llegando a cantidades desorbitadas”. Se refiere por ejemplo al caso de un socio de Trujillanos, que han interpuesto una denuncia por el robo de 14.000 kilos de aceitunas.

Solicita a la Delegación del Gobierno que aumente la vigilancia en el campo, "especialmente por las tardes y noches que es cuando se comenten estos importantes robos". Y por supuesto, que controle los centros de recepción de aceituna para que no se compre este producto sin la documentación correspondiente.

Quizás uno de los elementos en los que más hacen hincapié los productores es ese, el de los centros donde se compra la mercancía, a sabiendas en la mayoría de los casos que se trata de mercancía robada.

Para COAG los robos en el campo no se atajarán únicamente con agentes que atrapen a los infractores. A su juico la única solución pasa por "incrementar el número de efectivos" de estos equipos específicos encargados de las sustracciones en los cultivos, y que actúen a modo disuasorio.

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