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EXTREMADURA

Extremadura esquía en La Covatilla

La estación salmantina es la preferida por extremeños y portugueses por su cercanía

La Diputación de Cáceres tendrá un expositor de promoción turística en las instalaciones de Sierra de Béjar

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Estación de la Covatilla

Estación de la Covatilla

Una de las ventajas de la estación de esquí de La Covatilla es que las colas duran como mucho cinco minutos y eso ocurre solo excepcionalmenteen fechas muy puntuales. Es una de las razones por la que muchos madrileños prefieren coger el coche y acercarse hasta la sierra salmantina de Béjar, en lugar de esperar eternos remontes más cerca de su casa. Por eso y también porque la capital y su área tiene unos 700.000 esquiadores potenciales, muchos para ser absorbidos exclusivamente por la oferta de su comunidad, de manera que no les queda más remedio que repartirse entre las estaciones más cercanas.

Madrid se encuentra en el tercer puesto del ranking de visitantes de La Covatilla, por detrás de Extremadura y Portugal, que al margen de Castilla y León son los otros dos puntos de origen de la mayoría de esquiadores que cada temporada la eligen. Unos 35.000 vienen haciéndolo en los dos últimos años, según los datos que maneja el responsable de la sección de Montaña y de la Escuela de Esquí, Javier Conesa, y la previsión es que esa cifra se supere cuando acabe la presente temporada entre finales de abril y principios de mayo, ya que la inauguración se retrasó a mediados de diciembre por falta de frío.

Son ya 14 años los que hace que esta iniciativa turística promovida por el Ayuntamiento de Béjar está en marcha. Tras varios años en manos de la gestión privada, el consistorio ha asumido de nuevo su tutela, reduciendo los precios de todos los servicios en cerca de un 35 por ciento, lo que evidentemente es un aliciente más para incrementar su atractivo.

Pero lo que sin duda hace que sea el destino preferido por los extremeños y los portugueses de La Raya es su proximidad geográfica, hasta el punto de que quienes se desplazan desde Cáceres recorren apenas 130 kilómetros y los que llegan desde Badajoz, 220; en el caso de los lusos, la distancia desde la frontera con Cáceres es de 150 kilómetros, mientras que desde la pacense está en torno a los 240. Hasta que abrió sus puertas su referencia era la Sierra de La Estrella

“Es una estación estupenda para iniciarse en el esquí y practicarlo en familia, entre otras cosas por las pistas tan amplias de las que dispone y las buenas zonas para debutantes”, apunta Conesa.

En total, cuentan con 27 kilómetros esquiables y 31 pistas, de las que 19 tienen calificación roja, 11 azules y tres verdes. El equipamiento se completa con 21 cañones de nieve artificial; dos telesquíes preparados para transportar hasta a 914 usuarios por hora; un telesilla y una cinta transportadora para 1.300 y 1.100 esquiadores, respectivamente.

Beneficio económico

La relación entre Extremadura y La Covatilla acaba de reforzarse tras el acuerdo suscrito entre el consistorio bejarano y la Diputación de Cáceres, que hará posible que medio millar de escolares de la provincia acudan con sus colegios hasta la estación esta temporada. Además, a la institución provincial se le ha cedido espacio en las instalaciones para que promuevan su oferta turística durante los dos últimos fines de semana de marzo, un escaparate de primera por el que pasarán cientos de aficionados sobre los que se pretende llamar la atención acerca de las posibilidades de ocio del norte extremeño.

Este último aspecto es especialmente importante por lo que supone de motor para la economía local extremeña. De hecho, los pueblos del Valle del Ambroz llevan tiempo beneficiándose especialmente del tránsito de esquiadores que se alojan, comen y compran en sus establecimientos y que en ocasiones también se desplazan un poco más allá, hasta Plasencia.

“Notamos muchísimo el aumento de visitantesdurante los meses en los que está abierta la estación”, asegura Sergio Pérez, el alcalde de Hervás.

La localidad de 4.200 habitantes dispone de 1.500 camas que se llenan durante la temporada de nieve, en buena parte por aficionados al esquí que “se quedan a dormir en nuestros alojamientos, tapean en nuestros bares, comen en los restaurantes… Si no contásemos con una infraestructura adecuada todo ese movimiento no repercutiría entre nosotros”.

Crecer en esa dirección es el objetivo de la relación entre ambas comunidades autónomas.

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