eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Un policía: "¿Se te ha perdido el pasaporte haciendo una tortilla?"

Izaskun cuenta su experiencia en una comisaría a la que fue a notificar que había perdido su pasaporte

El presidente de la mesa electoral donde votó María le devolvió un "gracias, guapa": "Me quedé asqueada, por su tono, por su falta de educación y por tener que irme masticando ese "guapa" escuchado de un tipo que no conocía de nada"

25 Comentarios

- PUBLICIDAD -

Hace muy pocos días me acerqué a una comisaría de la Policía Nacional para notificar la desaparición de un pasaporte. Me voy de viaje dentro de muy poco y para solicitar una copia necesito denunciar el extravío del otro.

Lo primero que me dijo el agente que me atendió fue "¿Qué pasa? ¿Se te ha perdido el pasaporte mientras hacías una tortilla?". Me quedé a cuadros. No sé ni que cara puse. Le respondí que obviamente no, que eso era una tontería, y que posiblemente se me habría perdido en un viaje a Londres. Entonces me empezó a hacer preguntas tontas sobre a dónde iba de viaje (me voy a Vietnam) y que por qué no me iba a Burgos en vez de tan lejos, que qué se me había perdido allí.

La condescendencia y la sorna con la que me hablaba me hizo que me pusiera muy sería y el agente cambió de actitud y entonces empezó a intentar ligar conmigo. A estas alturas yo ya tenía ganas de salir corriendo. Salí de la comisaría escopeteada y muy enfadada, con esa sensación de que le debería haber respondido de forma más contundente.

Izaskun

Esto me ocurrió cuando fui a votar. El presidente de la mesa electoral devolvía el DNI con un "gracias, buenos días" a cada persona mayor que iba delante de mí en la fila. Cuando me tocó a mí me devolvió el DNI escupiendo un "gracias, guapa" más típico de un chulo de bar que de un ciudadano que debe cumplir su papel de forma respetuosa. Me quedé asqueada, por su tono, por su falta de educación y por tener que irme masticando ese "guapa" escuchado de un tipo que no conocía de nada. Se vivió con total naturalidad por los allí asistentes. 

Luego cogí el cercanías y, como ocurre en numerosas ocasiones, tuve que cambiarme de sitio, pues me senté en un asiento frente a un hombre que no hacía más que mirarme de arriba abajo, clavando los ojos en mi pecho y sin retirar la mirada por más que yo se la devolviera. Intimidador. Es difícil salir a la calle y no tener un episodio así casi a diario.

María

Si quieres compartir tu experiencia de machismo cotidiano, escríbenos a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos_ en Twitter.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha