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Los ecologistas, entre el ataque coordinado y las condiciones propicias para explicar los fuegos en el norte

Las ONG ambientales no consideran "normal" que se produzcan más de un centenar de incendios desde Galicia hasta Navarra en pleno mes de diciembre y los atribuyen a causas meteorológicas, a la incidencia del cambio climático, a la costumbre del uso del fuego en el medio rural y a la "matorralización" del monte en España, aunque no descartan la intencionalidad de lo que podría ser "un ataque coordinado".

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Los ecologistas, entre el ataque coordinado y las condiciones propicias para explicar los fuegos en el norte

A este respecto, el portavoz de Amigos de la Tierra, Alejandro González, ha destacado que "no es habitual" más de 100 fuegos en un solo día en una zona de bosque atlántico en esta época del año, pero considera en declaraciones a Europa Press que además de las causas meteorológicas se trata de un "ataque organizado" en el que la ley de Montes "puede estar detrás" con vistas a facilitar la construcción en terrenos quemados.

"Es preocupante que se hayan producido de forma masiva y organizada y se sospecha de una relación clara entre construcción e incendios porque con la nueva Ley de Montes se puede construir en zonas alejadas. Es preocupante que la ley permita esto", ha manifestado.

Para González, se trata de un ataque claro e intencionado que "deben de tener algo de organización detrás" aunque no se aventura a precisar quién puede estar detrás, a falta de las pertinentes investigaciones.

Por su parte, el portavoz de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, estima que a tenor de la información de que dispone en la actualidad hay una relación de los fuegos con la quema de pastos y rastrojos y con la caza.

En su opinión, la verdadera causa es el cambio climático que provoca incendios en diciembre a causa de la falta de lluvias y las temperaturas "altísimas" por lo que ha advertido de que ahora los incendios pueden producirse "en cualquier época del año".

Por ello, cree que como las circunstancias están cambiando es preciso también prepararse de otra manera, estar "más alerta" cuando se dan estas condiciones para activar los pertinentes avisos, porque en esta época no están preparados todos los medios de extinción ni activas todas las brigadas forestales, vigilar los terrenos y prohibir la quema de rastrojos "que no es necesaria", así como mejorar los planes de prevención.

En cuanto a la "tendencia", especialmente en Galicia de achacar estos fuegos a mafias organizadas o a pirómanos, Oberhuber manifiesta que "suele ser falso" y que habrá que esperar a las investigaciones de la Guardia Civil para conocer las verdaderas causas y tampoco ve que exista una relación entre estos fuegos y la Ley de Montes.

SIN ATAQUES COORDINADOS

En la misma línea, el responsable de la campaña de bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto cree que no hay ningún ataque coordinado, ni que afecte la Ley de Montes a los fuegos acaecidos este fin de semana, sino que cree que "lo atípico" es la meteorología de estas fechas, que normalmente debía ser húmedas y más frías de lo que están siendo".

Además, ha destacado que el 40 por ciento de los incendios que se produce fuera de la época estival, aunque sea en julio y agosto cuando se produce el mayor número de fuegos y de superficie arrasada. A su juicio, estos incendios se deben a la cultura ganadera, que quema los grandes helechos que se secan en invierno.

En este sentido, ha indicado que "el monte se ha matorralizado por falta de presión ganadera", y que estos fuegos son los que "tradicionalmente" se suelen producir en esta zona al final en febrero y marzo y que "se han adelantado". Igual que Oberhuber, no ve relación entre estos fuegos y la ley de montes porque en la zona no cree que exista interés de especulación urbanística en una zona de montaña y con la población envejecida.

Por ello, opina que si el monte avanza y se mantienen las mismas prácticas ganaderas en zonas donde siempre se ha usado el fuego y con una población "impermeable a las campañas de prevención" porque en el ámbito rural no hay percepción de que el fuego es "malo" ya que se ha usado desde siempre, lo que supone un problema cuando las temperaturas en diciembre son de 20 grados centígrados y el viento sopla de sur.

Desde SEO/BirdLife se apuesta por realizar una profunda reflexión sobre las políticas de lucha contra el fuego y de mejorar los planes de gestión del riesgo de incendio que se basen en la prevención y cambien de estratega ante el fuego.

Ante los recurrentes incendios en invierno en la cornisa cantábrica, SEO/BirdLife exige un "giro radical" en la estrategia para frenar la intensidad que este año está resultando "alarmante".

CONSECUENCIAS PARA LA BIODIVERSIDAD

El delegado de SEO/BirdLife en Cantabria, Felipe González, ha advertido de que los incendios acarrean "graves consecuencias" sobre la biodiversidad en la zona puesto que aceleran los procesos de erosión y pérdida de suelo y producen una degradación paulatina del monte, además de efectos nocivos como la contaminación atmosférica, por la gran cantidad de CO2 que emiten así como el enturbamiento de los ríos.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el número de incendios en 2010 en Asturias y Cantabria fue de 2.626 con más de 14.000 hectáreas arrasadas; en 2012, los fuegos llegaron a 3.046 y alcanzaron a 30.656 hectáreas, al tiempo que el 90 por ciento de los casos las superficies quemadas entre diciembre y marzo eran de terrenos no arbolados.

Finalmente, ha defendido el matorral como un "ecosistema clave" para varias especies de aves amenazadas como la perdiz pardilla, el aguilucho pálido o el urogallo cantábrico. Por ello, estima que el uso indiscriminado del fuego y la falta de gestión diferencial de los montes conlleva la destrucción anual de miles de hectáreas de unos hábitats que son claves para los ecosistemas de la zona.

"No podemos quedarnos a ver cómo se queman nuestros montes año tras año sabiendo perfectamente cuáles son las causas de estos incendios", ha concluido González.

NUEVO ESCENARIO CLIMÁTICO, NUEVA GESTIÓN

Mientras, la representante del Programa de Bosques de WWF, Diana Colomina, coincide con Soto y Oberhuber en que la mayor parte de incendios en esta zona y época tienen que ver con la quema de matorral para producción de pastos y para abrir espacio al ganado.

Del mismo modo, cree que este año "especialmente" hay un nuevo escenario climático en toda la Península y condiciones meteorológicas "muy extrañas" con temperaturas muy altas, escasas lluvias y fuertes vientos de más de 100 kilómetros por hora, con lo que prolifera el fuego y se dificulta la extinción.

Colomina ha citado una predicción del Instituto de Física de Cantabria que advierte de que en 2075 las áreas quemadas por el fuego en España se triplicarán a consecuencia del cambio climático. Igualmente, comparte con sus colegas la opinión de que el abandono del medio rural ha modificado los bosques dejándolos "listos para arder" y ha denunciado la falta de políticas que garanticen los usos y aprovechamientos e insiste a las administraciones en que deben invertir más en prevención y apoyo a los medios de extinción, así como de educadores sociales para producir un cambio de mentalidad en el uso del fuego en el medio rural.

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