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¿Quién gana en el Heavy Metal: Trump o Clinton?

El desencanto que existe en la sociedad estadounidense con la política tradicional se percibe también entre los músicos de Metal. La mayoría está con Hillary, pero hay mucho hartazgo

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¿Donald Trump haciendo el saludo heavy junto a un seguidor?

¿Donald Trump haciendo el saludo heavy junto a un seguidor?

En Estados Unidos ha sido frecuente que los músicos, al igual que artistas de cualquier expresión creativa, se hayan pronunciado en público sobre sus filias y fobias políticas, especialmente dentro del Rock. A principios del decenio de 1990 se conformó incluso una organización llamada Rock the vote para tratar de concienciar a los fans más jóvenes de la importancia de participar en la políca. Es conocida la actividad de estrellas como Jon Bon Jovi, Bruce Springsteen, Madonna, Ted Nugent o Neil Young en casi todas las campañas electorales, pero el Rock y el Metal no son sino expresiones que surgen de la sociedad y, como tales, tienen diversidad ideológica aunque haya una línea preponderante. El Rock es mayoritariamente demócrata en Estados Unidos.

Antes de convertirse en un republicano convencido, Dave Mustaine participó con una de sus formaciones más exitosas en una campaña de Rock the vote: si no votas ni se te oye ni se te escucha. Hazte oír

Sin embargo, el cambio derivado de la crisis económica ha acabado desgastando los esquemas tradicionales. El auge de Donald Trump, arrastrando a la división al Partido Republicano, y la batalla que Bernie Sanders dio frente a Hillary Clinton dentro del Partido Demócrata, han sido las llamas que han contribuido a carbonizar la tradicional división izquierda-derecha que existía en la sociedad y, por lo tanto, entre los propios músicos que, a lo largo de los años, iban sucediendo sus apoyos en función de su posicionamiento ideológico. Es más, esta vez muchos de los que antes no tenían problemas en exhibir sus deseos electorales, ahora prefieren callar. Parece que la mayoría de 'metalheads' no quieren ni a uno ni a otro, y quienes van a votar por Clinton lo harán sin ninguna convicción. Sólo por evitar el mal mayor, que sería Trump.

Es sabido que entre los republicanos hay algunos rockeros que siempre muestran fidelidad. El caso más claro es Ted Nugent. Hace años que el tío Ted confundió la línea que separa el activismo político de la música. A él le da igual quién se presente contra los demócratas: siempre le votará. Le es indiferente que sea Bush, McCain o Romney. Él siempre está allí. Esta vez también votará republicano.

Otros que son convencidos de Donald Trump son el guitarrista de Five finger death punch, Zoltan Bathory, Kid Rock, Jonathan Davis de Korn, el guitarrista de Queensryche Michael Wilton o el ex cantante de Judas priest y otras decenas de proyectos, Tim 'Ripper' Owens. Podemos intuir que no muy lejos estará otro republicano entregado: Blackie Lawless de WASP; e incluso el inefable Gene Simmons, aunque esta vez el alma máter de Kiss ha seguido el consejo de su compañero Paul Stanley y ha evitado hacer campaña abiertamente. Eso sí, a buen entendedor, pocas palabras bastan: “Es un animal político. Además, no quiere tu dinero. Él se paga su propia campaña y dice cosas que decenas de millones de personas piensan pero no se atreven a decir en alto por la presión de la corrección política”.

En el otro lado de la balanza, a Hillary Clinton le han llegado muchos más apoyos declarados de músicos metaleros. Podemos poner algunos ejemplos como Randy Blythe (Lamb of God), Gary Holt (Exodus, Slayer), Kerry King (Slayer), Sharon Osbourne –de manera que podemos intuir qué votará Ozzy-, Eric Petersen de Testament, Henry Rollins, Wes Borland o Jon Bon Jovi. Como decía antes, a Hillary le han llegado otros votantes que en un principio estaban con su oponente demócrata Berni Sanders. Es el caso de Mark Barney Greenway de Napalm Death, todos los componentes de Anthrax o Corey Taylor de Slipknot. De hecho, Taylor ha llegado a declarar que, si gana Trump, se marcha a vivir a Canadá o a Australia, al igual que Dino Cazares de Fear factory. También Lars Ulrich de Metallica baraja volver a Dinamarca en caso de que gane el rubio republicano.

Sin embargo, el grupo más nutrido se músicos se encuentra entre quienes no saben a quién otorgarle el voto o los que, directamente, no votarán. El “no sabe no contesta” incluye a quienes consideran que Donald Trump es un candidato extravagante, incluso peligroso, pero a la vez no comparten nada con Clinton, incluyendo un currículum en el que ven demasiadas zonas oscuras e incluso casos de corrupción evidentes. Marilyn Manson es uno de los que no piensa votar, al igual que Dave Draiman (Disturbed), Al Jourgensen (Ministry), Chris Adler (Megadeth, Lamb of God), Lzzy Hale (Halestorm), Burton C. Bell de Fear factory o Lou Koller de Sick of it all, una banda muy comprometida políticamente que ha expresado así la visión de muchos metalheads: “Trump está ahí para que nos parezca que Hillary es buena”.

En actitudes mucho más templadas, o incluso jugando a la confusión de sus seguidores, se encuentran Alice Cooper, el propio Dave Mustaine (que ha elaborado una línea de productos de merchandising de Megadeth jugando con el lema de Trump, 'Make America great again') o el cantante Sammy Hagar, quien se ha limitado a declarar que América necesita un “cambio profundo” y si a ese cambio contribuye que Trump diga las cosas que dice, “¡Bien hecho!”.

El tensionamiento político en el que se han visto implicados muchos sectores de la sociedad estadounidense con estas elecciones ha salpicado a varios artistas, que se han encontrado con situaciones incómodas sin haberlas buscado. Esto ha sucedido sobre todo con la candidatura de Trump, que ha usado sin permiso varias canciones de bandas célebres como Queen o Twisted sister llevando a la confusión a sus fans. Dee Snider tuvo que solicitarle que dejara de poner en sus mítines “We’re not gonna take it”, aunque ambos son amigos, y en cada entrevista se le pregunta por si apoya las propuestas de Trump. Sin mojarse del todo –reconoce que en Twisted sister hay algún miembro que le votará-, sí ha señalado que las propuestas que tiene en cuanto a inmigración no son las más adecuadas.

También Aerosmith exigieron a Trump que dejara de usar “Dream on” en sus actos públicos, aunque Steven Tyler y Joe Perry son militantes históricos del Partido Republicano. Recientemente tuvieron un encuentro con Barack Obama que molestó mucho al batería del grupo, Joey Kramer. Def Leppard se encontraron, por su parte, con una sorpresa en agosto: alguien había invitado a Trump a presentar su concierto del pasado mes de agosto en Des Moines (Iowa) junto a Tesla. Vivian Campbell sacó un comunicado contundente: “no queremos saber nada de ese payaso. No hacemos política”.

Quizás nunca como esta vez en la historia reciente de los Estados Unidos ha habido tanta electricidad política. Una polarización que ha movido las posiciones tradicionales entre los artistas que solían pronunciarse abiertamente sobre política y sus preferencias de voto. No es de extrañar: el momento es excepcional. No obstante, la reflexión más sensata es la que hizo James Hetfield hace unas semanas, en el sentido de que Metallica quiere mantenerse al margen de partidos políticos y religiones, ya que esos mensajes sólo dividen a la gente, mientras que la música, también el Heavy Metal, lo que debe hacer es unir a las personas.

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