eldiario.es

Menú

eldiarionorte Navarra eldiarionorte Navarra

El objetivo del albergue para personas sin hogar: que “nadie pase frío si no quiere”

El coordinador del Centro de Atención a Personas sin Hogar de Pamplona, Rubén Unanua, explica cómo funciona este servicio municipal durante la ola la de frío.

El centro activa un programa especial para contar con un horario ininterrumpido y abre sus puertas a más usuarios y usuarias, para evitar que hagan frente en la calle a las bajas temperaturas.

Con todo, Unanua reconoce que hay quien decide seguir en la calle porque la entiende como “su modo de vida”; a ellos se dirige esta iniciativa.

- PUBLICIDAD -
Casi 1,3 millones de madrileños viven en riesgo de pobreza, denuncia CCOO

Una persona pide ayuda en la calle / Foto: Efe.

La Agencia Estatal de Meteorología ha anunciado entre este jueves y el sábado mínimas que van de los -3 a los -7 grados en Pamplona. Basta dar un paseo de unos minutos por la calle para que el viento y el frío se recuerden durante más tiempo. Pero, ¿qué pasa si esa sensación se mantiene durante horas? El coordinador del Centro de Atención a Personas sin Hogar de Pamplona, Rubén Unanua, asegura que es increíble “lo que la gente puede llegar a aguantar” en la calle. Destaca su “resistencia”, pero advierte de los posibles efectos de estas temperaturas. Porque, pese a que este recinto situado en el entorno de Trinitarios, de propiedad municipal y gestionado por la Fundación Xilema, ha activado la campaña de Ola de frío, lo que básicamente permite abrir sus puertas durante más tiempo a más usuarios, aún hay personas que prefieren seguir resistiendo sin el calor de este hogar social. Por ello, el objetivo durante estas jornadas es que “nadie pase frío si no quiere”.

Cruz Roja precisamente ha advertido esta semana, a través de un comunicado, del riesgo añadido que las bajas temperaturas suponen para personas vulnerables, como personas mayores, la infancia, enfermos crónicos y dependientes. Por ejemplo, un estudio del Centro de Estudios Ambientales señaló que, en 2012,  un 5% de los hogares navarros no podía vivir con una temperatura adecuada durante los meses de invierno. Y eso a pesar de que la Comunidad Foral es la cuarta que más consume energía de toda España.

Esa vulnerabilidad también afecta a las personas sin hogar. Para ellos, Xilema gestiona diferentes programas. Por un lado, para los llamados Itinerantes, que van de ciudad en ciudad, de albergue en albergue (son unas 140 personas al mes en este centro de Trinitarios), se cuenta habitualmente con 25 camas, aunque durante estas jornadas de frío se permite que pasen en el recinto no solo tres noches como es habitual, sino cinco. Para los Empadronados, que residen en la ciudad desde hace al menos dos años y con los que se pueden hacer programas de atención más continuados, también se dispone de otras 25 plazas. En la actualidad, usan este servicio 12 personas.

Y, por último, el tercer programa es el llamado Ola de frío, que se activa habitualmente cuando se baja de los tres grados (como ha ocurrido desde hace una semana) y se desarrolla entre los meses de noviembre y (finales de) marzo. Este sistema permite abrir el albergue de Trinitarios de forma ininterrumpida (no solo para pasar la noche, entre las 21:00 y las 09:00 horas) y este abre sus puertas a cualquier persona que viva en la calle, y a pesar de que, por ejemplo, hayan sido sancionada por un mal comportamiento. Además, la Policía Municipal también reparte los llamados vales de pensión para quienes no deseen acudir al albergue.

Hasta 64 plazas

“El objetivo es que toda la gente no pase frío si no quiere. Tenemos recursos y podemos darles cobertura”, apunta Unanua. El centro tiene una capacidad para 50 o 52 camas, pero además puede habilitar supletorias e, incluso, colchonetas para llegar a las 64. Así, el martes rondaron los 47 usuarios y usuarias y el miércoles, hubo 49. Unanua lamenta, eso sí, que no todas las posibles personas atendidas acuden al servicio: hay problemas de salud mental y de consumo de alcohol u otras adicciones, otras personas alegan que el albergue está demasiado lejos y, algunas, pese a disponer de algún ingreso, deciden seguir viviendo en la calle.

El coordinador reconoce que se trata de “casos puntuales” y que los tienen, por así decirlo, localizados a través de un programa de educadores de calle. Un chico y una chica que, cada día, recorren la ciudad para conocer nuevos casos y acompañar a los antiguos. Estos educadores intentan atender a personas afectadas “por mil circunstancias”, incluidas quienes han convertido esta difícil situación en su “forma de vida”. Para ellas, vivir en la calle es casi su “filosofía”. El objetivo ahora, respetando su decisión, es que conozcan que disponen de un recurso con las puertas abiertas para combatir el frío.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha