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Urkullu no crea empleo

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Desde el Gobierno vasco nos llegan afirmaciones sobre la situación actual de la economía vasca y sobre la creación de empleo en Euskadi que ponen el acento en la afirmación de que estamos en plena recuperación. Las cifras macroeconómicas parecen ser positivas y el lehendakari Urkullu nos asegura que la recuperación será lenta, pero segura. Pero según el consejero Aburto, no se va a crear empleo a corto plazo y habría que esperar hasta 2018 para ver avances en ese aspecto. Es la constatación del fracaso del Plan de Empleo que el Gobierno vasco puso en marcha el año pasado. Mala suerte para esa generación que tenemos sentada en el banquillo y a la que parece que no hay forma de dar una oportunidad.

Y es que mientras la supuesta recuperación se va asentando en las hojas de cálculo de los economistas y en los programas de gestión de algunas compañías, a diario leemos noticias y escuchamos comentarios por la calle sobre cierres de empresas, nuevos EREs, gente a la que se le acaban las prestaciones, etc. Es cierto que también conoces gente que ha encontrado empleo, pero suelen ser empleos en condiciones muy diferentes a las que estábamos acostumbrados en Euskadi hasta hace muy pocos años. Son contratos temporales o por menos horas y siempre peor pagados. La precariedad se ha instalado en nuestra sociedad y con intención de quedarse por mucho tiempo.

Si no se crea empleo a pesar del crecimiento y el tejido industrial que ha impulsado la economía vasca desde el comienzo de la Revolución industrial se empieza a romper, igual hay que replantearse algunas cosas. Hay miles de personas que no pueden esperar a que se cumplan esas previsiones del consejero Aburto, que por otra parte nadie puede asegurar que se lleguen a cumplir. El reto de las instituciones vascas debe ser el de asegurar una vida digna a la ciudadanía, aun a pesar del paro y de la precariedad laboral. Y el primer paso tendría que ser el aceptar que los tiempos de expansión y crecimiento se han terminado y que hay que replantear –o cambiar totalmente- nuestro modelo económico para adaptarlo a esta nueva realidad que ya nos está condicionando.

El problema es que el PNV y el resto de partidos que apuestan por una economía basada en el crecimiento infinito, algo que el sentido común nos dice que es imposible, se resisten a enfrentarse a la realidad y a apostar por un nuevo modelo de bajo crecimiento o incluso estacionario. Y es que empeñarse en llevar hasta el final un modelo que ya no funciona no va a traer a la sociedad vasca más que desigualdades y exclusión, y por tanto, creciente malestar social con incierto resultado. Una economía insostenible, que no tenga en cuenta los problemas derivados de la crisis energética y de la crisis medioambiental que afrontamos, solo puede devenir en una sociedad insostenible.

Igual el objetivo debe replantearse y en lugar de pretender crear empleo como el que hasta ahora hemos disfrutado –o sufrido, según se mire-, deba ponerse el foco en trabajos que permitan a las personas vivir dignamente y disfrutar de su vida, de su familia y de su entorno.



Y las alternativas existen. Si hay poco trabajo, lo lógico es que se reparta entre todas aquellas personas dispuestas a trabajar. La reducción de jornada y el reparto del empleo son solamente una parte del “Green New Deal” que presentó EQUO en las pasadas elecciones autonómicas. Se puede crear empleo y de calidad en diversos sectores como las energías renovables, la agricultura ecológica, los cuidados a dependientes, etc. O en la rehabilitación de viviendas desde un criterio de eficiencia energética, un punto que el Ejecutivo de Urkullu incluyó en su plan de empleo pero de una forma que ha impedido que se cumpla el objetivo de crear puestos de trabajo.

Igual el objetivo debe replantearse y en lugar de pretender crear empleo como el que hasta ahora hemos disfrutado –o sufrido, según se mire-, deba ponerse el foco en trabajos que permitan a las personas vivir dignamente y disfrutar de su vida, de su familia y de su entorno, gracias al tiempo que le dejan de dedicar a un trabajo alienante. Pero eso también requiere un  cambio de mentalidad en las personas: tenemos que dejar de vivir a crédito y respetar los límites ecológicos del planeta, ya que no tenemos repuesto para este y no vamos a poder disponer de más recursos de los que ya tenemos.

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