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Dublín y Belfast quieren defender sus "intereses comunes" tras el "brexit"

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Los Gobiernos de Dublín y de Belfast deben trabajar juntos para proteger "los intereses comunes de la isla de Irlanda" tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), afirmó hoy el primer ministro irlandés, el conservador Enda Kenny.

Kenny efectuó esas declaraciones después de una reunión del Consejo Ministerial Norte-Sur, un órgano de cooperación transfronteriza creado tras la firma del Acuerdo del Viernes Santo (1998), texto que puso fin al conflicto en Irlanda del Norte.

El encuentro estuvo dominado por la cuestión del divorcio entre Londres y Bruselas y por cómo afectará el "brexit" a las relaciones comerciales y políticas entre ambos países y a la frontera entre las dos jurisdicciones de la isla.

Las conversaciones de hoy han sido "las más provechosas hasta la fecha", aseguró Kenny, quien estuvo acompañado por su titular de Asuntos Exteriores, Charlie Flanagan, y su viceprimer ministra, Frances Fitzgerald.

La delegación dublinesa analizó esos asuntos con la ministra principal norirlandesa, la unionista Arlene Foster, y su adjunto en el Ejecutivo de Belfast, el nacionalista Martin McGuinness, así como con varios miembros del Gobierno norirlandés de poder compartido entre protestantes y católicos.

Foster, quien apoyó el "brexit" en el referéndum del pasado junio, también destacó la importancia de este diálogo y recalcó que Londres, Belfast y Dublín continuarán celebrando encuentros "trilaterales" con asiduidad durante los próximos meses.

La líder unionista reconoció que aún existe incertidumbre respecto a las consecuencias de la ruptura británica con la Unión Europea (UE) y consideró que habrá que esperar a ver qué dice la Justicia británica sobre el proceder del Gobierno de Londres.

El Tribunal Superior del Reino Unido dictaminó el pasado 3 de noviembre que el Ejecutivo de la conservadora Theresa May "no tiene potestad" constitucional para ejecutar la salida del país de la UE sin obtener previa autorización del Parlamento.

No obstante, May ha confirmado que activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un periodo de negociación de dos años sobre los términos de la retirada de un país comunitario, para antes de que termine marzo próximo.

Con ese calendario, el Reino Unido podría quedar fuera del bloque europeo en la primavera de 2019.

El Gobierno de Dublín ha expresado públicamente el deseo de que sus socios comunitarios permitan al país vecino que siga teniendo acceso al mercado único europeo tras la salida del Reino Unido de al UE.

A cambio, Londres debería aceptar la libre circulación de ciudadanos europeos en su territorio, lo que mantendría abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, clave para sus relaciones comerciales.

El libre tránsito de bienes y personas entre el norte y el sur de la isla de Irlanda ha sido natural desde la creación en la década de 1920 de la llamada Área de Circulación Común (CTA).

"Todos estos asuntos están todavía sobre la mesa", aportó hoy McGuinness, quien opinó que ni siquiera el Gobierno de Londres tiene un plan concreto sobre el "brexit".

El viceministro principal y "número dos" del Sinn Féin afirmó que la situación en Irlanda del Norte es "especial y única" y abogó por que la provincia obtenga un "estatus especial" por la parte de Bruselas cuando el Reino Unido abandone el bloque comunitario.

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