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HRW acusa al Ejército birmano de la quema de casas de la minoría rohinyá

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HRW acusa al Ejército birmano de la quema de casas de la minoría rohinyá

HRW acusa al Ejército birmano de la quema de casas de la minoría rohinyá

Human Rights Watch (HRW) acusó hoy al Ejército de Birmania de la quema de centenares de casas en aldeas de la minoría musulmana rohinyá en el noroeste del país, sometido a una vasta operación militar desde hace más de dos meses.

La organización utilizó imágenes de satélite para cifrar en 1.500 los edificios calcinados desde que el Ejército se desplegó en el norte del estado de Rakhine, tras el asalto armado del 9 de octubre contra puestos fronterizos atribuido a insurgentes rohinyá.

En un nuevo informe, HRW aseguró además que el patrón a lo largo del tiempo de la quema de casas coincide con el del avance de los militares y que algunos casos ocurrieron mientras las fuerzas de seguridad estaban desplegadas en la aldea.

También indicó que pudo documentar al menos tres casos en los que los incendios ocurrieron tras ataques de los insurgentes, lo que "sugiere un elemento de represalia".

La organización aportó el testimonio de diez rohinyá que huyeron de la violencia hacia Bangladesh e implicaron directamente a los militares por la quema de casas.

La denuncia se añade a las de varios activistas que acusan al Ejército de cometer ejecuciones, violaciones y saqueos en esta campaña de castigo que mantiene la zona cerrada a la ayuda humanitaria y a observadores independientes.

Unas 150.000 personas, según la ONU, dependían de la asistencia humanitaria para recibir comida y dinero antes del asalto armado y la siguiente operación del Ejército, que ha llevado a al menos 21.000 rohinyá a huir hacia Bangladesh.

El Ejército y el Gobierno birmano han negado hasta ahora las acusaciones y han atribuido la quema de casas a militantes rohinyá.

HRW exigió a las autoridades birmanas que abran la zona afectada a la ayuda humanitaria y a observadores, petición que en los últimos días también realizaron Naciones Unidas y 14 legaciones diplomáticas en Birmania.

Más de un millón de rohinyá viven en Rakhine, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria de 2012, que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos de desplazados.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohinyá. Les consideran inmigrantes bengalíes y les imponen múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.

El conflicto sectario en Rakhine es uno de los problemas que afronta el Gobierno liderado por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, el primero democrático que tiene Birmania en más de medio siglo.

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