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Cabañeros, de campo de vuelo de aviones a campo de vuelo de buitres negros

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Cabañeros, de campo de vuelo de aviones a campo de vuelo de buitres negros

Cabañeros, de campo de vuelo de aviones a campo de vuelo de buitres negros

Cabañeros celebra hoy el vigésimo aniversario de su declaración como parque nacional representativo de los sistemas asociados al bosque mediterráneo, y lo hace recordando su historia y cómo este lugar pasó de poder ser un campo de vuelo de aviones a campo de vuelo de buitres negros y águilas imperiales.

Veinte años después de ser declarado parque nacional, y treinta y dos de que fuera elegido por el Ministerio de Defensa como el lugar más idóneo para instalar un polígono de prácticas de tiro del Ejército del Aire, Cabañeros se ha convertido en lugar de aventura de cientos de miles de visitantes que llegan atraídos por sus enormes valores ecológicos.

Quienes estos últimos días se acercan a visitar este parque, uno de los más jóvenes de la Red de Parques Nacionales, refugio de grandes rapaces y aves ligadas al ecosistema de bosque mediterráneo, no dudan en lisonjear sus valores faunísticos y sus notables contrastes paisajísticos.

El madrileño Federico Serrano, que junto con su mujer y sus dos hijos han vuelto a recorrer Cabañeros seis años después de la primera vez, elogia a quienes en aquellos años lucharon contra la obcecación de los poderes políticos que apoyaban la instalación en este lugar de un campo de tiro.

Serrano asegura a Efe que no podía imaginarse que un lugar "tan especial como este pudiera haber acabado siendo utilizado para uso militar cuando guarda una riqueza enorme, que podía haber quedado oculta a los ojos de la gente, de nuestros hijos, de haberse convertido en campo de tiro".

En su opinión, Cabañeros merecía celebrar con "gran orgullo" el "haber ganado la batalla" y haberse convertido finalmente en parque nacional.

Lola González, propietaria de una de las primeras casas rurales que se abrieron en Cabañeros coincidiendo con su declaración como parque nacional, explica a Efe que veinte años después se puede decir que el parque nacional "ha ayudado a los pueblos de la comarca a prosperar aunque, como es humano, cada uno de ellos hubiera querido hacerlo aún más".

El parque, recuerda González, que regenta la Casa Rural 'Boquerón del Estena', ha ayudado al crecimientos socioeconómico de la comarca y un ejemplo es que ha pasado de tener en sus inicios 84 plazas hoteleras a superar hoy el millar.

Para esta empresaria, el balance de estos veinte años en su conjunto es muy positivo, aún cuando "como en todo, hay cosas que podrían mejorarse y que podrían cambiarse para seguir creciendo".

Lo importante, a su juicio, es que después de todo este tiempo Cabañeros sigue siendo un lugar privilegiado "donde el buitre negro y el águila imperial siguen volando sobre las solanas de encinares y quejijares, o recorriendo los abruptos montes de las umbrías".

Cabañeros ha sabido conservar el legado natural heredado de anteriores generaciones y ahora es el lugar donde viven tres especies consideradas en peligro de extinción, como el águila imperial, la cigüeña negra y el jarabugo.

Además, en él encuentran cobijo seis especies consideradas vulnerables, como el aguilucho cenizo, el milano real, el alimoche común, el nóctulo común, el murciélago grande de herradura y el buitre negro.

Asimismo, hay otras 173 especies incluidas en la categoría de interés especial en este espacio natural.

Entre sus valores ambientales destaca el conservar una representación de sistemas naturales singulares y elementos geológicos de interés, así como originales bosques de vegetación con presencia de quejijares y melojares, encinares, carrascales, alcornocales y acebuchales.

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