Cargas policiales en A Coruña tras el acto de Vox en la Plaza de María Pita
Cargas policiales, carreras, pelotas de goma, bombas de humo y pedradas. El paso de Santiago Abascal por el corazón de A Coruña, la Plaza de María Pita, se saldó con una auténtica batalla campal entre los antidisturbios y los colectivos antifascistas confinados en una de las alas de la plaza, justo a los pies del Ayuntamiento. Hay al menos dos detenidos, doce personas han resultado heridas –una de ellas, con abundante sangre por la cara– y una reportera gráfica fue trasladada al hospital con un corte en una pierna.
Una docena de furgonetas de policía dividían desde media mañana la plaza. A un lado, los millares de antifascistas, convocados por colectivos como Galiza Nova –las juventudes del BNG–, la Coordinadora Juvenil Socialista y hasta la peña deportivista Riazor Blues. En la esquina opuesta, a la que se accede por La Marina, decenas de simpatizantes de Vox esperaban a su líder, Santiago Abascal. Lo que se había convocado como una “declaración a los medios” acabó convertido en una especie de mitin en el que los tradicionales gritos de los ultras –“Pedro Sánchez, hijo de puta”, “España, cristiana y no musulmana...”– interrumpían las declaraciones de Abascal y hacían sus respuestas casi inaudibles.
Cuando los simpatizantes de Vox callaban, desde el otro extremo de la plaza llegaban los gritos de los antifascistas, contenidos por un cordón policial que tampoco permitía que unos u otros cruzasen las decenas de metros que los separaban. Fueron más los simpatizantes de la ultraderecha los que lo consiguieron. Dos chicas, portando una bandera española y al grito de “Cerdos, guarros” llegaron prácticamente a la altura de los furgones antes de que los agentes las hicieran dar vuelta. Antes, Xaime Dapena, el abogado de Desokupa, se había acercado al operativo para grabar un vídeo para redes con descalificaciones a los manifestantes.
Fue tras el acto de Vox, cuando Abascal ya había abandonado la plaza, cuando se inició la refriega. A los petardos y las bengalas sucedieron los empujones y los insultos. Huevos y mecheros cayeron del otro lado del cordón policial y llegaron las primeras cargas. Los antifascistas respondieron a los antidisturbios lanzando sillas y mesas de las terrazas de los negocios de hostelería que rodean la plaza.
A partir de ahí, se desató la confrontación. La policía disparaba bolas de goma –alguna de las cuales impactó directamente en los manifestantes– y botes con gas pimienta. La carga empujó a los manifestantes por la izquierda del Ayuntamiento, escaleras arriba hacia la iglesia de San Jorge y la plaza del Marqués de San Martín, mientras otros huían por la calle de la Florida. Desde allí se mantuvo el intercambio hasta que los agentes decidieron cargar. En San Martín se produjeron fuertes enfrentemientos y los antidisturbios se llevaron a varios jóvenes.
Finalmente, los antifascistas se concentraron en la cuesta a la espera de una carga que no llegó. Los agentes mantuvieron la formación hasta las dos en punto, momento en el que volvieron a María Pita, aparentemente para retirarse. Su marcha –coreada con cánticos de “el pueblo unido jamás será vencido” fue acompañada de pedradas y lanzamiento de objetos, a los que se respondió con más lanzamiento de pelotas de goma. Las últimas carreras llegaron hasta el entorno de la Praza do Humor y el Mercado de San Agustín.
Abierto a cambios en la Constitución
Antes, el líder de Vox, Santiago Abascal, abría la puerta a un cambio en la Consitución si logra sumar junto al PP una mayoría suficiente en el Senado. “Si hay alguna propuesta de ese tipo durante la campaña, la conocerá”, respondió Abascal tras decir que “en este momento” el único objetivo de un posible acuerdo es repetir en la Cámara alta “lo que los españoles pueden hacer que ocurra en el Congreso” –la mayoría de la derecha y la ultraderecha– y permitiría “entre otras cosas” que el Tribunal Constitucional deje de estar “secuestrado”.
El candidato de Vox a la presidencia del Gobierno no quiso dar pistas sobre las negociaciones con el PP para el Senado para marcar distancia con el proceso de PSOE y Frente Amplio. “Hay que ser muy serio. No vamos a hacerlas en público, Vox va a estar a la altura de las circunstancias y cuando haya noticias, se las daremos. Únicamente comunicaremos el resultado”.
Abascal habló también de su “amigo y aliado politico” Javier Milei, con quien no se reunirá esta vez durante la visita a España del presidente argentino. “Veo que hay una gran preocupación” aseguró, antes de decir que su “prioridad” era estar con los simpatizantes en la precampaña. Sin embargo, sí aseguró que en la tarde de este miércoles mantendrá “una comunicación” con él para darle la bienvenida.
Lo que ha evitado confirmar es si aplicará “la motosierra” en un hipotético gobierno de España, ya que los recortes pueden “quedarse cortos” en algunos ámbitos y ser “excesivos” en otros. Tampoco ha respaldado la promesa de “sacrificio” a los españoles del líder del PP, Núñez Feijóo. Para el líder de Vox, los españoles “ya han sido suficientemente sacrificados en el altar de la ambición de Pedro Sánchez durante esta legislatura. Hay que darles soluciones, no pedirles más sacrificios”.
17