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Alcaldesa cañaílla de París y tostada con aceite made in Italy

La franco-española Anne Hidalgo es ya formalmente la primera alcaldesa París

Hoy lo lejano está al lado y lo próximo es remoto ya que no podemos meterle mano y cambiarlo. Así leemos que el Ébola se extiende por África o que Chile sufre terremotos y nos estremecemos, pero también que España está obligada a pelotear al dictador Obiang porque necesitamos el petróleo guineano, y que hemos de asumir que, en adelante, el poco empleo que se cree será más propio de esclavos que de ciudadanos.

A pesar de lo cual, sigue el rito de las noticias. Generadas, consumidas. ¿Por inercia? ¿Esperanza? ¿Necesidad de ese runrún de cuento para adormecernos? 

Las elecciones municipales francesas nos son reportadas como si importasen. ¡En España ni sabemos el cabeza de cartel para las Europeas del PP! ¡Ni si la abstención será máxima o espectacular! ¿Qué van a interesar los ayuntamientos de Francia? ¡No les importan ni a los francesas, cuatro de cada diez pasaron de votar! Permitiendo así el mejor resultado en 42 años del ultraderechista Frente Nacional (por no hablar de esos siete de cada cien que se levantaron con ganas de pecar no por omisión sino por acción).

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Alaya en busca de la pirámide perdida

Aviso para todos los que la quieren incluir en el santoral laico como patrona de los incorruptibles y azote de desalmados: la jueza Mercedes Alaya no es una heroína de la Marvel ni reúne los requisitos necesarios para una canonización exprés. Es humana. Y como tal, también se equivoca. No sé si mucho o poco, pero sí lo suficiente como para que el sector más entregado a las virtudes de la magistrada no deba considerar cualquier comentario negativo sobre su instrucción como la enésima prueba humeante de una presunta campaña de acoso y desprestigio que abanderarían a brazo partido el Gobierno de la Junta y el PSOE.

Lo podemos comprobar en estas últimas semanas en las que la jueza busca afanosamente pruebas para avalar su teoría de que el caso de los ERE responde a una pirámide delictiva organizada por la propia Junta y en cuya cúspide se situarían los expresidentes Chaves y Griñán y otros cinco exconsejeros.

De momento, intentar lo intenta, pero sigue sin encontrar alguna prueba concreta de la existencia de una pirámide que cada día recuerda más al continente perdido de la Atlántida o al bulo de la niña que aparece de noche en la curva de una carretera. En suma, a una ficción que no se sostiene salvo desde el hooliganismo.

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El PISA y las conclusiones oficiales del régimen

El director del informe PISA reclama a España más autonomía para los profesores

Según los resultados de las pruebas transversales de competencias, los alumnos españoles empeoran sus resultados en la prueba de resolución de problemas de la vida cotidiana del Programa para la  Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) de 2012 con una puntuación de 477 puntos, 23 por debajo de la media de la OCDE (500 puntos) y cinco puntos menos que en la realizada en el año 2003. Así, España se sitúa en el puesto 23 de los 28 países de la OCDE que participan en esta prueba.

Primero hay que aclarar que estas no son las pruebas de conocimientos como matemáticas o lengua, si no que lo que tratan es de resolver problemas como encontrar la ruta adecuada en un mapa, programar algún aparato electrónico o comprar un billete por Internet.

En segundo lugar, también convendría señalar que el método de puntuación de PISA puede llevar a un cierto engaño, ya que los resultados prueban una cierta uniformidad: si lo trasladamos a tantos por ciento, estamos a un 4,6% de la media de la OCDE. No es un dato bueno, pero dicho así no suena tan alarmante.

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Se me olvidó que te olvidé

Rouco Varela durante la oración al expresidente en la capilla ardiente del Congreso

“Se me olvidó que te olvidé, se me olvidó que te dejé, muy lejos de mi vida. Se me olvidó que ya no estás, que ya ni me recordarás, y me volvió a sangrar la herida…”. El bolero clásico, revitalizado hace unos años en la voz de El Cigala junto al piano de Bebo Valdés, me viene a la mente mientras escucho, como en una vieja gramola, a Rouco Varela hablar en el funeral de Adolfo Suárez de las “actitudes” que provocaron la Guerra Civil y podrían “volver a causar” una confrontación similar.

Y en medio de esta nueva oleada de interesado revisionismo histórico, camuflado de sospechosa concordia, emboscado de falso reparto de culpas, me acabo alegrando de que Antonio Machado siga enterrado en su tumba modesta de Colliure, aquel lugar adonde fue a morir de frío, de pena y de exilio. Me alegro de que ningún político de la Junta o del Gobierno haya convencido a la familia de que el poeta tiene que descansar en Sevilla, o en Soria, o vaya usted a saber dónde.

Y, que me perdone Ian Gibson, me alegro de que aún no hayan desenterrado los restos de Federico García Lorca, para que nunca se nos olvide que lo acabaron de un tiro, sin pestañear, una madrugada en una cuneta de Alfácar.

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Cuando Cáritas es un peligroso grupo radical

Montoro dice que los informes de Cáritas sobre pobreza no se ajustan a la realidad

"No dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Con esa máxima como evangelio, el amarillismo periodístico ha destrozado carreras y reputaciones a lo largo de la historia. No sabíamos sin embargo, hasta qué punto semejante precepto había calado en lo más hondo de la política en general y de este Gobierno en particular.

En los últimos días hemos asistido a distintos episodios que ponen de manifiesto la escasa importancia que nuestros gobernantes dan a la realidad o, quizás, el muy preocupante hecho de que personas de las que depende la vida y el bienestar de millones de ciudadanos, vivan en un mundo paralelo, en el que cualquier parecido con el suyo, o el mío, es mera coincidencia.

Produce auténtica vergüenza ajena escuchar a todo un ministro de Hacienda como Cristóbal Montoro arremeter contra una organización tan ejemplar como Cáritas, por contradecir en su informe sobre la pobreza el triunfalismo económico del Gobierno. En dicho informe, Cáritas asegura que España es el segundo país de la Unión Europea con más pobreza infantil, sólo superado por Rumanía, y que las medidas de austeridad han generado más pobreza, con un millón y medio de hogares españoles en los que hay exclusión social severa.

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22M, la dignidad y la violencia

Una de la columnas de las Marchas de la Dignidad / Foto: Olga Rodríguez

Quienes llegamos andando a Madrid el pasado 22M, después de dejar atrás a nuestras familias y problemas durante más de dos semanas, llegamos con las mochilas llenas de dignidad y esperanza. Dignidad porque no nos resignamos a vivir en precario, en la exclusión social o en la pobreza extrema a la que nos ha llevado esta crisis que no hemos provocado. Esperanza porque pensamos que, tras el 22M, tienen que confluir todas las luchas y conflictos sociales  que se están dando desde el comienzo de la crisis en unos objetivos y espacios comunes, así como en un calendario de movilizaciones continuadas y potentes. Esperanza en que seamos capaces de autoorganizar por abajo un movimiento unitario contra el paro y la precariedad que nos permita forzar otras políticas socioeconómicas que favorezcan a las personas y no sólo a los bancos y a las grandes empresas multinacionales.

En nuestras mochilas no llevábamos piedras, ni objetos punzantes, ni rodamientos, ni tirachinas y sí mucho deseo de que todo transcurriera en paz. A lo largo de todos y cada uno de los actos, reuniones y asambleas que hemos ido realizando en los meses, semanas y días previos a lo largo y ancho del país, no hemos dejado de repetir que esta movilización era radicalmente no-violenta. Desobediente, pero pacífica, a pesar de que quienes hemos estado en las carreteras estamos sometidos a una violencia diaria estructural de un sistema que nos ha dejado abandonados en la cuneta.

Quienes llegamos andando estamos sometidos a otro tipo de violencia sistémica, porque sufrimos muchos problemas de supervivencia diaria que antes de la crisis ninguno de nosotros imaginábamos que íbamos a sufrir. Somos gente común, normal y corriente, invisible, porque sólo se habla en las tertulias mediáticas de los grandes datos de la macroeconomía, pero es hora de hablar de microeconomía. Es hora de hablar de las personas que tienen los frigoríficos vacíos y que dependen de los abuelos y abuelas para poder alimentarse en una especie de comuna familiar con olla común incluida. También hay que hablar de las personas desempleadas de más de 45 o 50 años –entre los que me encuentro–, que a pesar de tener una profesión y capacidad probada a lo largo de nuestra vida laboral, tenemos una dificultad manifiesta a la hora de insertarnos de nuevo en el mercado laboral; o de nuestros hijos, que no pueden acceder al primer empleo y que cuando lo consiguen lo hacen en condiciones de precariedad laboral extrema, una precariedad que ya alcanza a todas las edades.

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Desiguales para hoy

Imagen del tránsito fronterizo en Melilla.

La belleza tiene más peligro que una comisión de expertos pillada en un renuncio. Cuidado con el asesor. De noche esconde ideas bajo un manto de estrellas, a la intemperie, y su familia enciende hogueras en los lindes del Cabo de Hornos, no está el bollo para pamplinas, ahora mismo no se sabe si nuestro matón a sueldo sube o baja la escalera. Al loro.

Las heridas de Melilla, vergüenza mundial. La letra pequeña del contrato social, estimado amigo, con sangre cruza las fronteras de la infamia, son negros, pobres, buscan. Los negros ná más que traen problemas, piensa el nazi de turno, que este año se presenta a las erecciones europeas con su mejor traje de perro sarnoso, maqueón, prestigioso, puto amo de la confusión reinante. Las heridas de Melilla ocupan el fugaz espacio del telediario que nos permite digerir lo que viene a llamarse conciencia. En los bordes de la ciudad sitiada, a la caída de la tarde, despachan litros de sangre derramada por la justicia divina, el bien de todos y la memoria anestesiada.

Crece la desigualdad en la tierra prometida, ¿qué será lo que sufre el negro en sus carnes cuando muere por abandonar su suerte en pos de un cachito de miseria de oro en paño? Crece la mentira cochina en el corazón de la franquicia del mírame y no me toques. Saltan la verja los incautos almonteños desde la creencia, el ocio del pueblo, el juego maquiavélico en la caja de los truenos y el abismo. Crece la desigualdad de norte a sur, ríete de las estadística de la segunda división del primer mundo, a un paso del vámonos que nos vamos. Dicen que si el hombre pariera o pariese, el aborto sería libre. Dicen que si el ritmo machacón de la pobreza contase las horas con un reloj de arena, apenas tendríamos tiempo de najarnos. Si el blanco fuese negro, otro gallo cantaría en el Monopoly cruel y sintomático que domina la escena, crece el dolor al amparo de nuestros verdugos defensores, fiscales de la humillación, usurpadores de mezquitas, arrendatarios del silencio.

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Lo increíble, pero cierto

Los tintes de ciencia ficción (LOST) que está adquiriendo la desaparición el pasado 8 de marzo del vuelo MH370 de Malaysia Arlines mientras cubría la ruta Kuala Lumpur-Pekín con 239 personas a bordo están dejando a medio mundo asombrado. Hechos como éste se empeñan en mostrar con frecuencia aquello de que la realidad supera a la ficción. Y con creces. Esto se lo cuentan a uno y lo primero que hace es arquear las cejas y mirar al interlocutor con desconfianza. Antes uno se lo creía todo. Ahora cuesta creer algo.

Por ejemplo, a uno le cuesta creer que el Gobierno turco haya decidido bloquear Twitter en su país, en un acto desesperado de censura para evitar las acusaciones de corrupción a los que sus ciudadanos lo están sometiendo. Un corte de la red social del pajarito no exento de chulería: "Limpiaremos Twitter, no me importa lo que diga la comunidad internacional al respecto", ha dicho el primer ministro de un país que en ocasiones ha jugado a integrarse en la UE. Uno, que de política internacional entiende lo justito, se pregunta si este es el camino para una futura anexión.

Hablando de asalto a los derechos fundamentales, también se pregunta uno si será verdad que el Frente Nacional de Le Pen vaya a conseguir los mejores resultados de sus 42 años de historia en las elecciones municipales que se están celebrando en Francia. Uno no termina de creerse que los ciudadanos del país de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad opinen que "sería bueno que mi ciudad tuviera un alcalde de extrema derecha". Uno, que de historia sabe lo necesario para andar por casa, se acuerda de la Revolución Francesa o de Mayo del 68 y se pregunta cómo ha podido cambiar tanto la cosa y en tan poco tiempo.

Haciendo ya una primera escala en España en este vuelo de cosas increíbles, uno tampoco se cree que el juez instructor del caso Nóos, José Castro, le haya entregado a Diego Torres, exsocio del marido de la infanta desmemoriada, la ridícula cantidad de 271.272 euros de los fondos que le fueron intervenidos ante los "gravísimos problemas" que atraviesa y que afectan a su "propia subsistencia personal". Bueno, que se los haya entregado sí, se lo cree uno, pero que sea para subsistencia personal… Uno, que de economías domésticas conoce lo justo para llevar a duras penas la suya propia, se pregunta qué se comerá los sábados en la casa del exsocio, en lugar de paella o puchero, como se come en la casa de uno, salvo honrosas y señaladas excepciones.

La siguiente escala es en Madrid. Uno lo oye y no termina de creerse que el presidente de la Comunidad, Ignacio González (PP), haya dicho en el parlamento capitalino que "las mismas cosas que están en su manifiesto las encuentras en el programa político de Amanecer Dorado, un grupo neonazi griego", refiriéndose a los 150 colectivos que conformaban las 6 columnas de la Marcha por la Dignidad. Colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el Sindicato Andaluz de los Trabajadores o la propia Izquierda Unida. Que lo haya dicho y que se haya quedado tan pancho. Uno, que observa absorto los retrocesos en derechos a los que estos señores nos someten, y que apenas sabe nada, ni quiere saber, de ultraderechas, se pregunta cómo se puede ser tan obsceno, tan poco respetuoso y tan chulo. Ah, y las cifras oficiales de asistencia a la manifestación sí que son increíbles.

Por último, y ya en Andalucía, uno no termina de creerse que la retirada del recurso de inconstitucionalidad ante la reapertura de la mina de Aznalcóllar que había interpuesto el PP se haya debido "sólo" a que la Junta de Andalucía haya reconocido que la competencia es estatal, como reclamaba en el propio recurso el Gobierno de la nación. Uno, que de Derecho ha estudiado lo justito, se pregunta por qué no lo hablaron antes de llegar a las manos (del Tribunal Constitucional, se entiende). Más bien parece que la avalancha de críticas por parte de partidos, sindicatos, empresarios y sobre todo de ciudadanos de la comarca, que esperan como agua de mayo la reapertura y los empleos que ésta pueda generar, les han mostrado tarjeta amarilla a los de Madrid.

Fin del trayecto. De momento, me temo.

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Error/horror de aceptar convivir con el maltratador

Violencia machista en Europa / Infografía: Belén Picazo

¿Está loca Antonia Martos? ¿Acaso no ha sido ella la víctima de su marido, el jiennense Sebastián Medina Carreras, condenado cuatro veces por maltrato? ¿No ha sido ella quien más le ha sufrido (aunque sólo lo contara cuando él se atrevió a atacar con un hacha al hijo mayor de ambos)? ¿Entonces cómo ahora lo acoge en su casa de la que a él, además de una orden de alejamiento lo había de separar su más férrea voluntad?

En este caso ha llamado la atención -con toda lógica- que la Audiencia Provincial del Jaén y concretamente el magistrado Pío Aguirre ex-vocal del Consejo General del poder Judicial haya autorizado el reinicio de la convivencia en el hogar. Sin que ello justifique la alarmante decisión jurídica, en su argumentación se recoge como elemento de peso, junto a los 78 años del acusado y un deterioro físico y psíquico "percibido a través de vídeo de juicio oral", el "interés de su esposa en convivir con él, en recogerlo, según sus palabras, dado que no tenía dónde ir y viéndolo todos los días deambulando por el pueblo".

"Me da lástima, no lo vamos a dejar en la calle como a un perro", ha explicado la mujer al periodista Ginés Donaire de El País. Martos y su maltratador han abierto la puerta al reportero y le han atendido en presencia de los hijos, de 24 y 20 años, que declararon alegría por el reencuentro, si bien eludieron secundar la negación paterna de haber pegado a la madre. 

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La ‘felicidad’ de los vecinos de Aznalcóllar

Una joven observa el cauce del Guadiamar a su paso por el corredor verde creado para regenerar este río, que el 25 de abril de 1998 sufrió una riada tóxica de 6 millones de metros cúbicos, causada por la rotura de la balsa de residuos de la mina de Aznalcollar / EFE.

Aznalcóllar, esta semana, es una fiesta. A ultimísima hora, el Gobierno Central ha logrado frenar un atropello insoportable para todos al paralizar la reapertura de la mina decidida por la Junta de Andalucía. El pueblo, con un 30% de paro, dice adiós al medio millar largo de puestos de trabajo que iba a proporcionar la reactivación de la corta marcada por el terrible vertido tóxico de abril del 98, pero eso es lo de menos. Pecata minuta en una comunidad con millón y medio de desempleados.

Lo sustancial, lo fundamental, lo mollar, lo que de verdad nos tiene que importar es que se ha evitado una pesadilla que atormenta y tiene en vilo a cientos de miles de andaluces y de españoles. Gracias al Gobierno del PP, nos hemos librado de una invasión de competencias administrativas de la Junta a la Administración Central.

No refrenen su euforia: abandonen la lectura de este artículo y desaten su alegría sin remilgos, muestren su alborozo y salgan a contar la buena nueva a sus vecinos, amigos y familiares cercanos. No hace falta que les describa lo felices que están en Aznalcóllar con eso de que se haya podido evitar un conflicto de competencias entre la Administración Central y la autonómica.

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