El IAACC Pablo Serrano abre una ventana a Japón con una nueva muestra dedicada a la estampa del país nipón
El Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano de Zaragoza inaugura la exposición 'SUSUME! Estampa japonesa contemporánea en la Colección Miguel Ángel Gutiérrez', una propuesta que reúne 77 obras pertenecientes a una de las colecciones privadas más importantes de Aragón sobre arte japonés.
La muestra, organizada conjuntamente con el Museo de Zaragoza, permite recorrer la evolución del grabado nipón durante los siglos XX y XXI y pone el foco en un periodo artístico “poco conocido” en España. Se puede visitar hasta el 20 de septiembre en la sala 94 del IAACC Pablo Serrano.
El origen de esta propuesta cultural se encuentra en la colección reunida durante la última década por Miguel Ángel Gutiérrez, quien comenzó este proyecto tras varios viajes a Japón junto al coleccionista zaragozano Víctor Pasamar. Aquellas visitas despertaron una afición que, con el paso de los años, se ha convertido en un fondo integrado por más de 650 estampas y numerosas piezas relacionadas con la cultura de este país asiático.
Durante la presentación, que ha tenido lugar este jueves, el director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, ha destacado que la muestra representa “una oportunidad para contemplar el grabado japonés contemporáneo desde una mirada diferente”, ya que incorpora también obras de artistas no japoneses influenciados por esta tradición artística.
Olloqui ha subrayado, además, la estrecha relación que Aragón mantiene desde hace décadas con el estudio y la difusión del arte de Extremo Oriente, una trayectoria impulsada por investigadores como Federico Torralba o Elena Barlés y que, según ha explicado, convertirá la colección oriental del Museo de Zaragoza en uno de los “grandes ejes” de su futura reapertura.
También ha recordado Olloqui el éxito de anteriores iniciativas dedicadas al arte japonés, como la exposición 'Tesoros' celebrada en La Lonja, y ha defendido que el interés por la cultura oriental continúa creciendo entre el público aragonés. En su opinión, la nueva exposición establece un “interesante paralelismo” entre el costumbrismo y el naturalismo presentes tanto en la tradición artística japonesa como en otros movimientos pictóricos.
Por su parte, el director del IAACC Pablo Serrano, Julio Ramón, ha comentado que la colaboración con el Museo de Zaragoza resultó especialmente “atractiva” al tratarse de una muestra de arte japonés contemporáneo. “Hasta ahora, las exposiciones vinculadas a Extremo Oriente tenían un marcado carácter histórico y esta propuesta aporta una nueva mirada sobre el arte contemporáneo”, ha señalado.
Pasión por Japón
Miguel Ángel Gutiérrez, propietario de las obras y responsable de una colección que comenzó casi por casualidad hace unos diez años, ha detallado que nunca ha perseguido reunir un conjunto cerrado de piezas, sino disfrutar del propio proceso de búsqueda y descubrimiento. Su colección abarca desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad, aunque el eje principal gira en torno a la estampa japonesa contemporánea. En ella conviven escenas de teatro kabuki, paisajes, retratos femeninos, leyendas, mitología y representaciones inspiradas en algunas de las grandes narraciones de la tradición japonesa.
Gutiérrez ha expresado que buena parte del atractivo de estas obras reside en cómo los artistas japoneses incorporaron influencias occidentales tras la apertura del país al exterior a finales del siglo XIX. Así, los movimientos Shin Hanga y Sosaku Hanga recuperaron las temáticas clásicas del ukiyo-e –género de grabado en madera y pintura japonesa–, pero introduciendo nuevas técnicas pictóricas, una mayor profundidad en las composiciones y recursos heredados de la fotografía o de la ilustración occidental.
El coleccionista ha lanzado un mensaje al público joven. A su juicio, quienes hoy consumen manga y anime descubrirán durante la visita que muchas de las historias, personajes y estilos gráficos que consideran actuales, hunden sus raíces en estas estampas realizadas hace más de un siglo. “Nada es completamente nuevo”, ha asegurado, defendiendo que los grandes relatos, las batallas, los héroes o los mitos presentes en la cultura popular japonesa ya aparecían representados mucho antes.
Un hito
La comisaria, Esther Martínez, ha manifestado que la exposición supone un importante hito dentro de la investigación sobre arte japonés en España, dado que se trata de la primera gran muestra del país centrada específicamente en la estampa japonesa contemporánea como temática principal. Las 77 obras expuestas constituyen una cuidada selección entre las más de 650 estampas que integran la colección de Miguel Ángel Gutiérrez y abarcan diferentes corrientes desarrolladas durante los siglos XX y XXI.
Martínez ha puesto el foco en que la mayoría de las investigaciones realizadas hasta ahora en España se habían centrado en el ukiyo-e clásico, correspondiente a los periodos Edo y Meiji. Sin embargo, el arte producido tras la apertura de Japón a Occidente había permanecido “prácticamente desconocido” para el gran público.
Igualmente, ha repasado la escasa presencia que este tipo de exposiciones ha tenido en Zaragoza, incidiendo en que la ciudad no acogía una muestra específica de arte japonés desde las Fiestas del Pilar de 1972 y que la última gran exposición dedicada al grabado japonés contemporáneo tuvo lugar en 2007 gracias a una colección itinerante de la Japan Foundation.
El recorrido incorpora además varios elementos didácticos destinados a facilitar la comprensión de estas técnicas artísticas. En la última sala, oculta tras un tradicional noren japonés --cortina de tela-- elaborado por la artista local Fabiola Gil junto a Sayuri Pompa y Kumiko Fujimura, los visitantes encontrarán un espacio dedicado al grabado en madera –'mokuhanga'–, una entrevista audiovisual con Miguel Ángel Gutiérrez y un vídeo sobre las artes escénicas japonesas cedido por la Japan Foundation.
Esther Martínez ha subrayado el intenso trabajo de documentación, restauración y montaje desarrollado durante los últimos meses para hacer posible una exposición que pretende acercar al visitante tanto la belleza estética de estas obras como el complejo intercambio cultural que se produjo entre Japón y Occidente desde finales del siglo XIX.
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