Despiden a una empleada de la firma israelí Teva que participó en un juicio por desahucio y en marchas pro-Palestina
La Intersindical de Aragón (IA) ha denunciado el despido de una trabajadora de la planta de la farmacéutica Teva instalada en el polígono de Malpica de Zaragoza por motivos ideológicos, tras participar en un juicio por desahucio, así como en dos huelgas por Palestina. La empresa ha negado las acusaciones y asegura que “respeta la opinión de cada trabajador”.
La trabajadora, M.B., ha explicado a este diario que recibió un burofax de la empresa en plenas fechas navideñas tras haber solicitado un permiso retribuido para asistir a un juicio los días 18 y 19 de diciembre por tratar de impedir pacíficamente un desahucio de una familia con menores a cargo. Dicho permiso fue concedido, pero nada más conocerse los motivos del proceso judicial y ver la foto de la trabajadora en la prensa, esta sostiene que “la empresa actuó rápidamente redactando una carta de despido procedente 'prototipo', totalmente vacía de contenido, donde se alega ”disminución de rendimiento“.
Aunque ella trató de demostrar que es un despido nulo, finalmente se llegó a un acuerdo en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (Sama) por despido improcedente con derecho a indemnización tras tres años en la empresa.
Según relata la trabajadora, “es evidente que Teva ha vulnerado mi libertad ideológica y garantía de indemnidad” y sostiene que, además de la asistencia al juicio, la empresa ha tomado represalias contra ella también por haber participado durante dos años en huelgas por Palestina, convocatorias que solo fueron secundadas por dos de los 500 trabajadores de la planta zaragozana, y razón por la que, según la Intersindical, también impuso una sanción grave al otro trabajador y afiliado que participó en dichas protestas de 2024 y 2025.
Ambos trabajadores denuncian las prácticas de esta multinacional, “que desde el 7 de octubre de hace dos años ha estado enviando correos corporativos internos, declarándose abiertamente sionistas o dando la 'oportunidad' de donar parte del sueldo como trabajador de Teva para Israel”.
“Respeto a la opinión de cada trabajador”
Fuentes de la empresa zaragozana, la más productiva del grupo farmacéutico, han negado las acusaciones asegurando que Teva “respeta la opinión de cada trabajador, no se mete, ni conoce ni le interesa sus opiniones o manifestaciones”.
Por su parte, la Intersindical de Aragón se reafirma en su denuncia e ironiza sobre la “casualidad” de que la empresa haya despedido a la compañera y, además, haya puesto una sanción grave al otro afiliado que secundó las movilizaciones. Con respecto al despido, considera “inadmisible” que una empresa cometa represalias hacia su trabajadora por motivos ajenos al laboral y critica que tampoco comunicara a la trabajadora la apertura del correspondiente expediente disciplinario contradictorio donde se podía defender de estos hechos y que supone un requisito formal.
Por otro lado, IA esgrime que el 10% de los trabajadores de Teva en Israel fueron enviados al frente desde aquel 7 de octubre y estos fueron recompensados económicamente por la farmacéutica. Además, el sindicato recuerda que no es el primer caso de represión por parte de esta farmacéutica por no apoyar el genocidio: “El médico Pablo Simón en Granada fue denunciado por Teva por no querer vender sus fármacos, pero la presión popular obligó al Colegio de Médicos a archivar la querella”, señalan.
Teva tributa en Israel
Según relata el sindicato aragonés IA, esta multinacional, incluida en la lista de empresas implicadas en el negocio de la ocupación por el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), obtuvo tan solo en 2024 un total de 16.400 millones de dólares en ingresos, que tributa en Israel y que sirven para inflar las arcas de un Estado basado en la ocupación ilegal de territorio palestino y la voluntad supremacista de exterminar a su población.
Además, con su capacidad de injerencia en la legislación israelí, Teva disfruta de todo el mercado de Jordania y Palestina debido a que las farmacéuticas palestinas no pueden competir gracias a las restricciones israelís, como prohibir que se envíen farmacéuticos desde el aeropuerto Ben Gurion o añadir impuestos abusivos a productos que entran a Cisjordania.
También recuerda que desde la organización HealthWorkers4Palestine “se ha informado de que el Ministerio de Salud de Israel ha permitido que grandes empresas farmacéuticas israelíes prueben sus productos en prisioneros palestinos detenidos en cárceles israelíes. En 1997, se reportó que se habían realizado más de 5.000 pruebas en prisioneros palestinos”.
Intersindical de Aragón va más allá y sostiene que “estamos en el deber de denunciar que esta empresa de Malpica de más de 500 trabajadores es una empresa que financia el genocidio y reprime a los y las trabajadoras por estar en contra de ello. La denuncia popular puede presionar para hacer un boicot realmente efectivo, como se demuestra en la cancelación de contratos con Teva por parte del gobierno asturiano o el navarro. Por otro lado, defender a una familia que se le está arrebatando un derecho fundamental como es la vivienda no debería ser un motivo ni por el que ir a juicio, ni de despido, sino un acto de solidaridad de clase”.
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