Cincomarzada y guerra cultural
La gerente de Zaragoza Cultural, María Uriel, comunicó recientemente a los responsables de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) que el contrato de la Cincomarzada pasaba de ser un contrato de colaboración a un contrato de patrocinio.
El equipo de gobierno municipal se desvincula de su papel de organizador para limitarse a aportar la subvención de 20.000 euros, incluido IVA, sin que esa cantidad se haya actualizado desde antes de la pandemia. A partir de la firma del nuevo contrato, la responsabilidad organizativa correrá por cuenta de la FABZ, que agrupa a más de 40 asociaciones vecinales.
Dicho una manera gráfica: el Ayuntamiento de Zaragoza ya no estaría obligado a destinar las brigadas municipales para los montajes, ni para los equipamientos, ni para las instalaciones sanitarias, en el Parque el Tío Jorge. Toma la subvención con IVA incluido y apáñate por delegación. El presidente de la FABZ, Arturo Sancho, lo define así: “Es como cuando una asociación organiza la hoguera de San Antón, un pasacalles en el barrio o una semana cultural”. Solo que la Cincomarzada es la segunda fiesta local junto a la de San Valero y también la más participativa después de la fiesta nacional del Pilar.
Eso sí, les han garantizado que este año todavía contarán con la tutela técnica de los servicios municipales. En la Cincomarzada participan alrededor de un centenar de peñas, colectivos y entidades ciudadanas.
La gerente de Zaragoza Cultural les explicó que la asesoría jurídica ha puesto reparos. Reparos jurídicos que no han existido durante 45 años desde que el primer alcalde democrático la declaró fiesta local en 1981. La motivación de Ramón Sáinz de Varanda y de la primera Corporación democrática: celebrar la recuperación de las libertades. La Cincomarzada, que nació en 1842 como una fiesta popular al aire libre, de punta a punta de la ciudad, había estado prohibida por el franquismo desde 1937.
Conmemora la victoria de los zaragozanos movilizados espontáneamente contra las tropas carlistas/absolutistas que habían ocupado la ciudad por sorpresa en 1838. Fue un episodio de defensa vecinal que le valió a Zaragoza el título de “Siempre Heroica” otorgado por la reina Isabel II a la que respaldaban los liberales. Por ser una fiesta ciudadana y participativa singular en España, la FABZ tiene adelantada la documentación para que el Gobierno de Aragón o el Gobierno de España la declaren Bien de Interés Cultural Inmaterial.
¿Estamos ante una decisión de guerra cultural disimulada? Lo parece. Más con el precedente del año pasado cuando la Cincomarzada se hizo coincidir con la entrega de unos Premios al Mérito Cultural en el salón de plenos municipal.
En aquella ocasión, el presidente de la FABZ afirmó enérgicamente que “si Zaragoza es lo que es, es gracias al movimiento vecinal”. Y añadió: “No encontramos ninguna razón lógica ya que se trata de unos reconocimientos sin arraigo y que no hacen otra cosa que contraponer una cultura con otra”. Contraposición entre fiesta popular/reivindicativa, gobierne quien gobierne, y fiesta institucional.
Un año antes, en 2024, el equipo de gobierno hizo coincidir la presentación de la nueva comparsa de gigantes y cabezudos, que incorporó a los gigantes Palafox y Agustina de Aragón, con la “Marcha de los Barrios”, el desfile central reivindicativo de la FABZ, que sale de la plaza del Pilar y finaliza en el parque del Tío Jorge. Tradicionalmente, el desfile siempre había ido acompañado por la Comparsa. En esa ocasión no pudo ser.
Con estas decisiones del equipo de gobierno municipal, uno llega a pensar, siguiendo el hilo de la politóloga Estefanía Molina, que “lo que construyeron los padres en la transición ya no sirve para los hijos”.
Tampoco la fórmula de fiestas populares, de calle y gratuitas, que surgió durante los primeros años de la democracia. Basta contrastar, por poner un ejemplo, la redefinición jurídica de la Cincomarzada con el concierto en la Plaza del Pilar del Padre Guilherme, conocido como el “cura DJ”, durante los días previos a las pasadas fiestas del Pilar con un coste de 50.000 euros. Techno y música sacra.
Debe ser el signo de los tiempos. Retomo el hilo de Estefanía Molina: “este sistema, hecho para los ”boomers“ está agotado”. Los “boomers” somos los nacidos entre 1946 y 1964 durante la época de prosperidad económica y el boom de nacimientos posterior a la II Guerra Mundial. Según la politóloga, está agotado por el declive de la clase media y por el auge de una generación antisistema indiferente al estado del bienestar y a la necesidad de pagar impuestos. ¿Por qué? Porque ven que sus esfuerzos para progresar socialmente no dan resultados.
No quiero pasarme de trascendental pero los resultados de las recientes elecciones autonómicas, subrayo autonómicas, han agrandado el espacio de la derecha y de la extrema derecha en Aragón hasta una mayoría sin precedentes. En especial, en la capital aragonesa. Con el tiempo comprobaremos si esa mayoría es coyuntural o hegemónica. Lo digo porque existe el precedente de Podemos al que se le han esfumado los 14 diputados autonómicos de 2015 en 10 años. Los mismos que acaba de lograr Vox doblando escaños.
En la Zaragoza en la que nació la FABZ en 1978, el año del referéndum de la Constitución, el PP y Vox han sido mayoritarios en todos los distritos y barrios rurales, también en la Margen Izquierda, Las Fuentes y Torrero, de tradición izquierdista, con caídas del PSOE en muchos de ellos entre 5 y 7 puntos. El peor resultado del partido mayoritario de la izquierda en votos, perdió casi 17.000, y en representación. Mejor no extenderse con los resultados de las nuevas urbanizaciones de Zaragoza y de su entorno. Chalés, viviendas unifamiliares, adosados, nuevas promociones, hipotecas, que refuerzan el individualismo/conservadurismo y debilitan el sentimiento comunitario de los barrios tradicionales.
Estamos ante un escenario propicio para las guerras culturales y las revisiones históricas. Tiene tajo por delante Pilar Alegría, que se autodefinió en la campaña electoral como la líder de una mayoría de progreso que todavía está lejana. Alegría tiene la responsabilidad extra de haber obtenido la mayoría de concejales en 2019, 10, antes de dejar 8 meses después el Ayuntamiento de Zaragoza por la delegación del Gobierno.