Barbón dará 'plantón' al arzobispo mañana en Covadonga y acudirá a misa en el occidente en el Día de Asturias
El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, es creyente practicante y desde el inicio de su primer mandato, en 2019, acudía regularmente a la misa que se celebra en Covadonga el 8 de septiembre, en conmemoración del Día de Asturias. Encabezaba así la representación institucional en un ambiente cordial de convivencia. Sin embargo, hace tres años esa tradición se rompió coincidiendo con un cambio de actitud en el arzobispo de Oviedo/Uviéu, Jesús Sanz Montes, quien empezó a utilizar el púlpito para lanzar sus críticas hacia los políticos y especialmente hacia el Gobierno.
Este año, el presidente asturiano va a seguir la misma línea y no irá a Covadonga. Quiere evitar un nuevo conflicto con el arzobispo. No se había pronunciado hasta ahora sobre si asistiría o no, pero en vísperas de la celebración del Día de Asturias ha desvelado que mañana escuchará misa en un santuario en el occidente asturiano, aprovechando que esta edición se trasladan todos los actos conmemorativos a tres concejos ligados a la ría del Eo: Vegadeo, San Tirso de Abres y Castropol.
Sin don de la “omnipresencia”
Su respuesta al ser preguntado esta mañana en Castropol sobre si asistiría a la misa que oficiará el arzobispo ha sido muy ilustrativa: “No tengo el don de la omnipresencia”.
El jefe del Ejecutivo ha considerado que la advocación por la Virgen de Covadonga se da “en todo el territorio asturiano” y no sólo en el santuario del que recibe en nombre al que ha asegurado acudir en muchas ocasiones a lo largo del año, a la vez que ha eludido desvelar el templo concreto al que acudirá mañana a mostrar su “respeto” y “cariño” por la patrona de Asturias.
Los 'plantones'
Esta será la tercera vez que el presidente del Principado 'planta' al arzobispo. En 2024, Barbón decidió no ir a la misa en Covadonga. El 8 de septiembre de 2023, Sanz Montes se había referido en su homilía a la 'Leyenda del beso' donde, lejos de empatizar con la futbolista Jenni Hermoso, calificó el 'caso Rubiales' como “sainete jaleado con estrategias calculadas”.
También censuró la política del Gobierno y aseguró que si cristalizasen los pactos con los independentistas catalanes “se rompería la convivencia”, cargó contra los “ecolojetas” que no condenan el aborto y censuró el feminismo que se ejerce con “postureo, empoderamiento y zafia mediocridad”.
Las ofensas
Barbón 'explotó' al oír sus manifestaciones y admitió haberse sentido “ofendido” por unas palabras muy críticas de Sanz Montes sobre feminismo y ecologismo que calificó como “desafortunadas” y con las que, dijo, “ofendió a muchos creyentes y gente de fe”.
Las palabras del arzobispo no solo soliviantaron al presidente asturiano. La delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, entró en un ataque 'cuerpo a cuerpo' con el arzobispo. Apenas unas horas después de tomar posesión de su nueva responsabilidad, condicionó su asistencia a Covadonga a un giro de guión en las intervenciones de Sanz Montes: “Acudiré a la Basílica de Covadonga solo si el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, abandona su discurso de confrontación y profundamente ultraderechista”, aseveró Adriana Lastra, al tiempo que le pedía públicamente que “recapacitase” porque debía ser una jornada donde todos los asturianos “estén representados”.
El enfrentamiento con Lastra
El arzobispo no solo hizo oídos sordos a su petición, sino que incluso le respondió a través de las redes sociales y la llegó a calificar de forma despectiva como “la seño”.
Con sus palabras, provocó el rechazo de los políticos socialistas y la reacción de la delegada fue la esperada. No acudió a Covadonga.
Honrar a la Santina
El año pasado se repitió el mismo esquema. Barbón no acudió a la misa en Covadonga alegando que no quería ser motivo de conflicto con el arzobispo: “No quiero ser elemento de conflicto y no quiero que mi presencia distorsione lo que tiene que ser una celebración centrada única y exclusivamente en honrar a la Santina”, afirmó en la rueda de prensa posterior a la celebración del Consejo de Gobierno.
En esa ocasión anunció que “todos los 8 de septiembre iría a misa, pero a otra parte” y lo piensa cumplir. Este será su tercer año que dará 'plantón' al arzobispo y no escuchará en directo sus mensajes ideológicos. Como él mismo dice, estará participando en el acto religioso en el occidente asturiano porque “no tiene el don de la omnipresencia”.
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