eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Aditya Chakrabortty

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 191

Diez años después del colapso de Lehman Brothers, no hemos aprendido nada

Es agosto de 2005 y las personas que están al mando de la economía mundial se reúnen en las montañas de Wyoming. Llegan en aviones ministros de Economía y presidentes de bancos centrales. Frente a esta élite global, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional dará la advertencia más dura de su vida. Raghuram Rajan debe intentar evitar una catástrofe, pero cuando se está yendo le dice a su esposa: “En esta reunión, me consagro o quedaré como un tonto para siempre”.

Se supone que la cumbre es una gran fiesta de despedida para Alan Greenspan, quien se retira tras casi dos décadas al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. “Todos competíamos por decirle qué bueno había sido como banquero central”, me dijo Rajan en una entrevista para un programa de Radio 4 que se emitirá este mes. Relató que incluso había comenzado a recopilar datos sobre una presentación de “todas las cosas maravillosas que habían sucedido” en el mundo financiero desde que había comenzado el reinado de Greenspan. Pero cuanto más investigaba, más se atemorizaba.

Seguir leyendo »

¿Cómo es posible condenar a Trump y callarse ante la brutalidad de Reino Unido?

En los últimos días, mientras  arreciaban las condenas contra Donald Trump por arrancar a niños de los brazos de sus padres inmigrantes, mis pensamientos se volvieron hacia un niño pequeño y asustado que vive mucho más cerca de casa. Ocho mil kilómetros separan la frontera de Texas con México de Folkestone, en Kent, donde Bashir Khan Ahmadzai duerme en una cama para niños bajo un calendario de hace dos años. Su situación no atraerá a presentadores de televisión ni será inmortalizada por un fotógrafo de Getty. Sin embargo, cuanto más pienso en su historia, más me preocupan él y lo que su caso revela sobre nuestra política y nuestros medios de comunicación.

Gritar contra el bárbaro de la Casa Blanca, denunciar al matón del viceprimer ministro italiano Matteo Salvini, o estremecerse ante el presidente húngaro, Viktor Orbán: todo eso es muy fácil de hacer para expertos y políticos decentes. Y está bien que así sea, porque cada uno de estos hombres normaliza una crueldad racista. Pero si se detienen ahí estarán jugando a la pantomima liberal. Lo más difícil, pero igual de crucial, es apartar los ojos de las pantallas de televisión y los titulares para detectar signos de esa misma crueldad racista y cotidiana en casa, en nuestro sistema político y en un caso como el de Ahmadzai.

Seguir leyendo »

Finlandia demuestra que una renta básica para todos puede funcionar

En un pequeño pueblo rural de Finlandia, un hombre recibe dinero gratis. Casi 560 euros entran en su cuenta corriente cada mes, sin ningún tipo de ataduras. Puede usar el dinero como quiera. ¿Quién es el benefactor? El Gobierno finlandés. Parece el preludio a una película de suspense, o a lo mejor a un reality de televisión. Aunque la historia de Juha Järvinen es más interesante. Es básicamente un ratón de laboratorio en un experimento que puede definir el futuro de Occidente.

Järvinen fue elegido la Navidad pasada por el Estado para formar parte junto a otros 2.000 desempleados en un ensayo de la renta básica universal. Puede que hayas oído hablar de la renta básica universal, o la política que se basa, literalmente, en dar dinero a la gente a cambio de nada. Es una idea que emociona tanto a gente abiertamente de izquierdas –John McDonell y Bernie Sanders– como a la élite económica de Silicon Valley –Mark Zuckerberg y Elon Musk–. Y en el largo período que ha transcurrido tras la crisis financiera, esta es una de las pocas alternativas que no dejan un sabor a refrito pasado de fecha.

Seguir leyendo »

Los trabajadores de esta fábrica griega demuestran cómo enfrentarse al capitalismo

Uno podría llamar a los hombres y mujeres de Viome trabajadores de fábrica, pero eso no sería ni la mitad. Prueba con esto: de las personas más valientes que he conocido nunca. O con esto: organizadores de uno de los experimentos sociales más llamativos en la Europa contemporánea. Y con esto otro: una lección diaria de Grecia al Reino Unido del Brexit, tanto en la forma de trabajar como en la forma de hacer política.

En el punto más alto de la crisis griega en 2011, el personal de Viome fichó y empezó a trabajar para enfrentarse a un dilema existencial. Los dueños de la empresa estaban en quiebra y habían abandonado la fábrica, situada en la segunda ciudad más grande de Grecia, Tesalónica. Desde este momento, el guión se escribió prácticamente solo: la fábrica, que producía químicos para la industria de la construcción, se iba a cerrar. Habría despidos inmediatos y se hundiría a decenas de familias en la pobreza. Y viendo que Grecia estaba en la mayor depresión económica jamás vista en la Unión Europea, las posibilidades de que los trabajadores consiguiesen otro empleo eran prácticamente nulas.

Seguir leyendo »

Odio a Trump y a Farage, pero sobre el libre comercio tienen algo de razón

Cómo fruncen el ceño. Cómo fulminan a base de críticas. Cómo amenazan. Durante décadas, los presidentes y los primeros ministros, los legisladores y expertos han dicho a los votantes que solo hay una dirección de viaje: el libre comercio. Ahora llegan el Brexit y Donald Trump, y la horrible sospecha de que la sociedad ya no se lo traga. Así es cómo se desbarata un proyecto de la élite. Y la élite no sabe qué hacer, aparte de forzar a que la sociedad siga escuchando.

El mes pasado en Washington, apenas podías mover un dedo sin que los directores del FMI, del Banco Central y de la Organización Mundial del Comercio alertasen de que el libre comercio estaba en peligro mortal. La semana pasada en Otawa, mientras cientos de miles de europeos se manifestaban en contra del tratado con Canadá, el primer ministro canadiense Justin Trudeau se preguntó: "Si Europa no es capaz de firmar un acuerdo comercial progresista con un país como Canadá, entonces, ¿con quién piensa Europa que podrá hacer negocios en los próximos años?".

Seguir leyendo »

Entre las funciones de tu iPhone están la opresión, la desigualdad y unos beneficios exorbitantes

Muy pronto podremos leer las primeras esquelas relativas a la globalización, el comercio libre y la apertura de los mercados. Cuando estos escritores reflexionen sobre cómo los países ricos se decantaron hacia las políticas de Donald Trump y de Nigel Farage deberían dedicar un extenso capítulo a Apple. La compañía más rica del mundo es un ejemplo de libro sobre cómo las promesas que se hicieron tras la caída del Muro de Berlín se han convertido en papel mojado.

Con independencia de las maravillas que esconden los nuevos iPhone, lo cierto es que estos dispositivos han servido para que crezca la exorbitante brecha entre los súper ricos y todos nosotros, estafar a los países e impedir que puedan percibir ingresos fiscales que les corresponden, oprimir a los trabajadores chinos y privar de trabajos bien remunerados a los estadounidenses. Apple ha mostrado una actitud arrogante con los gobiernos y con sus detractores, tiene una enorme liquidez pero carece de grandes ideas. Ahora mismo no es más que el símbolo de un sistema económico disfuncional.

Seguir leyendo »

Una campaña marcada por la intolerancia hace que sea aceptable ser racista en Reino Unido

Sobre el tipo de caos al que se enfrenta ahora Reino Unido, la historia es clara: algunas personas resultan más perjudicadas que otras. Ya se está viendo de forma clara y preocupante qué grupos serán los que sufran más en esta ocasión. Se puede echar un vistazo a las denuncias por delitos de odio que se han multiplicado en estos últimos días.

En Huntingdon, niños de colegios de origen polaco recibieron tarjetas en las que les llamaban "sabandijas" que debían "salir de la Unión Europea". Las tarjetas tenían traducción al polaco, suficientemente cuidadosa. Desde Barnsley, un periodista de televisión apuntó que, en cinco minutos, tres personas diferentes gritaron: "Mándalos a casa". En Facebook, un amigo en el este de Londres cuenta cómo, mientras intentaba dormir en una noche calurosa, escuchó a un hombre gritando fuera de su ventana: "Nos han devuelto nuestro país, lo siguiente que haré será volar esa jodida mezquita".

Seguir leyendo »

Usted está presenciando la muerte del neoliberalismo (desde dentro)

¿Cómo muere una ideología? Como en muchas otras situaciones, la ficción puede servirnos de guía. En Abundancia roja, un libro que mezcla la ficción con la historia de la Unión Soviética, Francis Spufford describe cómo se desmorona el sueño comunista que se proponía construir una sociedad mejor y más justa.

Aunque llegaron a censurar no solo lo que decían sino lo que pensaban los ciudadanos, los comunistas soñaban a lo grande. El héroe de Spufford se llama Leonid Kantorovich, el único soviético que ganó el Premio Nobel de Economía. Cuando viaja en el metro de Moscú, fantasea sobre la abundancia que pronto rodeará a los empobrecidos ocupantes de su vagón. "La ropa de las mujeres pasó a ser de seda y los uniformes militares se transformaron en impecables trajes grises y plateados, las caras, rostros delgados y alargados, perdieron todas las arrugas de expresión y el aspecto demacrado y todas las demás muestras de miseria". 

Seguir leyendo »

La austeridad es mucho más que recortes de gastos: es privatizar todo lo que tenemos

Casi todos los que se toman en serio el asunto concuerdan en que el ministro de Economía británico, George Osborne, y el primer ministro, David Cameron, quieren transformar al Reino Unido. Los recortes de gastos, los cambios en el Servicio Nacional de Salud (NHS), y hasta la ofensiva gubernamental sobre la BBC de este mes: las señales son muchas y marcan que los próximos años, tal vez durante más de una década, serán de cambios gigantescos. Apenas comprendemos ahora cuánto puede cambiar el Reino Unido y en qué dirección.

Tomemos como ejemplo la austeridad: la palabra que definirá al actual gobierno. Hasta el más perspicaz de los críticos comete dos errores básicos: el primero, asumir que todo se resume en recortar gastos y aumentar impuestos; el segundo, creer que eso sirve para reducir la cantidad de dinero que el país pide prestado. Caer en estos lugares comunes reduce el concepto de austeridad a un proyecto técnico sobre el que se podrá dar marcha atrás sencillamente. Si fuera tan fácil, lo único que tendríamos que hacer sería abrir el grifo para que fluya el gasto nuevamente y se lleve todo rastro de la economía Osborne.

Seguir leyendo »

Esconden su dinero en paraísos fiscales y luego lo usan para corromper nuestra democracia

En las últimas 72 horas nuestros políticos han experimentado un estado de pánico que no tiene precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro británico ha visto cómo salían a la luz sus secretos económicos mejor guardados. Ahora, muchos desconocidos conocen la suma que heredó de su padre y de su madre y los beneficios que le ha reportado tener su dinero en el extranjero. David Cameron ha decidido dar un paso sin precedentes y dar explicaciones sobre los impuestos que ha pagado en los últimos seis años. Los líderes de los demás partidos no han tardado en proporcionar información parecida. En el Reino Unido, donde se habla con más facilidad de un adulterio que de los asuntos tributarios, esta reacción nos deja boquiabiertos. 

Sin embargo, el tema no queda zanjado. Aunque algunos comentaristas han preferido no entrar en detalles, lo cierto es que David Cameron no ha mostrado sus declaraciones de impuestos sino un informe de sus contables. Y escoger este atajo no lo sacará del atolladero. Si Jeremy Corbyn, otros destacados políticos y los medios de comunicación lo siguen atacando tan intensamente como en los últimos días, no tardaremos en conocer nuevos detalles. Downing Street no podrá encerrarse bajo llave y no indicar cuántos miembros del Gabinete tienen bienes en el extranjero: serán los propios ministros los que terminen rompiendo filas. De hecho, algunos ya lo han hecho. 

Seguir leyendo »