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CIVIO / Ángela Bernardo

Periodista científica.

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Los hospitales públicos pagan 307.200 euros por cada tratamiento personalizado contra la leucemia infantil

Los hospitales públicos pagan exactamente 307.2000 euros (sin IVA) por cada tratamiento de Kymriah, una novedosa terapia –englobada dentro del tipo de las CAR-T–, desarrollada por Novartis, contra dos tipos de cáncer de la sangre. Aunque el Ministerio de Sanidad había publicado la cifra de 320.000 euros un dato confirmado en una resolución del Consejo de Transparencia-, lo cierto es que esa cantidad corresponde al precio máximo que fija para cada tratamiento individual, pero no es el coste real que asumen las administraciones. El precio efectivo, los 307.200 euros, es más bajo y sale hoy a la luz por primera vez dada la opacidad que continúa caracterizando las relaciones entre el Gobierno y la industria farmacéutica.

El tratamiento consiste en la extracción de un tipo de células defensivas del paciente (linfocitos T), que luego son modificadas genéticamente en el laboratorio y reintroducidas en el afectado. Mediante su manipulación, se añade una especie de llave (llamada CAR) en el exterior de los linfocitos T para que reconozcan unas cerraduras que existen en la superficie de las células malignas del paciente y así puedan atacarlas de forma dirigida. En la actualidad existen dos CAR-T aprobadas en la Unión Europea (Kymriah y Yescarta). Novartis es la farmacéutica que comercializa Kymriah, cuyo principio activo es el tisagenlecleucel. Esta terapia CAR-T está autorizada para el tratamiento de niños y jóvenes con leucemia y de pacientes adultos diagnosticados con un tipo de linfoma, siempre que hayan recibido otros tratamientos previos y, posteriormente, hayan sufrido una recaída en la enfermedad.

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La falta de genitales vuelve a ser causa de exclusión para acceder al Ejército

Si una persona carece de genitales desde su nacimiento no puede acceder a la Guardia Civil ni al Ejército. Tampoco si tiene en ellos, o en sus gónadas -testículos u ovarios-, malformaciones y anomalías de origen congénito. Así lo estipula una orden publicada en el BOE el 12 de enero de 2019, que actualiza el catálogo de exclusiones médicas para los aspirantes a los centros docentes militares de formación. Su publicación supone un paso atrás en la normativa sobre las enfermedades que impiden el acceso a ciertos empleos públicos.

Los conceptos mencionados en la orden, agenesias, disgenesias e hipogenesias, aluden a “grados distintos de malformación” en los genitales y en las gónadas, según explica a Civio Laura Audí Parera, especialista en Bioquímica clínica. El primer término significa que “no se han formado” por un problema de origen congénito, mientras que el segundo se refiere a estructuras anómalas que no han llegado a desarrollarse de forma normal. La hipogenesia se relacionaría con una malformación que hace que las gónadas y los genitales sean más pequeños de lo habitual. Su empleo en la normativa es “ridículo”, según Audí, ya que, para empezar, el tercer concepto “no se utiliza” en medicina.

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