eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

David Estal

Arquitecto, cofundador del estudio multidisciplinar l'Ambaixada y de Desayuno con Viandantes. Su trabajo en la ciudad está motivado por el espacio público, la movilidad, la rehabilitación y la participación ciudadana. www.useismore.com

 

 

 

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 4

De l’expropiació a l’apropiació

Hi viu gent més enllà de la perifèria de la ciutat. Allà on s’acaba l’horta i comença la marjal, es conforma un gran espai anomenat àrea metropolitana del qual, de tant en tant, es sent parlar. Entre municipis conurbats, polígons, ‘pistes’ i terra de ningú, hi ha uns poblats molt valencians anomenats pedanies. I en concret, al sud del sud, a prop de l'Albufera es troba Castellar-L'Oliveral. Doncs ací, on es patiren els efectes col·laterals de les decisions urbanístiques, comença aquest nou relat.

El fet cert és que ja fa dos anys que el seus habitants apostaren per iniciar un projecte novell, obert i sense etapa final: un Pla d’Anticipació. Bàsicament, això vol dir: tindre la gosadia d’anar fent sense parar de fer i no esperar a que els polítics (i tècnics) ens ho facen. El paper d’aquests hauria de ser el d’acompanyament. En aquest context físic, un pas més és l’impuls d’una Trobada sobre la València Sud, els dies 12 i 13 de maig, amb la ferma convicció que des d’un barri es pot comboiar a altres barris i pobles de la contornada per a parlar del seu territori en comú.

Seguir leyendo »

Descentralizar la movilidad

En 1981 se realizó la primera peatonalización de una calle de Valencia. No fue en el centro de la ciudad, sino en Natzaret: la calle Alta del Mar. Una reivindicación vecinal cumplida que mejoraba el entorno del y de la iglesia. Hoy en día, esta plaza se ha convertido en una verdadera centralidad del barrio. Ésta y otras fueron consideradas como tal en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), aprobado en 2013, a falta de ponerse en práctica. A pesar de haber sido redactado en una etapa anterior donde se primaba las políticas de ordenación del tráfico motorizado frente al protagonismo del viandante, el PMUS recoge que la movilidad se debe descentralizar como ya se planteara en el Plan Verde (Aytmo, 1994), la Via Verda (PSPV, 2007), la Infraestructura Verde Urbana (CEU, 2012) u otras propuestas que desbordan el modelo del río por la ciudad, con itinerarios peatonales activos que unen las plazas de estos barrios en los desplazamientos cotidianos.

A pesar de este caso inicial y siendo que el espacio público es un continuo en toda la ciudad, habitualmente se tiende a vincular la movilidad sostenible con la recuperación de los centros históricos. Sin embargo, muchas de las plazas con mayor vitalidad de Valencia se encuentran en barrios como Patraix, Campanar, Benimaclet, etc. Esto no quiere decir que no haya que hacer el anillo ciclista, ni humanizar las plazas del Mercado, de la Reina, o del Ayuntamiento, ni limitar el tráfico de paso a residentes y autorizados, ni hacer de intramuros zona 30. Al contrario, debería estar hecho y hay que hacerlo con la complicidad (todos juntos) de los principales agentes implicados (a favor y en contra): Asociación de Comerciantes, Asociación de Vendedores del Mercado Central, Asociaciones de Vecinos/as, taxistas, etc. Incluso se debe implicar a diferentes concejalías, instituciones y medios de comunicación. Pero esto no merece enredarse en un debate tan visible, merece acción con mediación invisible. Si en los 80-90 el reto fue la recuperación de los centros históricos y así lo hicieron cientos ciudades de diferentes tamaños, cercanas y lejanas: Gandia, Oviedo, Montpellier, etc., actualmente, para no quedarnos de nuevo atrás hay que iniciar políticas de regeneración urbana en los barrios.

Seguir leyendo »

València, de moment

Un número creixent d’equips, empreses i col·lectius de l’urbanisme en el sentit més ampli afrontem la nostra dedicació professional a peu de carrer i de manera transdisciplinària. Malgrat això, no disposem pràcticament d’espais formals d’intercanvi.

Per això, des de La Ciutat Construïda vam plantejar una jornada de treball a Las Naves, Espai d’Innovació i Creació per mirar-nos a la cara i analitzar de manera crítica la nostra tasca professional en l’entorn que treballem, habitem i transformem: la ciutat de València.

Seguir leyendo »

Sant Josep, Pont de Sant Josep

Sin duda, el periodo fallero es una ocasión insuperable para usar y abusar del espacio público de la ciudad. Del mismo modo que los monumentos falleros se apropian del centro de los cruces de las calles, habitualmente relegados a simples viales de tránsito rodado, los viandantes conquistan las calzadas de calles, plazas, avenidas, incluso puentes. Es este el caso del histórico Pont de Sant Josep, el cual se trata de una estratégica conexión por encima del jardín del Turia entre el barrio del Carme (falla de Na Jordana) y la zona septentrional de la ciudad (falla Doctor Olóriz).

Aún siendo un memorable puente del siglo XVI, su superficie está urbanizada banalmente conforme una calle limitada de los años 60, con sus aceras mínimas (menos de 1,5 m), sus bordillos de piedra de rodeno y sus dos carriles de circulación siguiendo el sentido del centro a la periferia, semáforo de remate incluido. A pesar de que recientemente se acometieron sendas peatonalizaciones o mejoras en la movilidad sostenible de los puentes de Serranos, de la Trinidad y del Real (carril bici); el Pont de Sant Josep sigue como ayer o antes de ayer. Sin embargo, en Fallas, los límites de la pésima urbanización se difuminan y el tráfico se acompasa a la invasión de personas que necesariamente ponen pie en tierra hostil, fortalecidas por el empoderamiento fallero.

Seguir leyendo »

Urbanismo de anticipación (desde los barrios)

En general, se habla o se escucha poco sobre algunos vecindarios de Valencia. Sin embargo, recientemente he podido conocer más de cerca las experiencias Orriols Con-vive y Tres Forques Centro Cultural. La primera en el marco de las Jornadas de Ética y Municipalismo organizadas por Guanyem y la segunda a raíz de otras jornadas de revitalización urbana coordinadas por la red ciudadana Fent Ciutat. Ambas iniciativas periféricas, inspiradoras y creadoras de espacios de intercambio vecinal me han recordado al barrio donde crecí, Sant Marcel·lí, al sur del sur, donde parece que se acaba la ciudad, el cual guarda una intimidad que me gusta poner como ejemplo de participación ciudadana.

En 1998 (primera legislatura del PP a la vez en el gobierno municipal, autonómico y estatal), mientras yo comenzaba mi carrera de arquitectura, se estaba firmando en Sant Marcel·lí un manifiesto de entidades ‘Por un barrio digno y habitable’, impulsado por la Asociación de Vecinos/as y respaldado por 24 entidades adheridas de variopinto cariz: colegios, peñas de fútbol, fallas, parroquia, club ciclista, comerciantes, unión musical, club deportivo, jubilados, etc. Todo un abanico diverso de colectivos organizados que, ante las planeadas “futuras actuaciones urbanísticas”, en ese momento, el Bulevar Sur, la prolongación de la avenida Gaspar Aguilar, el paso del AVE y la ampliación del Cementerio General, se anticiparon uniéndose bajo un mismo objetivo, el barrio.

Seguir leyendo »

Solares son amores, y también buenas razones

Según un estudio presentado por la arquitecta Inés G.Clariana en el reciente festival Intramurs, bajo el título Cajas Blancas, un 5.46% del espacio del barrio del Carmen corresponde a solares vacíos. El resto, un 20,87% es infraestructura y un 73,67% es edificación. Las distintas unidades de ejecución no realizadas por los planes de reforma han configurado a lo largo de estos 25 años de Plan General, un paisaje salpicado de huecos urbanos en barbecho donde la naturaleza ha reconquistado el espacio perdido mediante árboles de hoja caduca denominados ailanthus altissima (árbol del cielo). Paradojas de las conquistas, se trata de una especie alóctona de origen chino, o invasora según el Catálogo Español de Especies Invasoras aprobado por RD 1628/2011. Estos árboles tienen un crecimiento muy rápido, apenas necesitan manto vegetal y aguantan perfectamente la contaminación. Así que ideales para los solares (más de 400) del centro histórico de Valencia. Pero casi no los conocemos porque aguardan detrás de tapias de más de dos metros. Si no los cuidamos, tampoco los apreciamos, pero ellos siguen creciendo.

De un tiempo a esta parte, algunos de estos solares históricos, sobre todo los localizados en el Carmen y Velluters, se están reivindicando como verdaderos espacios habitados impulsados por colectivos vecinales o clases creativas mediante convenios de cesión con sus propietarios, privados o municipales. Muestras vivas de ello son el solar Corona, el Bosque Urbano o el solar de les Botges, que están activándose desde Comboi a la Fresca (Arquitecturas Colectivas, julio 2011), Amics del Carme y Ciutat Vella Batega, respectivamente. Sin embargo, otros tanto con nombre propio aguardan su momento. Por ejemplo, el solar del incendiado Teatro Princesa (3.600 m2), el solar de la trasera del IVAM (2.800 m2) o los solares de la Muralla Árabe (1.900 m2).

Seguir leyendo »

Promesas urbanas

Al fin llovió abundantemente esta semana y aprendí que al olor de la lluvia en los sitios secos se le dice ‘petricor’. Mientras que los diarios nos inundan con lios de referéndums, dimisiones y fallecimientos nobles, nuestra ciudad ha iniciado este curso con un ansia inaudita. Varios temas pendientes o estancados se han acelerado en estas semanas como si quisiéramos llegar hoy al esperado 2015. Mientras la alcaldesa saca su coche del garaje municipal para dejar espacio a las 25.000 alegaciones que vienen desde el mar, Valencia guanya energía en septiembre.

Mientras el verano se terminaba con la noticia del considerable descenso de cruceristas, el IVAM pretende cambiar de rumbo con un nuevo equipo director, cuyas intención principal, además de sanear la deuda del pasado, consiste en abrirse más allá de sus blancas paredes al sol del mediterráneo. El barrio del Carmen le está esperando desde hace años, desde que el museo lo abandonara con la descontextualizada ampliación que consiguió degradar su entorno. Un solar de casi 3.000 m2 y una gran medianera le aguardan a su espalda: un gran espacio de oportunidad donde las propuestas vecinales presentadas al anterior equipo fueron constantemente despreciadas.

Seguir leyendo »

¿A quién le interesa esto?

En un muro chico de una plaza del Carmen alguien escribió para el atento paseante: “Imaginar no es suficiente”. Completamente de acuerdo, el cambio se inicia con nuestra actitud. Precisamente, el cuarto principio enunciado por la League Of Pragmatic Optimists (LOPO) hace referencia a que somos lo que hacemos no lo que pensamos hacer. Con este objetivo, el pasado viernes un diverso grupo de ciudadanos nos contagiamos de optimismo urbano en el ámbito profesional gracias a València Vibrant. ¿Y ahora qué?

Ahora hay toda una ciudad por explorar y por rehacer. Considerando la palabra ‘vibrant’ como verbo en lugar de adjetivo, el futuro es el presente continuo que escribimos con nuestros pensamientos y nuestras acciones. Cada vez más existe una voluntad de compartir ideas en vez de protegerlas en parcelas estancas. Así lo comprobamos en la Rambleta, ese continente con contenido que impulsaron los vecinos de Sant Marcel·lí, convertido también en ‘la embajada de Russafa’, donde se habló y mucho (9 horas), de la necesidad de estrategia, modelo y relato de ciudad.

Seguir leyendo »

¡Sácame de aquí!

Los arquitectos tenemos la extraña costumbre de mirar hacia arriba cuando caminamos por la ciudad. Este gesto, en apariencia despistado, nos protege de los excrementos de las palomas a la vez que nos permite observar ciertos detalles. Es en una de esas miradas atentas cuando encuentro algo inquietante… ¡una bici en un balcón!. La pobrecita está encajada de tal manera que una rueda que le sobresale por la barandilla parece suplicarme desesperadamente: “sácame de aquí”.

Para mi decepción, el misterioso caso de la bici desprotegida (que no abandonada), no es un hecho excepcional. Día tras día, calle tras calle, podemos encontrar ejemplos de bicis ‘aparcadas’ en los balcones compartiendo espacio con tendederos, aires acondicionados, macetas (en el mejor de los casos) y bombonas de butano tostándose al sol. No importa el barrio, ni el piso, ni menos aún, el tipo de bici. Es algo bastante habitual en el paisaje de nuestra ciudad y seguro que os habréis dado cuenta. Pero, ¿debemos ser indiferentes a ello?

Seguir leyendo »

El Carme y Velluters, a pesar de...

En este momento presente, a través del aparador del estudio, veo la calle Baja pasar y pienso que es un privilegio el poder trabajar a pie de calle en un barrio histórico. Sin embargo, a diferencia de los modelos similares que admiro por su, a priori, calidad urbanística, el nuestro está lleno de pegas, como consecuencia de una incompleta gestión a la deriva. Apunto cuatro ejemplos.

Primero, existe un conflicto sin resolver entre vecinos y hosteleros derivado del ocio nocturno irrespetuoso y descontrolado que en su momento expulsó a habitantes que deseaban descansar y que concluyó con medidas sin consenso tipo ZAS. Ciutat Vella y sorda.

Seguir leyendo »