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David Montero

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 5

No se me ocurre mejor compañía para esta obra

Viernes, 5 de abril de 2019

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Julio Fraga: uno de los nuestros

El oficio de dirigir es paradójico. Implica la máxima exposición y el máximo ocultamiento. Cuando se levanta el telón, el director (o la directora) está en el patio de butacas pero es como si estuviera desnudo en medio del escenario, expuesto a los vaivenes de ese público que mira aquello que has orquestado, coordinado y conducido. En esa desnudez, la directora (o director) es como una hojita sensible a la mínima brisa: una tos, no le está gustando; una risa, sabía que iban a reír aquí; una pausa demasiado larga de la actriz, se nos van. Nada es tan importante y todo es muy importante.

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Hay un sitio, madre, que se llama placer (y otro que se llama guerra)

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Viernes, 29 de marzo.

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Leonor Leal, Bárbara Sánchez: atravesar el desierto vivir para cantarlo

Miércoles, 20 de marzo

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La cantaora Rocío Marquez tributa al mercadillo del Jueves: "No me quiero llevar toda la vida en guerra"

Rocío Márquez acaba de sacar al mercado 'Visto en el Jueves', su nuevo disco. Además, la cantaora dará el 28 de marzo un concierto en el Teatro Maestranza de Sevilla. Hemos quedado para hablar de su disco, del concierto y lo que nos apetezca. ¿Dónde? En la calle Feria y un jueves, claro. El resto de la semana, esta calle es otra calle céntrica más: turistas en busca de lugares únicos para fotografiarlos furiosamente mientras soportan un dolor de rodillas, daño colateral del vuelo low cost, se cruzan con indígenas que miran el móvil mientras intentan sacar dinero del cajero y comprueban que el saldo es insuficiente. O sea, el perfecto resumen de la vida contemporánea: la maldición de la multitarea, el coleccionismo de supuestas experiencias, la precariedad y la inercia.

Pero los jueves todo cambia. El mercadillo conocido por ese nombre, el Jueves, es una anomalía, un anacronismo, un paraíso de peatones y escaparates horizontales en un mercadeo que no conoce las franquicias, la uniformidad ni las prisas. Vagabundeamos entre los puestos, igual que lo hizo ella para encontrar el repertorio de este disco. Esta hilazón aparentemente azarosa esconde una apuesta política. En estos tiempos agrios y difíciles (¿y cuáles no lo fueron?) se hace imprescindible recordar que la vida está en otra parte, lejos de la obligación y la prisa; cerca del placer y la lentitud. Esto puede sonar ligero (y lo es), pero no superficial: no hay nada más profundo y revolucionario que el placer. Y eso es lo que nos regala la cantaora en su último disco.  

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Hago propaganda de que no hay que hacer propaganda

21.15 h. Voy caminando con B que me dice que está un poquito removida. Acabamos de salir de ver “Rebota rebota y en tu cara explota” de Agnés Mateus y Quim Torrida.  La pieza es un viaje que empieza como un stand up comedy feminista y punki, pero va derivando a lo performativo y profundizando en el asunto que trata: la denuncia de la violencia machista.

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Feminismo no es un grupo de Whatsapp y otras canciones de amor

8 de marzo 2019

M1: Rosa

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La última vez que vi Jerez

Miércoles, 27 de febrero

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El alfabeto Távora

La verdadera estatura de un creador se mide en la influencia que ejerce incluso en aquellos que no conocen su obra directamente. Su legado se ha incorporado al torrente sanguíneo que es cualquier lenguaje artístico.

Una de las grandes cuestiones de la escena del último tercio del siglo XX era encontrar qué y cómo contar, tras la tábula rasa que supuso Samuel Beckett y su propuesta de despojar a la escritura dramática de casi todo. Posicionarse ante Beckett fue durante años necesario e inevitable. El Nobel irlandés era un centro al que mirar aunque fuera para oponerse a él.

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El relámpago y la herida

 

Las dependientas fue un relámpago en las artes escénicas sevillanas. Consiguieron lo que todo el mundo quiere: llenar teatros y ser reconocidos por la crítica y la profesión. La pieza bebía de diversas fuentes, desde la danza a la autoficción pasando por la performance; era enérgica, estaba compuesta con un hábil sentido del ritmo y miraba a un asunto con el que hoy día es casi imposible no estar de acuerdo (opresión heteropatriarcal capitalista). Es decir, era buen teatro (o danza-teatro o arte viva, como cada cual quiera bautizar a la criatura).

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