eldiario.es

9

Sandra Ezquerra

Profesora de Sociología en la Universidad de Vic y activista social en Barcelona.

8M: Ni pedimos ni esperamos

"Lo comprendo. Hay que defender sus derechos. Lo haría también, lo hace también, la Santísima Virgen María". Son las palabras del arzobispo de Madrid de hace tan sólo una semana. Ahora que la Iglesia Católica apoya la huelga convocada por el movimiento feminista para el próximo 8 de marzo, ahora que el PSOE ha anunciado públicamente que pararán ese día, y ahora que hasta Cifuentes o Arrimadas se han llamado a sí mismas feministas, podemos asegurar que la huelga ya es un éxito. Al menos desde el punto de vista simbólico, estamos ganando la batalla cultural y estamos haciendo que las demandas que hasta hace poco parecían condenadas a la estigmatización y la marginalidad estén pasando a ser de sentido común. En la actualidad el feminismo es seguramente el único movimiento social con fuerza e influencia suficientes para tener un impacto en el debate público y transformarlo: los “yo también”, “yo te creo, hermana” o “yo soy manada”se han erigido en tiempos recientes en mensajes contundentes contra el machismo social e institucional que denuncian el status quo y, a su vez, generan procesos de solidaridad y empatía con efectos multiplicadores.

Estos avances culturales y simbólicos son importantes y tienen la capacidad de calar en cambios reales de transformación de la sociedad. Sin embargo, nuestra lucha no es -únicamente- por lo simbólico. Necesitamos ir más allá. No deja de ser paradójico que algunos de estos relatos, provengan de ciertas organizaciones e instituciones, que llevan tiempo negándose a llevar a cabo políticas feministas. A todas ellas, que se han visto arrastrados los últimos meses, o semanas, o días, por la ola feminista e intentan surfearla y utilizarla para sus propios fines, les decimos: voten a favor de políticas que nos permitan avanzar hacia un modelo de cuidados radicalmente distinto, porque el que tenemos que está obsoleto, es ineficiente, insostenible y sobre todo injusto; pongan presupuesto para acabar con las violencias machistas, para que así las mujeres tengamos alternativa habitacional y podamos ser independientes cuando nuestras parejas se convierten en maltratadores; echen para atrás la reforma laboral del 2012 que precariza el empleo y genera cientos de miles de contratos a tiempo parcial, de horas, con salarios de miseria y que nos tocan sobre todo a las mujeres; dejen de degradar la educación pública para apostar por la concertada, en la que segregan a niños y niñas y reproducen el modelo heteropatriarcal de sociedad. En definitiva, dejen de llamarse feministas y pónganse de una vez a hacer políticas feministas.

Seguir leyendo »

La política feminista era això

Molt s’ha parlat en els darrers mesos sobre la feminització de la política, sovint reduint el debat a una qüestió de quotes, a la paritat com a objectiu finalista o a una reivindicació d’una manera de fer que les dones suposadament tenim pel simple fet de ser dones. Tanmateix, no s’ha parlat tant de la importància de col·locar el feminisme en el centre del tauler polític, pel que fa tant a les maneres de fer política com a les polítiques a fer o, dit d’una altra manera, de com construir una política veritablement feminista.

Durant dècades, i de manera particularment fructífera en els darrers deu anys, l’Economia Feminista ha vingut realitzant, primer en l’àmbit de l’acadèmia i després en el sí dels moviments socials, una triple esmena a la mirada de la ciència i la política econòmica convencionals. En primer lloc, ha qüestionat la pertinença de centrar l’anàlisi econòmica en l’àmbit mercantil o considerat productiu; en segon lloc, ha reivindicat la importància de l’àmbit del treball no remunerat realitzat a les llars i les comunitats principalment per dones, no només per al funcionament del sistema econòmic sinó també per a la provisió de benestar i per al sosteniment de la vida; en tercer lloc, enfront dels models econòmics imperants que assumeixen l’individu autosuficient i autònom com el subjecte tipus de la vida socioeconòmica contemporània, defensa la vulnerabilitat i la (inter)dependència com aspectes fonamentals de l’experiència humana i no com desviacions d’una norma on les persones estan sempre, com per art de màgia, vestides, alimentades, saludables, disposades a ser productives, educades i cuidades. El que habitualment s’anomena situacions de dependència no són estats excepcionals en la trajectòria vital de les persones, sinó que caracteritzen nombrosos moments de les nostres existències i de la nostra vida quotidiana en comú.

Seguir leyendo »

La política feminista era esto

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la feminización de la política, a menudo reduciendo el debate a una cuestión de cuotas, a la paridad como objetivo finalista o a una reivindicación de una manera de hacer que las mujeres supuestamente tenemos por el mero hecho de ser mujeres. Sin embargo, no se ha hablado tanto de la importancia de colocar el feminismo en el centro del tablero político en lo que se refiere tanto a las formas de hacer política como las políticas a hacer o, dicho de otro modo, de cómo construir una política verdaderamente feminista.

Durante décadas, y de manera particularmente fructífera en los últimos diez años, la Economía Feminista ha venido realizando, primero en el ámbito de la academia y luego en el seno de los movimientos sociales, una triple enmienda a la mirada de la ciencia y la política económica convencionales. En primer lugar, ha cuestionado la pertinencia de centrar el análisis económico en el ámbito mercantil o considerado productivo; en segundo lugar, ha reivindicado la importancia del ámbito del trabajo no remunerado realizado en los hogares y las comunidades principalmente por mujeres, no sólo para el funcionamiento del sistema económico sino también para la provisión de bienestar y para el sostenimiento de la vida ; en tercer lugar, frente a los modelos económicos imperantes que parten de un individuo autosuficiente y autónomo como el sujeto tipo de la vida socioeconómica contemporánea, defiende la vulnerabilidad y la (inter)dependencia como aspectos fundamentales de la experiencia humana y no como desviaciones de una norma donde las personas están siempre, como por arte de magia, vestidas, alimentadas, saludables, dispuestas a ser productivas, educadas y cuidadas. Lo que habitualmente se denomina situaciones de dependencia no son estados excepcionales en la trayectoria vital de las personas, sino que caracterizan numerosos momentos de nuestras existencias y de nuestra vida cotidiana en común.

Seguir leyendo »

La justicia de género no es cosa de mujeres

Ahora que ya queda atrás el 8 de marzo no podemos perder de vista el objetivo de que, lejos de concentrarse en un par de días al año, la necesidad de acabar con el machismo esté en el centro del debate político y social cada día. Si bien la existencia de jornadas reivindicativas como el 25 de noviembre o el 8 de marzo resulta fundamental para visibilizar tanto la pervivencia de la injusticia de género como el creciente rechazo social hacia ella, no dar tregua al machismo significa vigilarlo, denunciarlo y trabajar para erradicarlo en cada momento y en cada rincón de nuestras vidas.

En este sentido, aunque no recibió mucha atención mediática, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó el pasado mes de diciembre una medida de transversalidad de género con el objetivo de dotarse de un marco para implementar de manera efectiva la perspectiva de género en su dinámica de trabajo. La medida, impulsada por la Concejalía de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI, pone especial énfasis en la creación de una estructura organizativa de transversalidad de género que impulse la colaboración entre áreas, distritos y entidades y que introduzca la perspectiva de género de manera descentralizada en el conjunto del gobierno municipal.

Seguir leyendo »

La justícia de gènere no és cosa de dones

Ara que deixem enrere el 8 de març no podem perdre de vista l’objectiu que, lluny de concentrar-se en un parell de diades anuals, la necessitat d’acabar amb el masclisme estigui en el centre del debat polític i social cada dia. Si bé l’existència de jornades reivindicatives com el 25 de novembre o el 8 de març resulta fonamental per visibilitzar tant la pervivència de la injustícia de gènere com el creixent rebuig social vers ella, no donar treva al masclisme significa vigilar-lo, denunciar-lo i treballar per eradicar-lo en cada moment i en cada racó de les nostres vides.

En aquest sentit, tot i que no va rebre gaire atenció mediàtica, l’Ajuntament de Barcelona va aprovar el passat mes de desembre una mesura de transversalitat de gènere amb l’objectiu de dotar-se d’un marc per implementar de manera efectiva la perspectiva de gènere en la seva dinàmica de treball. La mesura, impulsada per la Regidoria de Cicle de Vida, Feminismes i LGTBI, posa especial èmfasi en la creació d’una estructura organitzativa de transversalitat de gènere que impulsi la col·laboració entre àrees, districtes i entitats i que introdueixi la perspectiva de gènere de manera descentralitzada en el conjunt del govern municipal.

Seguir leyendo »

27S: ganadores y perdedores

Si bien con la celebración de las elecciones al Parlament de Catalunya acaban finalmente las interpretaciones de encuestas y sondeos, las lecturas que ahora empiezan de los resultados finales no estarán menos exentas de creatividad y auto-indulgencia. Artur Mas, y a su lado Raül Romeva, anuncia eufórico el triunfo del proceso independentista que él se empeña en liderar, y desde el unionismo más recalcitrante piden dimisiones del candidato de incógnito de Junts pel Sí y la reedición de la contienda electoral. Curiosamente, aquellos que defendían que estas elecciones eran un plebiscito reivindican haberlo ganado sin haber obtenido más de la mitad de los votos, y fuerzas como el Partido Popular y Ciutadans, que juntos no suman más del 26% de los votos, celebran haber salvado la unidad de España.

Sin embargo, ni el supuesto plebiscito sobre la independencia de Catalunya ha resultado de manera indudable en un Sí hacia la Declaración Unilateral de Independencia ni ha triunfado el No. Si tenemos que hablar de ganadores y perdedores en esta contienda electoral, por elegir los tres más importantes, entre los primeros se encuentra el derecho a decidir, entre los segundos, la defensa de los derechos sociales de la mayoría de la ciudadanía de Catalunya y la regeneración de la política institucional desde una perspectiva transformadora.

Seguir leyendo »

27S: guanyadors i perdedors

Si bé amb la celebració de les eleccions al Parlament de Catalunya acaben finalment les interpretacions d’enquestes i sondejos, les lectures que ara comencen dels resultats finals no estaran menys exemptes de creativitat i auto-indulgència. Artur Mas, i al seu costat Raül Romeva, anuncia eufòric el triomf del procés independentista que ell s’entesta en liderar, i des de l’unionisme més recalcitrant demanen dimissions del candidat d’incògnit de Junts pel Sí i la reedició de la contesa electoral. Curiosament, aquells que defensaven que aquestes eleccions eren un plebiscit reivindiquen haver-lo guanyat sense haver-hi obtingut més de la meitat dels vots, i forces com el Partit Popular i Ciutadans, que junts no sumen més del 26% dels vots, celebren haver salvat la unitat d’Espanya.

Tanmateix, ni el suposat plebiscit sobre la independència de Catalunya ha resultat de manera indubtable en un Sí cap a la Declaració Unilateral d’Independència ni ha triomfat el No. Si hem de parlar de guanyadors i perdedors en aquesta contesa electoral, per triar-ne els tres més importants, entre els primers es troba el dret a decidir, entre els segons, la defensa dels drets socials de la majoria de la ciutadania de Catalunya i la regeneració de la política institucional des d’una perspectiva transformadora.

Seguir leyendo »

Sense por i sense vergonya. Lliures de violència



Comença un nou curs i constatem que hi ha realitats que continuen: la violència masclista no desapareix, com tampoc no ho fan les causes que la provoquen ni les formes en què es manifesta. Els feminicidis no són un efecte meteorològic que apareix a l'estiu i marxa amb la tornada al "cole". No són fets puntuals de certesa caduca. Són la cúspide de l'iceberg de tota una sèrie de pràctiques que conformen la violència masclista diària en què vivim, que adopta formes múltiples i polièdriques. Sibil·lina i implacable, aquesta violència de vegades es fa visible i, moltes d'altres, s'oculta sota el vel d'allò que la societat ens diu que és normal o natural.  Violència és exigir a una dona un mínim de 48 d'hores d'hospitalització per ser considerada "víctima de violència de gènere"; violència és la regulació i les taxes judicials de les denúncies; violència és que les dones no ens sentim segures caminant pel nostre barri, que fem una anàlisi visual llampec a l'hora de decidir per quins carrers passar o no, que portem les claus del cotxe a la mà- obertes com si fossin pinxos- molt abans d'entrar-hi. Violència és que ens escridassi aquell que diu estimar-nos, com també ho és sentir que els crits són culpa nostra. Violència és la bufetada, però també l'espera tremolosa i muda de la seva arribada en qualsevol moment. Ho són les amenaces de qui tenim davant però també el silenci, maleït silenci, de tots els que ens envolten, que miren en una altra direcció.  Segons l'Institut Nacional d'Estadística i l'Informe Sombra emès el 2014 per la CEDAW (Convenció per a l'Eliminació de totes les formes de Discriminació Contra les Dones de Nacions Unides), entre l'any 2008 i el 2013 la despesa pública en matèria d'igualtat a Catalunya es va veure retallada en més d'un 20%. Les polítiques i programes contra la desigualtat i la violència de gènere es van trobar a partir de l'any 2010 entre les primeres víctimes de les retallades socials tant del govern català de Convergència i Unió com dels governs estatals del PSOE i el Partit Popular. La velocitat amb què aquestes administracions van aplicar les tisores sobre programes i estructures en favor de la igualtat de gènere va mostrar que aquesta mai no s'havia trobat entre les seves prioritats. Les polítiques d'igualtat, d'altra banda, no són les úniques que han patit una evolució preocupant. Pel que fa a les respostes a la violència masclista, el Consell General del Poder Judicial apunta que, durant el mateix període, les ordres de protecció concedides a Catalunya a dones denunciants van disminuir en 25 punts percentuals i les ordres de protecció denegades es van incrementar en quasi 30. La davallada de recursos públics i de voluntat política per lluitar contra la discriminació i la violència que patim les dones, a més, semblen haver tingut un impacte en la nostra confiança en les administracions públiques per proporcionar respostes i solucions. Tot i que el nombre de víctimes mortals de violència masclista no s'ha vist reduït en els darrers anys, les dones hem passat a denunciar menys des de l'esclat de la crisi: mentre que 20.365 dones van interposar una denúncia per violència masclista l'any 2008 a Catalunya, el nombre total havia baixat a 17.149 el 2013, és a dir, un descens de 3216 denúncies -quasi del 16%. La causa d’aquest descens no rau en una millora en les nostres condicions de vida. La mateixa plataforma CEDAW expressava fa només un parell de mesos una gran preocupació pels greus retrocessos en matèria d'igualtat de gènere i de drets humans de les dones produïts a l'Estat espanyol en els darrers sis anys.  Revertir aquesta tràgica deriva i situar la lluita contra el masclisme i les múltiples violències que genera en el centre de les prioritats polítiques en aquest nou cicle polític que s'obre, serà sens dubte una aposta imprescindible. En aquest sentit, el govern municipal de Barcelona en Comú està llançant importants primeres passes com un notable increment del pressupost o l'articulació d'una xarxa municipalista a escala estatal que lluiti contra la violència masclista en clara sinèrgia amb els espais i entitats de dones, anant més enllà, d'aquesta manera, d'un abordatge merament assistencialista i victimitzador.    Hi ha moltíssima feina a fer per acabar amb la xacra social de la violència masclista, i la generació de complicitats i l'augment de recursos constitueixen premisses imprescindibles. El canvi passa, sí, per alteracions quantitatives però també, i sobretot, per d'altres de qualitatives. No fa gaire que la darrera enquesta sobre violència de gènere realitzada pel Ministeri de Sanitat, Serveis Socials i Igualtat apuntava que dos dels motius més freqüentment al·legats per les dones per no trencar el silenci per la violència patida són la por i la vergonya. Por i vergonya que paralitzen a qui rep la violència en comptes de a qui l'exerceix. Por d'haver-ho merescut; vergonya pel que diran. Vergonya per haver aguantat massa; por de no haver fet prou. I així, la por, la vergonya, la culpa, aconsegueixen que seguim estant soles, sovint oblidant que aquesta violència, en qualsevol de les seves gradacions, no és normal ni natural.   Allò normal i natural hauria de ser poder gaudir d'una vida de lliure de violència: ni la solitària ni la mediàtica; ni la simbòlica ni la mortal. Fins que la normalitat no hagi canviat de bàndol les dones no gaudirem plenament de llibertat. I això no passarà fins que hàgim deixat de denunciar no perquè ens paralitzin la por o la vergonya sinó perquè ja no tinguem cap motiu per fer-ho. 

Seguir leyendo »

Sin miedo y sin vergüenza, libres de violencia

Empieza un nuevo curso y constatamos que hay realidades que continúan: la violencia machista no desaparece, como tampoco lo hacen las causas que la provocan ni las formas en que se manifiesta. Los feminicidios no son un efecto meteorológico que aparece en verano y se va con la vuelta al "cole". No son hechos puntuales de certeza caduca. Son la cúspide del iceberg de toda una serie de prácticas que conforman la violencia machista diaria en la que vivimos, que adopta formas múltiples y poliédricas. Sibilina e implacable, esta violencia a veces se hace visible y, muchas otras, se oculta bajo el velo de lo que la sociedad nos dice que es normal o natural.

Violencia es exigir a una mujer un mínimo de 48 de horas de hospitalización para ser considerada "víctima de violencia de género"; violencia es la regulación y las tasas judiciales de las denuncias; violencia es que las mujeres no nos sintamos seguras caminando por nuestro barrio, que hagamos un análisis visual relámpago a la hora de decidir por qué calles pasar o no, que llevemos las llaves del coche abiertas en la mano mucho antes de entrar. Violencia es que nos chille aquel que dice amarnos, como también lo es sentir que los gritos son culpa nuestra. Violencia es la bofetada, pero también la espera temblorosa y muda de su llegada en cualquier momento. Lo son las amenazas de quien tenemos delante pero también el silencio, maldito silencio, de todos los que nos rodean, que miran en otra dirección.

Seguir leyendo »

Barcelona i el canvi en comú: lliçons de futur

Després de gairebé una dècada de crisi i quatre anys de l’esclat del 15M, els moviments socials han caminat fermament de la denúncia a l’acció i, des d’allà, cap a la voluntat d’apropiació de les institucions públiques. Aquest ha estat el gran viatge de l’empoderament popular: la constatació que, per canviar el règim del 78, totes i tots hem d’assumir responsabilitats per fer-hi una esmena a la totalitat. Tants anys de lluita incansable contra els efectes i la gestió de la crisi ens han ensenyat que el model del "carrer per ell mateix" està esgotat i que no ens queda més remei que prendre els cels. No es tracta de substituir l'estratègia de mobilització ciutadana per la de participació institucional, sinó de reconèixer que aquestes no tenen per què estar contraposades i de combinar-les per impulsar processos de transformació efectius i de gran calat. Els balanços dels darrers anys han descobert els topalls amb què es troba la mobilització exclusivament social i d'ells se'n deriven les propostes d'enfortir-la. Front la demostrada manca de voluntat dels governs de sempre de donar-hi resposta, neix la determinació per col·locar les reivindicacions socials i democràtiques en el centre del tauler polític mitjançant l'acció institucional.

Reeditant Transicions?

Seguir leyendo »