Hay que actuar ya o nos arrasa el alud fascista
El tiempo se nos acaba y nosotros con estos pelos. Seamos serios: nadie va a parar el calendario, tic-tac, tic-tac, el 2027 ya está a la vuelta de la esquina, nadie va a parar al PP y VOX y nada va a parar a los jueces. O sea, todo mal. Y es que el tiempo es canalla. Pero prietas las filas, no hay fascista que nos amilane, que para chulos, nosotros, y para pegarse mis primos. Vamos a llegar al final de la película y al chico se le acaba el plazo para rescatar a la chica, secuestrada por unos malvados delincuentes. Así que ante esta realidad que nos circunda y nos atrapa, ya saben, aquello de la tela de araña, vamos a levantar el ánimo y pergeñar algunas acciones de comando estilo SEAL, o por aquello de la prioridad nacional, de los GEOS de toda la vida, te echo la puerta abajo y no se te ocurra discutirme. Así están las cosas, para héroes de comic.
El domingo, sin ir más lejos, La Vanguardia, un medio serio, ofrecía un sondeo de la empresa Ipsos, también una empresa de prestigio, en la que se jugaba con la clara posibilidad de que la suma de PP y Vox alcanzara los 200 diputados en las próximas elecciones, sean cuando sean. Otro sondeo de El País, ayer mismo, daba unos resultados similares. Ya, ya, dudemos –y con razón- de la exactitud de la profecía, pero ciegos estaríamos si no quisiéramos ver las señales de humo de un sondeo tras otro. Retomaremos el tema más adelante, pero bueno será que vayamos apuntando tareas en la Moleskine o en el iPad, si es que queremos que los buitres no nos saquen los ojos, imagen terrorífica, a ver si así metemos el miedo en el cuerpo a esos indecisos que aún dudan. Pobres, cómo maldecirán cuando el rapaz del orden accipitriforme se lleve de un bocado córnea, iris, pupila, cristalino, retina, nervio óptico y esclerótica. Ciegos después por haberlo sido antes.
Lo primero de lo primero, más medidas sociales. Quedan meses y el Gobierno dizque progresista tiene que demostrarlo con un decreto al día para proteger los derechos sociales de los ciudadanos. Vale, aceptamos a la semana. Ya se ha tocado con unos millones la dependencia, esa lacra que nos abochornaba. Bien. Por ahí se empieza. Y quedan muchas más cosas que hacer. La vivienda, por supuesto. Decía el vicepresidente Carlos Cuerpo aquí mismo que para resolver ese drama no hay una bala de plata. Quizá. Pero bastaría con que el respetable viera que el Gobierno se vuelca en buscar soluciones. En hacer cosas, pero también venderlas. Y Cuerpo, con esas declaraciones, demuestra no entender de qué va la vaina, que los logaritmos no tendrán secretos para él, pero en esto de la comunicación política está en primero de la ESO. Un vicepresidente del Gobierno debe aparecer y contarnos a todos que el Gobierno no sólo es consciente del problema, sino que sabe cómo solucionarlo y lo va a lograr, sí o sí, para eso estamos aquí y confíen en nosotros. ¿Verdad que suena mucho mejor que reconocer que el Gobierno no tiene ni repajolera idea de por dónde tirar para salir del atolladero? Bala de plata, bala de plata… A estudiar, señor Cuerpo, a estudiar. Y la educación, y la sanidad, pero aún hay otra propuesta que podría calentar el ambiente, y que el Ojo aprovecha una columna sí y la siguiente para venderla: un impuesto extraordinario para los más ricos. Anímese, Cuerpo, que esa sí es una bala de plata.
Los jueces. Mala solución, pero algo habrá que hacer. Por lo pronto, asumir que a algunos chorizos de nuestra familia les han pillado con las manos en la masa. ¿Acoso judicial? Vergonzoso y vomitivo, pero Ábalos, Koldo, Leire y lo que cuelga están ahí, bien presentes en nuestras vidas. Seguramente es buena táctica apoyar a los presuntos implicados y defender su inocencia, que si la presidenta de la SEPI, que si la directora de la Guardia Civil. Pero claro, para poner la mano en el aceite hirviendo, hay que estar muy seguro de la apuesta. Y de que se podrán defender de las insidias y trapacerías de ciertos jueces, que bien tenemos grabados aquella ejecución del fiscal general con una sentencia deleznable, por no hablar del juez Peinado. Y por lo que ahora vemos, ese sustituto tan precavido, de nombre Antonio Viejo, que ve posible que la esposa del presidente, se supone que con la ayuda de sus escoltas, o bien ocultándose con un burka, se pierda por las callejuelas de Ankara para después, misteriosamente, reaparecer en Londres, donde la policía de Scotland Yard, siempre brillante, podría trincarla para devolverla a Madrid, tú no te escapas, prófuga peligrosa. Ay, los jueces. ¿Se puede ser más caprichoso y jugar con la libertad de las personas de manera más indecente? Claro que para qué van a adoptar los señores magistrados una decisión simplemente lógica, si mientras tanto logran que nuestros amigos de la prensa y las televisiones energúmenas, más las habituales descargas brutales del PP y Vox, puedan disfrutar con fruición ante el despedazamiento público –y la humillación, a ella y a su esposo- de Begoña Gómez. No haberse casado con Pedro Sánchez, tipo despreciable, cuánto mejor Vito Quiles.
Lo de Zapatero requiere otra consideración del tiempo. Las irregularidades del caso ya las hemos comentado aquí y mejores expertos en la materia ya nos han explicado en este mismo diario las múltiples derivadas preocupantes de los actos del juez y de la UDEF, como esa extraña estrategia de utilizar primero las filtraciones para luego, ya hecho el daño, regañar a las partes por el agujero por el que se fue la privacidad debida de cualquier acusado. Evítelo antes, señor juez, que esa es su obligación, sobre todo si tenemos en cuenta su presunta fama de magistrado eficiente y puntilloso. Por no hablar de esa excéntrica maniobra del requerimiento a Estados Unidos sobre la legalidad de una extraña grabación, después de haberse servido de ella para elaborar todo un caso gigantesco.
Pero el tiempo pasa y vamos viviendo, viendo las horas que van muriendo, que decía Pablo Milanés. No es de recibo, de ninguna de las maneras, que Zapatero siga manteniendo un silencio de hierro ante el tsunami que se le está llevando por delante. A él y al ánimo de miles de socialistas y gentes de izquierda en general, aterrados ante la posibilidad de que sólo un diez por ciento de lo que asegura la policía y el juez sea cierto. Decía Leonardo Padura, hablando sobre el futuro de Cuba “que muchas son las preguntas y casi siempre alarmantes”. Ninguna estrategia judicial, ninguna, puede tapar la obligación de que un ex presidente del Gobierno, un referente ético y político de la izquierda, se defienda públicamente ante unas acusaciones gravísimas. Máxime después del fiasco del amigo Luis Arroyo. Zapatero debe dar la cara, ya. De todo. Y también de esas joyas ostentosas y horteras, símbolo tremendo para un espacio progresista. Cada día que pasa sin una explicación es un clavo más en su credibilidad. Y necesitamos todos quitarnos de encima esa pesada carga. Si delincuente, a la cárcel. Y si soy un santo varón, todo es mentira, debemos saberlo ya. De su boca. Si tiene papeles, mejor. La defensa, que se las apañe, que para eso cobrará lo suyo. Y entonces sí, a tirar para adelante, liberados de tan pesada mochila. Otra más. Es imprescindible. Y urgente.
Les contábamos al comienzo el sondeo de La Vanguardia. Allí vemos que baja el PSOE, pero se mantienen en un cierto nivel, por encima de los cien diputados, que dado la que está cayendo se trata hasta de una muerte digna. La tragedia llega con Sumar, que perdería 20 escaños y la desaparición parlamentaria de Podemos. Que se dice pronto. Así que está bien ponerle deberes al PSOE, burro grande ande o no ande, pero ya me dirán ustedes qué se puede hacer para ese desastre de la izquierda a la izquierda, somos la más revolucionaria del mundo, pero aquí estamos, sin respetable que nos vote, qué torpes y zafios son los ciudadanos que no ven nuestra gigantesca aportación al progreso de la Humanidad. ¿Cómo confiar en ellos, se dirán en las calles y plazas, si todavía no sabemos a qué cara vamos a votar? Si se esfuerzan un poco, lo mismo consiguen caer por el desagüe de todo lo que pudo ser pero que se quedó en el mundo feliz del intelectual ensimismado.
No esperarán ustedes que el Ojo se vaya sin dedicar algunas palabritas al PP y a Vox, a Feijóo y a Moreno Bonilla. La estulticia insultante del líder del PP ha logrado, en primer lugar, que quede total y absolutamente expuesto a la luz del sol que su decisión de adelantar elecciones en las autonomías que ya dominaban, sólo ha servido para engrosar el poder de Vox y dejar a Feijóo en las manos -¿será ofensivo decir garras?- del gran líder Santiago Abascal y cierra España. Torpe, no, lo siguiente. Por citar el mismo sondeo, la previsión es que baje el voto del PP, cinco escaños menos, pero los ultras ganarían 31. Para llorar, también en Génova. Carrera hacia el desastre, que ha culminado en Andalucía, con Moreno Bonilla en cueros en mitad de la plaza, hoy digo lo contrario de ayer y aquí me tienen ustedes, señores de Vox, para la prioridad nacional, la venta de la sanidad pública o lo que gusten mandar. Todo ello, elección tras elección, incluidas esas vergonzantes acusaciones de pucherazo electoral o de incitar a los jueces a procesar a Pedro Sánchez -¡qué salvajes son!- que sólo tiene la virtud de demostrar a los santos inocentes que la derecha del PP es igualita a la extrema derecha de Vox, que tanto monta, monta tanto, y que ha sido Feijóo quien fía su futuro a Abascal. Justo lo que quería el gran José María Aznar, el presunto gurú, o ángel exterminador, enviado por la ultraderecha mundial para darnos la buena nueva de los tiempos que se nos avecinan. La “mayoría nacional” o el Movimiento Nacional de Franco, falangistas y requetés, yo tenía un camarada, entre todos el mejor.
Elijan: compren esa mercancía o defiendan con uñas y dientes al Gobierno actual y sus notorios achaques. A pesar de Ábalos como símbolo.
Adenda. No se puede entender que a los norteamericanos en general -a los más ilustrados o a los más excluidos en particular- no les enfurezca que Donald Trump, y por tanto actúen en consecuencia, haya acumulado más de dos mil millones de dólares en el 2025, sólo a los once meses de asumir la presidencia, invirtiendo en sectores que su gobierno alienta o protege. Y como ha contado el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, la suma ascendería a los cuatro mil millones en el mismo espacio de tiempo si se suma a los familiares, hijos, esposa y yernos. O de qué enloquecida manera tira los millones de los contribuyentes en oro para su despacho o en obras absurdas como un salón de baile en la Casa Blanca o monumentos entre fascistas y ridículos en medio de Washington, pronto una capital del horror estético. No hablemos, por sabido, de las grandes cuestiones como la guerra de Irán, el trágico sainete de Venezuela o el ahogo inmisericorde de Cuba. Y ya veremos el numerito que monta en la cumbre de la OTAN que empieza hoy en Ankara. Recuerden que Rutte es como Infantino: usted mande, que yo anulo la tarjeta roja. Siervo fiel. Que Sánchez vaya con chaleco antibalas.
Un mundo loco el de los Estados Unido de hoy, donde uno de los mayores proveedores de tecnología de la Casa Blanca y gran ideólogo de la nueva ultraderecha yanqui, el multimillonario Peter Thiel, acusaba esta misma semana al Papa de actuar como “un agente del Partido Comunista chino”. A Santiago Abascal (a la caza del inmigrante) o a Isabel Díaz Ayuso (el embrión como un integrante más de la unidad familiar, y Feijóo, como un perrito obediente, detrás) le gustan mucho estos señores.
Con un embudo en la cabeza, pero asesinos destructivos.
Sobre este blog
El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.
Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.
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