No puede nuestro íngrimo José K. con la caló. Se asfixia en el chiribitil, que si abre el ventanuco, malo, y si lo cierra, peor. Lleva ahorrando tres meses para comprarse un ventilador, que si un yogur menos, que si más patata y menos huevo. Será por este abrasador fenómeno meteorológico que la sesera le bulle y hasta se cree un importante pensador. Y se dice: ¿por qué un servidor no va a citar a Hanna Arendt si lo hacen hasta los delincuentes-periodistas-chafarderos en esos panfletillos que se autodenominan pomposamente diarios, sean o no digitales? Se tira a la calle nuestro hombre, tocado con el jipi japa del chino, y se dirige, lento el caminar y buscando sombras, a su encuentro cotidiano con sus amigotes.
José K. Hoy también vengo doctoral. Frunzan el ceño que vamos aguerridos.
El Ojo Izquierdo. ¿Le preocupa el PP y sus mentiras miserables? ¿Vox y la prioridad nacional? ¿Las togas sucias y zarrapastrosas? ¿La asquerosa y grasienta corrupción de varios socialistas de pro? ¿Acaso Trump?
José K. Por supuesto que todo ello me espanta, pero hoy prefiero explorar mundos distintos y traer aquí a Israel y el genocidio palestino, horror que no consigo quitarme de la cabeza cuando veo que Netanyahu y sus acólitos siguen asesinando en Líbano sin freno y sin que nadie mueva un dedo. Nunca hay que olvidar tanto crimen. Jamás. Echemos las pestes que gustemos de Feijóo y Abascal, pero siempre en nuestra memoria el recuerdo a esos niños bombardeados o muertos a tiros. Nuestra herida, nuestro apoyo, jamás puede ser extemporáneo. Hoy mismo hay niños asesinados por los israelíes en Cisjordania. Y voy a echar mano de Hannah Arendt, tan citada por tirios y troyanos, la alemana primero y norteamericana, después, es mía, dicen todos.
El Catavenenos. Cierto. La brigada acorazada de los pensadores de la caverna la citan mucho. Con decirles que hasta aparece en textos de los jenízaros de OkDiario…
José K. Pues empecemos, que es duro, durísimo, ver cómo aquella banalidad del mal que contaba Arendt del nazi Adolf Eichmann, asesino en masa, experto aniquilador en campos de concentración, se ha vuelto, ochenta años después, contra los propios judíos. Ya saben, la constatación en aquel juicio del año 1960 en Jerusalén de cómo los crímenes más atroces de la humanidad, como lo fue el Holocausto, son cometidos no por monstruos con cuernos y rabo, sino por gentes presuntamente normales, burócratas eficaces y educados con sus compañeros, papás y mamás amantísimos y amables con los vecinos. Basta con obedecer ciegamente las órdenes de los superiores, sin cuestionarlas ni pensar en sus consecuencias para convertirse en un sádico sacamantecas.
El Ojo. Efectivamente. Así eran, por ejemplo, los torturadores de las cárceles argentinas o chilenas, hoy casi laureados por la ultraderecha de Milei o Kast. Cuidaban de sus abuelitos y hacían carantoñas a los niños en la calle. ¿Y qué me dicen de los fusiladores franquistas o los que acabaron salvajemente con la vida de Federico García Lorca y otros miles y miles de rojos peligrosos, bendecidos por curas, obispos y cardenales?
José K. Los israelíes. Me aterra ver cómo aquellos descendientes de gentes impunemente ultrajadas, humilladas y gaseadas, seis millones de hombres, mujeres y niños asesinados cruelmente, pueden reproducir aquel comportamiento salvaje con los palestinos. Netanyahu, por supuesto, pero sus ministros, sus altos cargos, sus militares, esos soldados veinteañeros, esos colonos que asedian a los palestinos en Cisjordania. Y esos millones de israelíes que apoyan a su gobierno y la ciega represión de una terrible campaña de aniquilamiento de toda Gaza. Seguro que son ingenieros, médicos, pintores de brocha gorda, fontaneros, protésicos dentales que llevan a sus niños al colegio, que ayudan a los ciegos a cruzar las calles y cuidan de sus perritos, vamos a pasear, campeón, pero impasibles ante el desastre.
El Ojo. Cuesta mucho culpar a todo un pueblo…
José K. Cierto. Y parece injusto porque sabemos que existe una resistencia interna que trata de salirse de esa rueda infernal. Pero es difícil, muy difícil, exonerar a esos militares que bombardean sin pestañear barrios enteros de civiles o a esos guerreros que vemos apuntar con tino a la cabeza de un menor. (A José K. ya se le ve la vena del cuello: está furioso) ¿Obediencia debida? ¿De verdad? Las órdenes acaban con nuestra moralidad, con nuestra humanidad y no decimos nada. Somos burócratas del mal, que ya lo convertimos en rutina, como el oficinista que rellena una página Excel. Un clic del ratón, una niña muerta. Nos acostamos con decenas de muertos a nuestra espalda y decimos hoy ha sido un día duro, pero he cumplido con mi deber: he asesinado a mil palestinos, a sus mujeres y a sus hijos. Una medalla, me merezco una medalla.
El Cata. Ya sabe usted que la brigada acorazada ha apoyado a Israel hasta el delirio, buena razón para atacar a Pedro Sánchez. Iñaki Ellakuría en El Mundo: “Resulta embarazoso que los mismos que legitiman el bulo de los 33 mil muertos en Gaza, una cifra inverosímil y que nace en los laboratorios de propaganda islamista, den pábulo a la operación geopolítica que Pedro Sánchez estaría liderando para conseguir el reconocimiento del Estado palestino”. Ramón Pérez-Maura en El Debate: “El Estado de Israel tiene el derecho y el deber de sobrevivir. Y tiene que enfrentarse a los que le libran la guerra sobre el terreno, como Irán y sus instrumentos terroristas, o en los despachos, como Pedro Sánchez, Dios lo confunda”. Acabemos con Juan Abreu, de Vozpópuli: “Pedro Sánchez y su banda se ha embarcado en una campaña por el reconocimiento del Estado Palestino. Esperamos lo más inmoral e inmundo de un tipo como Sánchez, pero esto es extraordinario. (…) Palestina está gobernada por el grupo terrorista Irán–Hamás y reconocerla como Estado sería reconocer a un Estado Terrorista. Sí, por mucho que la prensa española repita las insólitas cifras de niños muertos en la guerra contra Irán–Hamás en Gaza, y se dedique a propagar las mentiras del aparato de propaganda de Irán–Hamás, eso es lo que sería Palestina, un Estado terrorista”. Ya ven, hasta niegan los muertos palestinos…
El Ojo. Has hecho bien, Cata, en traernos de la mano a Israel y Sánchez. Porque así, si me lo permite José K., podríamos hablar en este tramo final de la banalidad del mal, está bien, pero también de la banalidad del insulto.
José K. Bien, sí, ahora vamos. Pero dejadme que vuelva a ocuparme de los palestinos, gentes olvidadas por esta deleznable y otrora deseada Europa, otro ejemplo de burócratas cómplices del mal, incapaces sus dirigentes, los comunitarios y los propios de cada país, de levantar la cabeza frente al monstruo Netanyahu y su compañero de brutalidad, el infame Trump. Salvemos a Pedro Sánchez, como bien han entendido los bárbaros de la ultraderecha mediática. Más burócratas del mal, encabezados por la nefasta Von der Leyen y siguiendo por los Merz, los Macron y la Meloni. Malhadados sean estos miserables. Y sí, me enciendo y me pongo de los nervios. Llámenla, si gustan, ira santa. ¿Pasa algo? (El rostro de José K. va tornando a cetrino).
El Ojo. Nada, nada. Está usted en su derecho. Choca que quienes se muestran más feroces, quienes de manera más estruendosa apoyan los bombardeos, las mutilaciones, las ejecuciones aparezcan ante el mundo como religiosos fervientes. ¡Qué vergüenza esos judíos rezando para que mueran más palestinos, hombres, mujeres y niños! O los payasos/pastores religiosos que rodeaban a Trump en el Despacho Oval bendiciendo sus vergüenzas. ¿Necesitan que digamos que detestamos por igual a los islamistas enloquecidos que asesinan con cuchillos o bombas, sean émulos de Bin Laden o soldados de Hamás? Pues dicho queda.
José K. Aunque la verdad es que no debería sorprendernos el cinismo de los autoproclamados católicos verdaderos, que ahí tienen a los muy meapilas de Vox, y sus compinches del PP, promoviendo una repugnante “prioridad nacional”, que allá se pudran los emigrantes en sus charcas de miseria. ¿Empleo digno? Eso es cosa de blancos, heterosexuales y cristianos.
El Ojo. Decíais antes de la banalidad del insulto. Ya nada importa. La degradación de la llamada prensa de la derecha, en realidad un montón de basura, es imparable. Repugnante competición en bajeza moral para deshumanizar a Pedro Sánchez, ese monstruo y primer objetivo a batir.
El Cata. A mí me lo vais a decir. De la última semana. Libertad Digital, Pedro Tena: “Podría deducirse que estamos ante un loco (…) No, no es un loco irresponsable. Si es algo, es un malvado responsable, un tirano desbocado y un sátrapa sin escrúpulos”. Vozpópuli, Jesús Cacho: “Estamos en manos de un perfecto amoral, un delincuente al frente de una banda de gangsters que ha decidido que no se va a ir del poder ni ahora ni probablemente cuando toque (...) Las alternativas están sobre la mesa: intentar una especie de golpe que le permita no convocar o aplazar elecciones con la disculpa de alguna tragedia sobrevenida; poner en práctica un pucherazo electoral a la manera aprendida de sus maestros chavistas (...) y, tercera y última, que un día nos enteremos de buena mañana que el sujeto ha huido a un país sin tratado de extradición con la tela agenciada entre él y su pichona, más la del suegro propietario de las saunas”.
José K. y el Ojo. ¡Qué bárbaros!
El Cata. Todos quietos, que Román Cendoya, en The Objective, mejora la apuesta: “La realidad es que, por su forma de hacer, de actuar, de comportarse y de no respetar la soberanía popular, ha provocado que la inmensa mayoría del pueblo español piense, desde hace mucho tiempo, lo que clamó la plaza mayor de Sabadell: ‘Pedro Sánchez, hijo de puta’. Fue en Sabadell, pero sucede en cualquier lugar de España —conciertos de música, plazas de toros, romerías…— donde se junte un grupo libre de ciudadanos, se corea lo que es Pedro Sánchez”.
José K. La banalidad del mal. Tipos con corbata que alternan con naturalidad con otros seres humanos. ¡Ojalá hubiera ese infierno en el que ellos creen para que se abrasaran, dolores horribles, in sécula seculórum!
El Ojo y el Cata: Amén.
0