Un error ridículo de Ortolá da el clásico a la UD Las Palmas

Espiau, Álex Suárez, Aythami y Rober González celebran el autogol de Ortolá

Un error de Ortolá sin otra explicación que la impericia dio un gol y la victoria en el clásico canario a la UD Las Palmas, justo cuando amanecía la segunda parte y tras una primera en la que el CD Tenerife hizo —sin el premio de un tanto, eso sí— su mejor fútbol del curso. El portero resolvió de una forma asombrosa un balón rechazado que se elevó y se elevó. Y mientras caía, Ortolá decidió no blocarlo, se orientó hacia su puerta y lo empujó con sus manos dentro. Fin de la cita y fin del partido.

El fallo del portero, que no pareció un accidente como una mala decisión para resolver una situación en la que no tenía rivales encimándole ni compañeros que le estorbara, fue una bofetada sin manos para un equipo que ya no se recuperó del golpe. La Unión Deportiva se encontró entonces con el partido deseado: defendió bien su medio campo, se alegró un poco arriba, cogió resuello con los cambios y solo tuvo una situación de riesgo en la última jugada, cuando Bermejo desaprovechó una pelota en el área que no encontró la puerta de Álvaro Valles. El resultado deja el equipo de Pepe Mel décimo, a dos puntos de la zona de promoción, y ahonda la crisis de puntos de los blanquiazules, a tres de la zona roja que ahora marca el Real Zaragoza.

El autogol fijó el punto de inflexión de un derbi —menos derbi sin público— que fue de los visitantes en su primera mitad y de Las Palmas, porque no pasó nada que no quisiera que pasara, luego. Hasta el descanso, el cuadro de Fran Fernández mostró su mejor cara de la temporada en el juego colectivo. Sin gol, como casi siempre, pero muy sólido defendiéndose y muy vertical cuando pudo hacer el juego directo que mejor se le da.

Optó el técnico por repetir once por primera vez y asomó la mejor versión de Vada, fresco en el toque corto y ganando las pugnas —igual que Fran Sol, de largo el futbolista más futbolista del Tenerife— para generar segundas jugadas más cerca de la puerta local tras las salidas en largo a la que obligaba la primera línea de presión local.

Cercano al jugador que fue en el Almería, Vada también mejoró sacando las faltas y, en una de esas (m.11), habilitó con un saque raso, a la contra de la melé, una llegada que prometía de Nono y se quedó en nada porque al extremo le sobró un control. Antes, ya había filtrado Vada una asistencia para Álex Muñoz (m.5) que salvó Valles quitándosela de los pies cuando ya casi lo superaba.

Enfrente, Las Palmas hizo mucho con no descomponerse por no encontrar ni su juego, ni a sus jugones. Tuvo un remate blando de Espiau (m.8), pero no dio con la tecla para cuestionar el orden que mostró el Tenerife más seguro hasta ahora. Forzados a jugar lejos del área de Ortolá, los de Mel tampoco perdieron el orden y metieron la pierna cundo debían, pero salieron perdiendo también en las pugnas. Se fiaron, así, a lo que diera la continuación, tras un entretiempo precedido por el único remate limpio que tuvieron (45+3) y solo enganchó Loiodice para ofrecérsela mansa al portero.

Antes, el VAR ya había decidido a su favor en el minuto 38 en una jugada —una intercepción de un pase de Vada, otra vez Vada, que Fabio hizo con el brazo pegado al césped— que había considerado penalti el árbitro. Después de tres minutos de análisis, se desdijo Arcediano y con razón. Corte hubo, pero no punible.

El gol, ya se dijo, provocó otro partido y el primer cambio de Fernández acabó por confirmarlo. Vada, sí, fue el primer descarte, bien es verdad que el Tenerife, en desventaja, ya no jugaba a lo de la primera parte, ni Las Palmas, más juntitas aún las líneas, le dejaba. Entró Shashoua por el santafesino, pero sin efecto porque se tiró a la banda de Nono y dejó al Tenerife sin asociación con Fran Sol. Las apariciones de Bermejo y Jorge Padilla tampoco cambiaron el ritmo del Tenerife, sin posibilidad de jugar a los espacios y sin un ocho que filtre por dentro o se arranque a conducirla jugada.

Mel, a lo suyo, cambió medio equipo para que nada cambiara. Las Palmas no estuvo cerca nunca del 2-0. No lo necesitó, realmente, porque nunca sufrió ante un Tenerife con tanta voluntad como poca pegada. Pudo sufrir en la última ocasión (m.90+4), una falta en la calle del diez que metió en el área Aitor Sanz para que el despeje de Aythami cayera a los pies de Bermejo. Su volea de media vuelta se fue más cerca de la grada Naciente que de Valles y no alteró un guion cuyo desenlace estaba fijado desde tres cuartos de hora antes.

(1) UD LAS PALMAS: Álvaro Valles; Álvaro Lemos, Álex Suárez, Aythami, Jonathan (Ariday, m.84); Fabio; Rober González (Cristián Cedrés, m.84), Loiodice (Maikel Mesa, m.70), Sergio Ruiz (Kirian, m.84), Benito Ramírez (Eric Curbelo, m.76); y Edu Espiau.  

(0) CD TENERIFE: Ortolá; Moore (Jacobo, m.85), Alberto (Aitor Sanz, m.85), Bruno Wilson, Álex Muñoz; Suso (Bermejo, m.67), Folch, Zarfino, Nono (Jorge Padilla, m.67); Vada (Shashoua, m.57) y Fran Sol.

ÁRBITRO: Dámaso Arcediano Monescillo (Comité castellano-manchego). Amonestó a Jonathan (m.38), Rober González (m.72), Álvaro Lemos (m.90+4) y al visitante Jacobo (m.90+2).

GOL: 1-0, Ortolá, en propia puerta (m.48).

INCIDENCIAS: Partido de la 12ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio de Gran Canaria. Los jugadores del CD Tenerife lucieron brazalete negro por el fallecimiento de Adolfo Bolea, futbolista blanquiazul en la temporada 53-54.

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