Luis Ángel Marín, un aragonés en La Palma

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Este aragonés ganó unas oposiciones a funcionarios de prisiones y su destino fue La Palma, una prisión pequeña y casi familiar que le dejaba mucho tiempo libre, recaló en la lectura y en la escritura poética. Aquí contrajo matrimonio y fue padre. Licenciado en Filosofía y Letras por la universidad de Zaragoza, poeta de vocación tardía, comienza a escribir en 1998. 'Romances del alma', su primer libro, fue elogiado por el suplemento cultural de ABC. El segundo, 'Concierto de las horas pensativas', fue presentado en el Ateneo de Madrid. Funde la razón, el ensueño y el delirio -realismo, surrealismo y creacionismo- en un crisol que denomina Integracionismo. Una poesía que a veces te desconcierta, pero que tiene algo de verdad.

Luis Ángel Marín es buena gente, y escribe con emociones muy sentidas. Santa Cruz de La Palma ha sido su patria, porque aquí ha escrito toda su obra y ha fundado una familia.

Marín acaba de escribir un poemario que se publicará próximamente en una editorial de Alicante. Lleva un título exótico que nos llama la atención: 'Maelstrom'. ¿A qué alude esta palabra? Según la Wikipedia se trata de un remolino de agua que se forma cuando corrientes de flujo rápido en el océano chocan entre sí, creando giros y remolinos de diferentes tamaños. Los maelstroms más grandes y peligrosos son conocidos por su fuerza y pueden ser encontrados en lugares como el Maelstrom de Saltstraumen, que es considerado el remolino marino más fuerte del mundo, en Noruega. Estos fenómenos naturales son a menudo temidos por los navegantes debido a su capacidad para engullir embarcaciones en sus corrientes poderosas.

Ya de entrada tenemos una referencia muy válida: la poesía de este autor tiene una dinámica especial, más allá de las modas y las corrientes al uso. Es una revoltura, una agitación oscura. Sobre todo busca su propia simbología, escarba en el desconcierto de estos tiempos tan llenos de belicismo, de individualismo, de agresividad. Las cosas no van a ser como fueron: el mundo es un tablero de ajedrez y las armas más peligrosas todavía no han hecho acto de presencia.

Un poeta que va por su camino libre, orillando la soledad y la rebeldía, hace una reflexión en cada verso, busca territorios nuevos. La poesía de Luis Ángel Marín nos habla de su capacidad para ofrecer una mirada sobre la naturaleza primera de las cosas. Su estilo es esforzado, meditado y busca construir un significado a través de la individualidad de cada palabra. Marín es conocido por su estilo aforístico, que ha sido comparado con aforistas de los últimos dos siglos, como Ramón Gómez de la Serna y Franz Kafka. Su poesía es una lucha entre el Ser y el No Ser, y su trabajo ha sido reconocido con varios premios nacionales e internacionales.

También por eso es tan complicado encontrar poetas que sean capaces de buscar la excelencia. Luis Ángel Marín lleva más de tres décadas dedicado a esperar a esa musa itinerante que de vez en cuando susurra su voz al poeta. Según sus lectores, el fruto de su trabajo no está pudiendo ser más saciante, pues en una indagación imparable, Marín profundiza en la naturaleza del ser, de las relaciones humanas y, en concreto, de la percepción del «yo» en relación a los objetos del mundo sensible. Su poesía es esforzada, trabajada y meditada, es diferente en el juego de la palabra y deja siempre en el lector una cuestión implícita de amplia carga filosófica y psicológica. Actúa como una sucesión de flashes que claman venganza contra todo lo anodino y superficial que nos rodea. No es una poesía al uso, es como una pedrada en la superficie de un estanque.

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