El horizonte de sucesos
El horizonte de sucesos es una frontera con un agujero negro del universo donde es tal la curvatura del espacio-tiempo y cual la gravedad, que el tiempo deja de existir en la forma como lo podemos entender los humanos.
En la querella de la financiación autonómica, sus actores, no siempre políticos, nos han dejado tirados en un horizonte de sucesos. No sabemos la verdad, porque no pueden o no quieren explicarlo. El tiempo se detiene.
Los catalanes han echado el primer cuarto a espadas exigiendo la ordinalidad en la forma de repartir los dineros de las autonomías de régimen común sin privilegio foral. Y no es una ocurrencia, es que en el estatuto catalán que no es papel mojado sino una ley orgánica, se obliga al Estado a garantizar mecanismos de nivelación que no alteren la posición de Cataluña en el ranking de recursos por habitante. Que no es otra cosa, aunque sin nombrarla que la ordinalidad. La ordinalidad que no cabía por la puerta, que entre por la ventana.
Y es que, aunque todos sabemos lo que es la ordinalidad, no resulta ser un principio constitucional como la equidad o la solidaridad. La ordinalidad es tan simple como que, si el sujeto que se quiere ordinalizar aporta al sistema de financiación como el segundo, reciba como el segundo, dicho otra vez: entro en el reparto aportando el segundo y, tras el reparto, quiero seguir siendo el segundo.
Y entra Canarias en el asunto. Sabe Clavijo que si no se sienta en la mesa se lo comerán como parte del menú y se acuerda de Tucídides, los poderosos hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben. Y se siente de los débiles. Y como me quieren llevar al horizonte de sucesos me tengo que masticar yo en solitario lo que me debían haber picado menudo porque lo quería para la cachimba.
Una primera verdad informa que Canarias tiene una capacidad de recaudar un veinte por ciento por debajo de la media nacional y recibe un veinte por ciento por encima de la media. Esos dos veinte por ciento se reducen a cero en Aragón o Cantabria, por disponer de referencias. La segunda verdad es que la propuesta del Estado o de los catalanes busca que todos ganan algo, pero propicia que se establezca una lucha por el status quo, que quiere decir no quiero perder posiciones. Entro en el debate ligero de argumentos y solo quiero mantener mi puesto en el ranking. Y esa es la verdad que como es bien conocido solo cuenta con las fuerzas de la verdad. El sistema es imperfecto, pero sabemos que un sistema más perfecto tiene menos capacidad de ser transformado.
Por tanto, Canarias va a sentarse en la mesa para no ser lanzada al horizonte de sucesos donde todo se curva, la gravedad es insoportable y allí no hay quién viva. Y Canarias sabe que en esa mesa tiene otras cartas, llámese REF y tutti quanti que otros, como Aragón o Cantabria no tienen.
Y por todo esto puede sentarse a la mesa sin importarle tanto el puesto que tenían antes de negociar, el ranking, e importarle más atravesar el proceso buscando la equidad y la progresividad. La que es buena para nosotros.
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