El juicio por la muerte de Sergio Delgado queda visto para veredicto tras la última palabra del acusado: “Daría mi vida por devolver la suya”
El juicio por el homicidio del joven vallisolentano Sergio Delgado, que murió de un puñetazo en la madrugada del 24 de febrero de 2024 en Burgos, ha quedado visto para veredicto, tras una última sesión en la que Fiscalía, acusación particular y defensa han leído sus informes finales, y a la espera de que el lunes se entregue al jurado popular el objeto del veredicto para que inicien la deliberación.
El Ministerio Fiscal mantiene su petición de 12 años de prisión para el acusado, por un delito de homicidio doloso, y considera probada la intencionalidad, es decir, que si bien el acusado no quería causar la muerte de Sergio Delgado -que celebraba aquella noche una despedida de soltero con cuatro amigos- sí sabía que había altas probabilidades, las asumió y ejecutó el puñetazo “mortal”.
También ha asegurado que el motivo que desencadenó la agresión fue “sin ninguna duda” que la víctima era de Valladolid, que venía de una ciudad con un equipo de fútbol rival del Burgos CF, eso “le enfureció” y le propinó un “brutal puñetazo” que hizo caer “a plomo” a la víctima, ocasionando las lesiones que lo mataron.
La fiscal ha insistido en que tanto las declaraciones de los agentes de Policía Nacional, como las que hicieron en Comisaría los testigos directos -amigos del acusado y que en el juicio han asegurado “no recordar” la conversación- recogen que el acusado le preguntó a la víctima si era de 'Pucela'.
Ante esa respuesta afirmativa, ha asegurado, y “da igual si uno o dos minutos después”, la reacción del acusado fue darle un “puñetazo brutal, mortal”, con tal violencia que hizo que la víctima -de casi 1,90 metros y 100 kilos- cayera a plomo al suelo, golpeándose la cabeza, como recoge la autopsia.
Ha insistido en que la causa fundamental de la muerte fue un traumatismo cráneofacia, fruto del puñetazo y la posterior caída, y si bien no niega que los elevados niveles de alcohol de la víctima intervinieran en su muerte -como indicó este jueves la forense- ha recordado que sin puñetazo no habría fallecimiento.
Además, ha rechazado las atenuantes de confesión, porque no acudió de manera inmediata a la Policía tras saber que Sergio Delgado había muerto y en un primer momento negó su participación; de embriaguez, porque no hay pruebas objetivas que lo demuestren, solo su palabra; ni la reparación del daño.
Asesinato con agravante de odio
Por su parte, la acusación particular eleva la calificación a asesinato -y petición de 20 años de prisión- con los agravantes de odio y abuso de superioridad, al considerar que la agresión fue “sorpresiva”, que Sergio Delgado no pudo defenderse y recibió un puñetazo rápido, inesperado y “absolutamente injustificado”.
Ha defendido el agravante de odio porque “no hay otro motivo” que no fuera que la víctima era de Valladolid, y ha afirmado que el acusado conocía la disciplina de artes marciales Muay Thai, que sabía las técnicas de golpeo, y que no debía usarlas fuera del gimnasio, pero aún así lo hizo.
También rechaza la defensa de que estuviera muy borracho porque es “incompatible” con las imágenes, y además huyó del lugar “rápido” y sin tambalearse.
“Es una agresión brutal e inesperada, de quien sabe golpear, por el único motivo de ser de Valladolid. No es una imprudencia”, ha insistido el abogado, y rechaza que la defensa hable de homicidio imprudente, y ha recordado que sin puñetazo no habría juicio: “sin lugar a dudas, Sergio estaría aquí”.
Un puñetazo fruto de un impulso
El abogado del acusado ha centrado su defensa en que el puñetazo fue algo “impulsivo”, que se da sin pensar en las consecuencias, y que no quería causar la muerte a Sergio Delgado ni siquiera se planteó que podría pasar: “Nadie espera matar a nadie de un puñetazo”.
Ha reconocido que “es obvio” que si no le hubiera dado ese puñetazo no habría caso, pero ha insistido en que la autopsia muestra que las lesiones -puñetazo y caída- no fueron graves, que no hubo traumatismo cráneoencefálico ni hemorragias, y ha insistido en que la influencia del alcohol en el resultado de muerte.
Ve en el alcohol que había tomado la víctima un factor “diferencial” y “determinante”; y considera que no se puede descartar que en estos tres minutos que estuvieron hablando pudieran discutir, “de hecho es muy posible”, y no tuvo que ser a voces, al tiempo que rechaza que el motivo fuera el origen de la víctima.
Y ha recordado que igual que la víctima merece justicia su defendido merece una sentencia justa, no un castigo desproporcionado: “Nadie merece una condena tan dura -por asesinato- por un puñetazo cuando no se quiso la muerte, ni se aceptó ni se esperaba”.
Perdón a la familia
En el turno de última palabra, el acusado ha pedido dirigirse a la familia de Sergio Delgado para pedirle perdón y mostrarse arrepentido, asumiendo que el perdón no les devolverá al joven pero que es la única manera de demostrar ese arrepentimiento, y ha insistido en que no quería que pasara lo que pasó.
“Solo era un chaval de 23 años que no sabía que algo así podía pasar. Fue un impulso, no tenía que haber sucedido”, ha asegurado, y ha insistido en que haría lo que fuera, “incluso dar su vida”, por devolverle la de Sergio Delgado: “Si pudiera dar marcha atrás, es día no saldría de mi casa”, ha afirmado.
El juicio ha quedado visto para veredicto. El lunes 9 de febrero se hará entrega al jurado popular del objeto del veredicto, para que delibere y determine la culpabilidad del acusado.
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