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El periodismo en Lanzarote

Juan García Luján / Juan García Luján

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Algunos de los empresarios detenidos en la operación Jable y otros que aparecen citados con mucha frecuencia en el sumario del caso Unión son propietarios de los principales medios de comunicación de la isla. Este dato no debemos olvidarlo cuando nos sorprendemos de los resultados electorales del PIL, de sus diez mil votos a pesar de las continuas chorizadas de muchos de sus dirigentes. No podemos esperar que en los medios del grupo Lancelot, de los empresarios Juan Francisco Rossa y Rafael Lasso (imputados en el caso de los hoteles ilegales), escriban un editorial pidiendo que se cumplan las sentencias que declaran ilegales 21 hoteles de la isla.

Tras estallar la operación Unión la línea editorial de la revista Lancelot ha apostado por la expulsión del PSOE del gobierno de las instituciones conejeras. La moción de censura sustentada en los dos votos de dos ediles corruptos y confesos ha provocado, en opinión de los directivos de Lancelot, la salvación del ayuntamiento de Arrecife, que ya no está paralizado y tiene grandes proyectos como el del islote francés de Jaime Cortezo. El malo malísimo de la película es Carlos Espino, líder del PSOE conejero y denunciante del caso Unión. Viendo por Internet el último número de la revista se habla de la “conmoción” en la isla por la Operación Jable, se cuenta las últimas detenciones, el envío a prisión de María Isabel Déniz pero ni siquiera aparece la palabra “corrupción” en el sumario de la noticia.

Precisamente la televisión de Lancelot es la que lleva desde hace poco tiempo los informativos insulares de Televisión Canaria. Otro grupo importante lo forman los medios vinculados a los hijos de Agustín Acosta. Tienen radio, periódico digital y Lanzarote Televisión, dirigida por la tertuliana de El Envite, Techy Acosta, que hasta hace poco era la cadena que llevaba los informativos insulares de Televisión Canaria. Otra radio defensora de las mociones de censura que provocaron la vuelta del PIL al gobierno de las principales instituciones es la emisora de radio 7.7 de Jaime Cortezo. Me cuentan que su director, Chavanel, reserva cada mañana unos minutillos para destacar lo corrupto que es el PSOE conejero y levantar sospechas sobre Carlos Espino. Si hay que dar caña a la Fundación César Manrique, pues también se le machaca un poquito. Su única esperanza política es ese regenerador y limpio pacto que gobierna Arrecife, que llevará el progreso a toda la isla o, por lo menos, al Islote de El francés de Cortezo.

Anoche en el programa 59 segundos de TVE-C el invitado Fabián Martín, presidente del PIL, y el director de Lancelot, Jorge Coll, insistieron de forma machacona en una idea: “es que en Lanzarote se ven las cosas de forma diferente, es que en las islas capitalinas se cuentan las cosas de otra forma”. Pues tienen razón. Cuando se habla del caso Unión o de la operación Jable, la mayoría de los medios de Lanzarote (en todos los sitios hay honrosas excepciones) hablan de la corrupción o de los hoteles ilegales desde el punto de vista de los imputados. Como decían Coll y el presidente del PIL allí los hoteles ilegales no son tan ilegales, y los empresarios y políticos detenidos no son tan imputados. Sustituyen la palabra “corrupción” por “conmoción”, critican a los investigadores y a los denunciantes de la corrupción, y los acusan de dar mala imagen a una isla que vive del turismo.Con esto no quiero decir que los medios de comunicación en Gran Canaria o en el resto de las islas sean un ejemplo de independencia y objetividad. Por supuesto que no. Pero el número de radios, periódicos y televisiones en Lanzarote es muy superior a la media por habitantes de otras islas, y eso no responde a una mayor demanda de información o de pluralidad que no existe.

Porque estamos hablando de un entramado político-empresarial-mediático donde se alimentan unos a otros. Empresarios que montan medios de comunicación, dispuestos a perder dinero, para promocionar a políticos que a su vez están dispuestos a dar licencias urbanísticas o turísticas a esos empresarios, aunque haya que saltarse la ley o hacer trampas en muchos concursos. Políticos como el diputado del PP Fernando Figuereo y Rita Martín trabajaron para esos empresarios. Que los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote, uno de los principales destinos turísticos de España, tengan una deuda acumulada de 8 millones de euros tiene mucho que ver que la cantidad de dinero destinado a publicidad en los medios locales, 600 millones de las antiguas pesetas cada año se ha dado a medios locales, un patrocinio encubierto para evitar que pierdan dinero unos empresarios acostumbrados a ganar mucha pasta.

Este modus operandi del entramado político-empresarial-mediático choca a veces con contradicciones curiosas. Uno de los últimos detenidos en la operación Jable es el conocido empresario catalán José María Rossell. El promotor turístico tiene negocios en Andalucía y Lanzarote, y está casado con la senadora del PP María del Mar Agüero. La guardia civil investiga la presunta financiación del periódico Maho (órgano oficial del PIL) y de Televolcán por parte de Rossell. El constructor José Luis Betancort, detenido ayer, también es el dueño del grupo multimedia Archipiélago Televisión (Lanzarote Noticias, Radio Horizonte y Archipiélago TV).

Así funcionan las cosas en una isla donde se presentaron 55 sociedades diferentes al concurso de Televisión Digital Terrestre. Entre los ganadores de las licencias televisivas están, faltaría plus, Lancelot TV y Lanzarote Televisión. Por eso hay que darle la razón a Fabián Martín y a Jorge Coll cuando dicen que “en Lanzarote las cosas se ven diferente”. Por los menos en sus televisiones sí.

PD: Horas después de la publicación de este artículo fue detenido el empresario Juan Francisco Rosa, uno de los dueños del Grupo Lancelot, que en su dia reconoció que patrocinaba a Coalición Canaria. Sobran comentarios.

Juan García Luján

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