Democracia Canarias XXI vuelve a reventar el aforo en su tercer acto público
Solo ha celebrado hasta el momento tres actos públicos y la asociación Democracia Canarias XXI ya revienta los aforos. Ocurrió este jueves en el hotel Reina Isabel, de Las Palmas de Gran Canaria, donde se congregaron unas 400 personas para presenciar la charla que sobre memoria democrática y su impacto en la sociedad ofrecieron el jurista Baltasar Garzón y el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. Ya había ocurrido meses atrás con el acto que protagonizó el periodista Enric Juliana, para quien se escogió el salón dorado del Gabinete Literario, en la misma ciudad, que se hizo pequeño y provocó que muchas personas no pudieran entrar.
Democracia Canarias XXI, presidida por el exalcalde socialista Emilio Mayoral, junto a un equipo en el que figuran Eduardo González, Maribel Monzón y Néstor Hernández, entre otros, ya prepara su siguiente encuentro con la sociedad, un acto dedicado a la cultura que será patrocinado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que opta a ser capital europea de la Cultura en 2031.
Este jueves quedó de manifiesto las debilidades que presenta la aplicación de la ley de Memoria Histórica. Ni Garzón ni el ministro Torres esquivaron la última polémica, la desatada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha anunciado su rechazo a la designación de la Real Casa de Correos, sede de la presidencia que ocupa, como lugar donde se torturó a perseguidos por el franquismo. Torres aprovechó para anunciar que el próximo hito va a tener mucho que ver con Canarias porque en breve se culminará el procedimiento por el que la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, será declarada Lugar de Memoria Democrática. Allí, recordó, se recluyeron a las personas “por amar a quien querían”, es decir, por ser homosexuales, un colectivo prohibido y, por lo tanto, perseguido, durante la dictadura.
Garzón, por su parte, resaltó la ausencia de formación adecuada en las aulas para que el estudiantado conozca con más detalle la historia de España, y más concretamente, lo que ocurrió en el país durante esos años oscuros. Tampoco esquivó el exjuez el poco interés que, a su entender, se ha tomado su gremio con la Memoria Histórica. Y puso como ejemplo un caso concreto instruido en Catalunya, donde un juez archivó una acción promovida por un represaliado alegando lo que ya es una generalidad: la prescripción. Lo malo es que este juez evocó para hacerlo precisamente un voto particular en el que se pedía la condena de Baltasar Garzón cuando fue precisamente juzgado por investigar el franquismo. Solo que ese voto particular está fechado en 2012 y la Ley de Memoria Democrática que pretendía que se aplicara el justiciable, es de diez años después, de 2022.
Recordó a este respecto que los procesos de memoria histórica que se promueven en los tribunales no son políticos, aunque muchos de sus colegas así lo crean. Es “cumplir la ley”.
Para Garzón, la memoria democrática es “esencial para la convivencia” y se mostró preocupado por el auge de la extrema derecha y su penetración entre la población joven, que considera en un 20% que una dictadura es mejor que la democracia.
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