Jinámar no deja a ningún vecino en el olvido: pide una calle para Pablo Rodríguez

Pablo Rodríguez Hernández, ya fallecido, vecino de Jinámar para el que la Asociación de Vecinos La Concepción pide una calle.

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —
2 de abril de 2026 13:58 h

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Hubo un tiempo en que los pueblos tenían interiorizado que las cosas más importantes se conseguían luchando en colectivo. Así lo entendió desde su génesis la Asociación de Vecinos La Concepción, en Jinámar, nacida al calor de la democracia española y del mismo modo que surgieron movimientos asociativos y vecinales para defender todos los aspectos de la vida: el agua corriente, el alumbrado público, el alcantarillado, los colegios e institutos públicos, la cultura, la identidad o la promoción deportiva.

Los vecinos de Jinámar siguen luchando sin descanso, con varios frentes abiertos, prestando mucha atención al derecho a la identidad y la memoria; quieren que el Ayuntamiento de Telde reconozca con tres calles en el barrio a tres vecinos “queridos y que han ayudado altruistamente a Jinámar”. Es el caso del exconcejal comunista Juan Tejera, de la partera Pinito Calderín, o quien nos ocupa en la tercera y última entrega de esta serie de artículos, Pablo Rodríguez Hernández.

El cariño de los vecinos

Fue presidente de esta asociación durante veinte años y, hoy, a la entrada del local donde los vecinos y vecinas juegan al dominó, cosen patchwork o tienen su biblioteca, puede verse una placa con su nombre y una inscripción en su reconocimiento y memoria que reza: “Por tu lucha por tu pueblo. Gracias”. No hay nada más íntimo que los liderazgos que surgen en los pueblos, de los que los foráneos no tienen ni idea. Esa idiosincrasia se teje con la constancia de los días y la cercanía casi familiar de la vecindad. Pero, ¿qué hizo Pablo Rodríguez para merecer el reconocimiento más complicado que existe, el de los propios vecinos?

“Él era todo bondad”, dice su hermano Manuel Rodríguez, luchador también de muchas batallas que algunos considerarían utópicas hasta que se logran. “Fue hijo de una pareja trabajadora muy humilde que sacó a ocho hijos adelante”. Los padres de Pablo y Manuel trabajaron para el Conde de la Vega Grande en Jinámar, uno de los grandes propietarios de tierras de Gran Canaria que se repartían el paisaje y la fuerza de trabajo muy mal pagada.“

“Pablo también, desde niño, se puso a trabajar”, cuenta su hermano. Pablo fue al colegio José Tejera y quería seguir estudiando, pero se tuvo que poner a trabajar para ayudar en casa. “Siguió vinculado al colegio por su gran amor por el deporte y fue monitor de baloncesto, balonmano y fútbol llegando a tener hasta once clubes federados. 

Canalizar “la energía juvenil”

“Hizo una labor de prevención de drogadicción en jóvenes en un momento complicado de creación del Polígono”. Manuel se refiere al polígono residencial de Jinámar donde en los años 80 confluyeron en nuevas viviendas personas llegadas de diferentes puntos de la Isla y dónde todo estaba por hacer, incluidas las infraestructuras. “Solo existían viviendas, ni colegios existían”, cuenta Manuel. En ese contexto, Pablo supo canalizar “toda esa energía juvenil” a través del deporte. “Apostaba recursos personales e invertía su sueldo para promover el deporte juvenil”.

Presidente hasta el último momento

Pablo Rodríguez Hernández fue presidente de la Asociación de Vecinos de Jinámar hasta unas semanas antes de su muerte. “Con su saber humilde, con su inquietud y con la colaboración también de directivos y de vecinos mantuvo, que no es fácil mantener hoy en día una asociación, una entidad como esta, que es propiedad del pueblo. No lo construyó el Ayuntamiento, lo hizo el pueblo”, enfatiza. “Él desde pequeño también contribuyó cuando se hacían las verbenas a colocar cañizos para recaudar fondos para hacer la asociación y se pasaba muchos días, muchas horas en la asociación de vecinos”.

Solicitud de calles al Ayuntamiento

El presidente de la Asociación de Vecinos La Concepción, Tomás Santana Borrego, explica a este periódico que “existe gente que ha contribuido durante mucho tiempo y durante muchas generaciones al bienestar del pueblo, personas que han prestado su ayuda por la causa que sea y que el pueblo los conoce y los reconoce, que es lo más importante”. 

La asociación ha reiterado recientemente al Ayuntamiento de Telde la demanda histórica de una calle tanto para Pablo Rodríguez como para los vecinos Juan Tejera y Pinito Calderín, petición respaldada con la firma de más de 700 vecinos. “En Jinámar se ha cambiado el nombre a calles y no es un agravio para la mayoría de vecinos, incluso, se puede hacer constar durante un tiempo la nueva y la antigua denominación si ese fuera el problema”, expresan. 

Desde este periódico nos hemos puesto en contacto con el Consistorio para conocer el estado en que se encuentra la solicitud vecinal para las tres calles de los recordados vecinos. “No hay calles disponibles”, responden. Y añaden: “Las tendencias en los últimos años es la de solicitar la nominación de un espacio público”. Agregan que “un cambio de calles lleva un perjuicio a los residentes, cambio de escrituras, testamentos o DNI” y que“a no ser que exista aceptación por parte de los vecinos de esta circunstancia”, se trata de un proceso complicado.

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